¿Cuál es el origen de la frase “Zapatero a tus zapatos”?

Suele emplearse para recriminar a aquellas personas que opinan o aconsejan sobre cuestiones que exceden los límites de su competencia. El origen de este proverbio está en una anécdota protagonizada por Apeles de Cos, que vivió en el siglo IV a.C. y fue considerado en la Antigüedad como el más grande de todos los pintores; al menos, Plinio el Viejo lo tenía muy claro: “Apeles de Cos (…) superó a todos sus predecesores y a los que habrían de venir después”. Alejandro Magno acudía con frecuencia a su taller y prohibió por decreto que le retratara cualquier otro pintor. En cierta ocasión Alejandro le pidió que pintara desnuda a su favorita y, como observase que Apeles se había enamorado de ella, se la cedió magnánimo, Magno también de ánimo.

Esta y otras anécdotas las narra el propio Plinio; entre ellas la que se refiere al proverbio que estamos comentando:

Cuentan que le criticó un zapatero porque al pintar unas sandalias, en una de ellas había puesto menos tiras en la cara interior; al día siguiente, el mismo zapatero, orgulloso se que el defecto que criticaba hubiese sido enmendado, empezó a ponerle pegas a una pierna; indignado el pintor se le quedó mirando y le dijo bien alto que un zapatero no debía opinar más que sobre sandalias, lo que también se convirtió en proverbio.

Así que el comentario de Apeles se convirtió ya en proverbio en griego y latín. En un pasaje anterior explica Plinio que el dicho latino “nulla dies sine linea” (ni un solo día sin una línea), procede también de la costumbre que adquirió este pintor de no dejar pasar un día, por muy ocupado que estuviese, sin ejercitar su arte trazando al menos una línea. Este dicho también se utiliza en el castellano actual, sobre todo entre los escritores que consideran que las musas han de encontrarles trabajando, pero evidentemente tiene mucha menos popularidad que “zapatero a tus zapatos”, que, sini duda, se ha visto reforzado en su uso por la coincidencia con el apellido del anterior presidente de Gobierno de nuestro país (España) y por el chiste fácil al que la frase se prestaba para criticarlo.

El proverbio también se mantiene en otras lenguas modernas con parecida vigencia a la que tiene en español: en alemán “Schuster, bleib bei deinem Leisten!” (“Zapatero, limítate a tu horma”); en italiano, “Ciabattin, fa l’arte tus” (“Zapatero, haz tu oficio”) y en inglés, “The cobbler should stick to his last” (“El zapatero debe ceñirse a su horma”).

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