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¿Qué significa la reciente filtración de fotografías de famosas desnudas?

Más allá del morbo que generó la reciente filtración de fotografías en las que famosas como Jennifer Lawrence, Kirsten Dunst y Hayden Panettiere aparecen desnudas, vale la pena analizar el significado que este hecho tiene en relación al acto fotográfico.

Jennifer-Lawrence

Para ello, creemos que vale la pena reproducir un fragmento del libro Retrato involuntario, de Marina Azahua, un libro que analiza el acto fotográfico como una forma de violencia. Aunque no se trata exactamente del mismo caso, creemos que esta interpretación puede aplicarse a los hechos recientemente ocurridos.

Existen distintos grados de revelación de un secreto. Alguien puede revelar el secreto a una persona o a una multitud. Puede revelar el secreto entero o sólo una parte. Pero para los selk’nam, cualquier grado de revelación de su secreto hubiera significado una traición imperdonable. Permitieron que Gusinde fotografiara el hain, pero establecieron reglas claras para proteger su secreto. Las condiciones eran que la foto no tomara mucho tiempo y que las mujeres no pudieran ver nada desde el campamento. Le fue autorizado fotografiar únicamente aquello que las mujeres tenían permitido mirar también: la Choza Grande desde afuera, a los espíritus portando el atuendo completo de su disfraz y cualquier acción que se llevara a cabo en el escenario público del rito. Sin embargo, le quedó prohibido fotografiar aquellas partes de la ceremonia que se consideraban secretas: no podía retratar el interior de la Choza Grande, ni al proceso de enmascaramiento o desenmascaramiento de espíritus; nada que revelara que detrás de las máscaras había hombres de carne y hueso. La visión de la cámara tenía que pertenecer tan restringida como las miradas de las mujeres selk’nam.

En repetidas ocasiones Gusinde fue advertido de las consecuencias funestas de la revelación, incluso de manera inconsciente, por un desliz o un error. Él aceptó las reglas, pero en dos ocasiones estuvo a punto de morir por violarlas. En el primer caso, fue acusado (de manera injustificada, de haber revelado “el secreto” a la esposa de uno de los hombres del grupo. Durante dos horas se debatieron ante la necesidad de matar al antropólogo. Gusinde, sin embargo, logró convencer a Ténenesk, el líder y chamán del grupo, de la imposibilidad de tal agravio, pues él mismo había pasado ese día entero a su lado. Gusinde narra el episodio concluyendo que “bien sabía que este arrebato e irreflexivo temperamento indígena era capaz de las violencias más atroces si se trataba de la preservación del secreto.

Retrato-involuntario.-Marina-Azahua portada

Retrato involuntario, de Marina Azahua, está disponible en librerías y tiendas en línea bajo el sello Tusquets.

Marina Azahua presenta: Retrato involuntario

¿Cuál es la frontera donde la fotografía se vuelve un acto violento? ¿Qué implica utilizar la cámara en contra de la voluntad del retratado y publicar su imagen sin su consentimiento? ¿Cómo se registra el instante de la degradación ajena, del cuerpo que todavía no es cadáver pero se abandona a la muerte?

Estas interrogantes sobre la representación fotográfica entendida como acto social son exploradas. Desde la reacción del escritor J.D. Salinger al ser acosado por paparazzi, pasando por el registro de linchamientos en el sur de Estados Unidos y hasta la circulación de imágenes de los abusos más contundentes en Abu Ghraib.

El acto fotográfico como forma de violencia. Un diálogo entre Marina Azahua, Galo Ramírez y Óscar de Pablo alrededor del libro, Retrato involuntario. El próximo 10 de julio a las 19hrs en el CCD (Centro de Cultura Digital, ubicado bajo la Estela de luz).

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Cuando la fotografía se convierte en violencia

En el ensayo Retrato involuntario de Marina Azahua explica los alcances de la fotografía omnipresente en nuestra sociedad.

Una imagen captada para perpetuar un instante, un hecho, un momento, puede convertirse en un arma contra quien ahí aparece. Más aún cuando es captada sin el consentimiento o conocimiento del protagonista. En ese instante se convierte en acto de violencia.

Retrato-involuntario.-Marina-Azahua.-2014.

Marina Azahua, narradora, ensayista e historiadora, aborda en este ensayo publicado por Tusquets, la dimensión social de la fotografía, una actividad que hoy en día practica cualquiera que tiene acceso a un celular, sin pensar en que una imagen es “un objeto que posee vida propia” por ser la extensión del cuerpo ajeno y de su saqueo.

Para Azahua, el retrato involuntario que se produce “sin el consentimiento del retratado, se ha ha convertido en una práctica cotidiana, sin tomar en cuenta que es una invasión a la persona”.

En este sentido, a lo largo de la historia de la fotografía, han existido imágenes que ejemplifican cómo una toma es utilizada como arma para el desprestigio, humillación y regocijo ante la pena ajena. Esto, a su vez, convierte tanto a la cámara como al fotógrafo en parte de una cacería. “Este libro busca centrarse en la cacería para revelar la naturaleza del cazador, su herramienta y su presa. Si la fotografía es una cacería, es entonces, antes que nada, una acción; no un objeto. No basta considerar a la fotografía como un documento social, debemos entenderla como un acto social.”

Asimismo, aborda a lo largo de este ensayo el papel de la fotografía en la actualidad, el impacto de la acción fotográfica y ahonda en las razones que hacen que “el uso social de la cámara y el uso social de la imagen dictaminen el espíritu de la fotografía” en nuestra época.

MARINA AZAHUA (Ciudad de México, 1983) es ensayista, narradora y traductora. Historiadora por la Facultad de Filosofía y Letras de UNAM, maestra en escritura y edición por la Universidade Melbourne, Australia. Es autora de Ausencia compartida. Treinta ensayos mínimos ante el vacío (2013) libro ganador del certamen Internacional de literatura Sor Juana Inés de la Cruz 2012, en el área de ensayo.