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Para comprender las causas de la violencia en México

Un enfoque que ayuda a entender la situación en tres de los estados con mayor inseguridad en el país

La crisis de descomposición social que atraviesa el país parece haber acostumbrado a la sociedad, pero eso no resultaría igual si se conocieran los factores, internos y externos, económicos y políticos, que han contribuido a generalizar la violencia en gran parte del territorio nacional.

En La cara oculta de la inseguridad en México, publicado por editorial Paidós, el investigador británico John Gledhill analiza con detalle las causas de la violencia en Michoacán, Guerrero y Chiapas, tres de los estados emblemáticos en el mapa de la criminalidad en el país y donde quizá es más perceptible el efecto de la segurización, es decir, las medidas extraordinarias que adopta el Estado con la intención de garantizar la seguridad.

El tema resulta de primordial interés, si se toma en cuenta que ahora en México se debate la posible entrada en vigor de la Ley de Seguridad Interior que, entre otros aspectos, daría a las fuerzas militares mayores facultades para actuar en la vida civil.

“Este es un libro sobre lo que los estados les hacen a las personas cuando las definen como una amenaza para la seguridad del resto de la sociedad. Es también un libro acerca del por qué, con tanta frecuencia, los estados no solo no son capaces de resolver los problemas que las propias personas ven como amenazasa su segudridad, sino que de hecho los agravan”, explica el autor.

A la luz de ello, Gledhill analiza el fenómeno conocido como “la nueva guerra contra los pobres”, que pasa por una serie de medias económicas neoliberales, pero también por la complicidad de quienes gobiernan con aquellos actores sociales que sirven a intereses económicos y criminales para crear una violencia institucionalizada que deja en completa indefensión a los ciudadanos.  

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Un análisis sobre la violencia en Michoacán, Guerrero, Chiapas.

 

John Gledhill. Profesor emérito de Antropología Social en la Universidad de Manchester, es miembro de la Academia de Ciencias Sociales en Gran Bretaña y de la Academia Británica. Especialista en Antropología Política latinoamericana, desde los inicios de su carrera se ha mantenido en estrecho contacto con instituciones académicas mexicanas, donde ha realizado estancias de investigación con el apoyo del Conacyt. Otros libros publicados: La nueva guerra contra los pobres. La producción de inseguridad en Latinoamérica (2016); Cultura y desafío en Ostula: Cuatro siglos de autonomía indígena en la costa-sierra nahua de Michoacán (2004); El poder y sus disfraces: Perspectivas antropológicas de la política (2000); Casi nada: Capitalismo, Estado y los campesinos de Guaracha (1993).

Las obsesiones del horror mexicano contadas por Antonio Ortuño: “Agua corriente”

Estos cuentos cortos y ruidosos han sido descritos como eficaces relámpagos, como metáforas del violento horror mexicano, como críticas de la realidad política, pero sobre todo, como hazañas formales de un escritor que ya tiene un estilo inconfundible. En esta recopilación, el que sin duda es uno de los autores más corrosivos de la literatura mexicana presenta al lector un grupo de personajes contradictorios, siempre cambiantes, siempre en ebullición, que si algo tienen en común es su tendencia a rebelarse ante el nefasto destino que va a devorarlos, y la facilidad con que dan un paso en dirección del asombro y otro hacia la carcajada. El fracaso del machismo tal como lo entendemos y la ridícula altura de muchas aspiraciones colectivas son dos de los temas que recorremos con inmensa velocidad, precisión y sarcasmo en “Agua corriente”, de Antonio Ortuño.

En este nuevo libro de Ortuño podemos apreciar un diverso panorama de las obsesiones y cuestionamientos que el propio autor ha desplegado a lo largo de su obra.

Te compartimos los primeros párrafos de Ars Cadáver, uno de sus cuentos intermedios:

“Ars Cadáver

–Es una pieza notable– dice Ugo con vocecita arrogante de connoisseur–. Míralo: es un zapato que encontré en el metro Partenón. Pertenecía a una chica que se arrojó al paso de los vagones cuando supo que no había conseguido plaza en la Universidad. ¿Notas la mancha púrpura en la suela? No, por supuesto que no es sangre, la sangre estaría negra a estas alturas y apestaría. Es acrílico rojo para figurar sangre, es mi toque, ese toque que Éctor no agrega, porque él exhibe las cosas tal como las encuentra,  ¿verdad?

Éctor está cruzado de brazos y ofrece un gesto mínimo de fastidio. Es tan delgado como Ugo y resulta arduo diferenciarlos debajo de sus sombras de rímel y sus estrechos ropajes color cobre. Debería distinguirlos, Ugo es mi hermano y Éctor sólo su socio y hace pocos meses que vive en el Taller. Pero no suelo distinguir a los habitantes del Taller en más categoría que quién tiene senos y quién no.

–En cambio– refuta Éctor, y me doy cuenta que lo hace como un nuevo movimiento en el ajedrez de una discusión que antecede mi llegada–, esta calzaleta la encontré en un lugar no especificadoe. No sé a quién pertenece ni me interesa si fue usada por un pie femenino o uno infantil. Es un objeto en sí mismo, un orbe cerrado al que sólo podemos espiar por la ranura de un compartimento.

–¿Decidiste ponerla en el compartimento?–inquiere Ugo, trabados los dientes y alarmada la voz.

–¿Un lugar no especificado? –digo yo, que soy un poco lento de reacciones.

–No especificado. Jamás diré dónde encontré la calzaleta, porque la estaría cargando de anécdota y despojándola de su individualidad en cuanto a objeto. Y sí, la meteré en el compartimento y tendrán que verla por medio de un telescopio.

–¿Telescopio? ¿Cómo puedes…?

Alguien abre la puerta de madera con violencia, y su cuerpo esquelético anuncia que es Hana, actriz consumada, y su ropa color cobre agrega que es administradora del Taller y novia de Éctor.

–Éctor va a meter la calzaleta al compartimento. Y además va a usar el telescopio –denuncia Ugo en cuanto la ve, con premeditado acento bélico.

Pero a Hana le estremece los hombros un ligero temblor y curva una de sus manos hacia el rostro con ademán desolado.

–Vengan al congelador, vengan, por favor vengan. Húrsula está muerta.”

Agua corriente

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En Agua corriente podemos apreciar un diverso panorama de las obsesiones y cuestionamientos que Ortuño ha desplegado a lo largo de su obra.

Extracto de “Indio borrado” de Luis Felipe Lomelí

Indio Borrado es una novela de Luis Felipe Lomelí que a grandes rasgos trata un tema que al parecer es inherente a la cultura humana, la violencia. La historia es sobre el Güero, un personaje que nació en un mundo inmerso en el caos. Desde su entorno lejano hasta su núcleo familiar, todas las personas y sus acciones parecen estar en su contra. El Güero está harto del mundo de miseria que le ha tocado vivir, por lo que debe de explorar cuál es su lugar en la sociedad junto a sus únicos verdaderos acompañantes, la ira y el resentimiento de una vida llena de discriminación y violencia.

Aquí les dejamos un extracto de Indio borrado:

Puede olerlo. Sabe que está ahí porque puede olerlo y su aroma llena la noche, la ahoga. El Güero no podría decir a qué huele su padre pero sabe que es el olor de su padre. El único. Y siente como si le dieran con un tubo en la base de la nuca y le fueran apretando los brazos con alambre, cada vez más fuerte, haciéndole saltar las venas, hundiéndose en la piel quemada por el sol luego de dos semanas de jale en la obra para recibir el primer sueldo de su vida. A los trece años. Y se lo ganó. Aguantó la primera semana en blanco y también la segunda, porque el sábado pasado el maestro José Isabel le salió con la misma cantaleta: que estaba a prueba. Nomás para ver si el Güero se hartaba y se pintaba de colores. Pero no. Por eso este lunes le dio la sorpresa y el Güero corrió a la azotea del edificio en construcción, con el mazo y el cincel en las manos ampolladas, para ver la ciudad que sería suya.

Tomó el autobús de vuelta a casa contento, pensando en lo que haría con el dinero como si se le hubieran borrado de repente todas la pecas de la infancia: comprarse un celular, cortarse el cabello como los grandes, o ir haciéndose de material para construir otro cuarto, ahí.

Ahí donde no debería estar su padre.

Donde nunca está.

El muy cabrón ha de haber estacionado su ecotaxi en la colonia de al lado para evitar que la racilla le hiciera maldades, en el barrio fresa de AltaVista. Por eso no lo vi, piensa. Y respira. Cierra los puños sin darse cuenta. La televisión centellea en la barda de la sala como el reflejo de la una lumbre. Pero no se oye. El Güero oye nada. Tal vez su hermana esté viéndola en silencio. Sin querer hacer ruido o queriendo escuchar los ruidos de su padre en la recámara. El Güero duda. No se anima avanzar ni a asomarse entre la cortina de flores para ver si es su hermana la que está mirando la tele. Cierra más los puños. Encaja las unas sobre las ampollas reventadas y golpea el rollito de billetes sobre la tela del pantalón. Debería entrar. Está parado a la mitad de la calle y ése no es lugar seguro: los Calcos ya están pisteando cerro arriba. Debería entrar y decirle a su padre que se regrese por donde vino. Debería entrar y decirle a su madre usté cállese, con usted no esta hablando, porque su madre se metería entre ambos. Decirle: Aquí ya hay un hombre. Y quedarse recio. Recibir el primero y quedarse recio. El Güero hace cuentas. Da un paso hacia la acera. El resplandor de la televisión reclama su incendio en el muro. Arden las flores de la cortina amarilla. Arde el olor de su padre en un desparramadero de dísel, de aceite carburado. El Güero da otro paso y el olor de su padre le taponea la trompa, le quema los ojos, le quema los ojos. Lo ciega. El olor de su padre arde en los muros de su casa, levanta llamaradas, prende la acera y la calle, rojo se pone el alambre recocido que ahorca sus brazos. El Güero se atraganta, rapsa sus uñas sobre la trinchera de estrellas que arde en cada mano- Y se atraganta, chingado.

Chingada madre.

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Encuentralo en librerías y tiendas en lineas bajo el sello Tusquets.

 

EXPEDIENTE CRIMINAL DE HENNING MANKELL, DE OFICIO ESCRITOR

La novela negra es una literatura que retrata a una sociedad en profunda crisis. Usando la razón y la crítica se pasa una mirada sobre el mundo en el que vivimos, siempre partiendo del lado oscuro del ser humano, aquel que siempre negamos pero nos persigue, el que nos asusta pero en ocasiones acudimos a él. En la novela negra no puede faltar la interrogación moral, pero nunca se moraliza al respecto.

No se puede comprender la novela negra sin entender al poder. Dentro de nuestros complejos grupos humanos, las diferentes formas de poder nos acercan a la violencia, la explotación, el gangsterismo, la Mafia, la corrupción, las drogas y los crímenes en sus diversas modalidades. Los temas que salieron al foco gracias al nuevo orden social, como racismo, globalización, migración y la violencia de género también se incorporan a la dinámica de la novela negra.

Esta ocasión traemos el expediente de Henning Mankell, escritor de Tusquets buscado internacionalmente por crear algunos libros de novela negra muy famosos. He aquí su ficha criminal:

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