Creemos en los libros en la FIL de Guadalajara (Programa)

¡Llegamos a la Feria Internacional del Libro de Guadalajara!

Del 26 de noviembre al 4 de diciembre de 2016 podrás disfrutar con los autores de la fiesta más grande e importante de libros en nuestro país.

Carlos Ruiz Zafón, Fito Páez, Satoshi Kitama, Rodrigo Morlesin, Leonardo Padura, John Irving, Gonzalo Celorio, Antonio Ortuño, Kirén Miret, Alberto Montt, Clara Sánchez, Laurent Binet, Idalia Candelas, Jürgen Klaric, Elena Poniatowska, Xavier Velasco, Jorge Zepeda Patterson, Maríe-Renée Lavoie, Catalina Bu, Sandra Molina, Alejandro Rosas, Paco Ignacio Taibo II, Benito Taibo, Alberto Villareal, Enrique Blanc, Santiago Posteguillo, Sanjuana Martínez, Lorena Amkie, Armando Alanís, Carlos Chimal, Rodolfo Naró, Pedro Ángel Palou, Paul Young, Baxter Kruger, Silvia Olmedo y Armando Fuentes Aguirre “Catón”, te esperan con presentaciones de libros, charlas y firmas de libros.

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Descarga aquí el PDF con todas las actividades de Grupo Planeta.

Encuentras todos nuestros títulos en los stands: Planeta (G7) , Paidós (G8) y Tusquets (J2) de la Expo Guadajalara (Av. Mariano Otero 1499, Colonia Verde Valle).

El laberinto de los espíritus de Carlos Ruiz Zafón.

La espera termina este 25 de noviembre.

Extracto del primer capítulo.

EL LIBRO DE DANIEL

1

Aquella noche soñé que regresaba al Cementerio de los Libros Olvidados. Volvía a tener diez años y despertaba en mi antiguo dormitorio para sentir que la memoria del rostro de mi madre me había abandonado. Y del modo en que se saben las cosas en los sueños, sabía que la culpa era mía y solo mía porque no me­ recía recordarlo y porque no había sido capaz de hacerle justicia.

Al poco entraba mi padre, alertado por mis gritos de an­gustia. Mi padre, que en mi sueño todavía era joven y aún guardaba todas las respuestas del mundo, me abrazaba para consolarme. Luego, cuando las primeras luces pintaban una Barcelona de vapor, salíamos a la calle. Mi padre, por algún motivo que yo no acertaba a comprender, solo me acompaña­ ba hasta el portal. Allí me soltaba la mano y me daba a enten­ der que aquel era un viaje que debía hacer yo solo.

Echaba a caminar, pero recuerdo que me pesaban la ropa, los zapatos y hasta la piel. Cada paso que daba requería más esfuerzo que el anterior. Al llegar a las Ramblas advertía que la ciudad había quedado suspendida en un instante infinito. Las gentes habían detenido el paso y aparecían congeladas como figuras en una vieja fotografía. Una paloma que alzaba el vuelo dibujaba apenas el esbozo borroso de un batir de alas. Briznas de polen flotaban inmóviles en el aire como luz en polvo. El agua de la fuente de Canaletas brillaba en el vacío y parecía un collar de lágrimas de cristal.

Lentamente, como si intentara caminar bajo el agua, con­seguía adentrarme en el conjuro de aquella Barcelona detenida en el tiempo hasta llegar al umbral del Cementerio de los Libros Olvidados. Una vez allí me detenía, exhausto. No acertaba a comprender qué era aquella carga invisible que arrastraba conmigo y que casi no me permitía moverme. Asía el aldabón y llamaba a la puerta, pero nadie acudía a abrirme. Golpeaba una y otra vez el gran portón de madera con los puños. Sin embar­go, el guardián ignoraba mi súplica. Exánime, caía por fin de rodillas. Solo entonces, al contemplar el embrujo que había arrastrado a mi paso, me asaltaba la terrible certeza de que la ciudad y mi destino quedarían por siempre congelados en aquel sortilegio y que nunca podría recordar el rostro de mi madre.

Era entonces, al abandonar toda esperanza, cuando lo des­ cubría. El pedazo de metal estaba oculto en el bolsillo interior de aquella chaqueta de colegial que llevaba mis iniciales bor­dadas en azul. Una llave. Me preguntaba cuánto tiempo lleva­ba allí sin yo saberlo. La llave estaba teñida de herrumbre y era casi tan pesada como mi conciencia. A duras penas lograba alzarla con ambas manos hasta la cerradura. Tenía que empe­ñar hasta el último aliento para conseguir hacerla girar. Cuan­do ya creía que nunca podría hacerlo, el cerrojo cedía y el portón se deslizaba hacia el interior.

Una galería curvada se adentraba en el viejo palacio, pun­teada con un rastro de velas prendidas que dibujaba el camino. Me sumergía en las tinieblas y oía la puerta sellándose a mi es­palda. Reconocía entonces aquel corredor flanqueado por fres­cos de ángeles y criaturas fabulosas que escudriñaban desde la sombra y parecían moverse a mi paso. Recorría el corredor hasta llegar a un arco que se abría a una gran bóveda y me de­tenía en el umbral. El laberinto se alzaba frente a mí en un es­ pejismo infinito. Una espiral de escalinatas, túneles, puentes y arcos tramados en una ciudad eterna construida con todos los libros del mundo ascendía hasta una inmensa cúpula de cristal.

Mi madre esperaba allí, al pie de la estructura. Estaba ten­dida en un sarcófago abierto con las manos cruzadas sobre el pecho, la piel tan pálida como el vestido blanco que enfunda­ba su cuerpo. Tenía los labios sellados y los ojos cerrados. Yacía inerte en el reposo ausente de las almas perdidas. Acercaba mi mano para acariciarle el rostro. Su piel estaba fría como el mármol. Entonces abría los ojos y su mirada embrujada de recuerdos se clavaba en la mía. Cuando desplegaba sus labios oscurecidos y hablaba, el sonido de su voz era tan atronador que me embestía como un tren de carga y me arrancaba del suelo, lanzándome en el aire y dejándome suspendido en una caída sin fin mientras el eco de sus palabras derretía el mundo.

Tienes que contar la verdad, Daniel.

Desperté de golpe en la penumbra del dormitorio, empa­pado en sudor frío, para encontrar el cuerpo de Bea tendido a mi lado. Ella me abrazó y acarició mi rostro.

—¿Otra vez? —murmuró. Asentí y respiré hondo. —Estabas hablando. En sueños. —¿Qué decía?

—No se entendía —mintió Bea.

La miré y me sonrió con lo que me pareció lástima, o tal vez solo fuera paciencia.

—Duérmete otro rato más. Todavía falta una hora y media para que suene el despertador y hoy es martes.

Martes significaba que me tocaba a mí llevar a Julián al colegio. Cerré los ojos y fingí dormirme. Cuando los volví a abrir un par de minutos más tarde encontré el rostro de Bea, observándome.

—¿Qué? —pregunté.

Se inclinó sobre mí y me besó en los labios suavemente. Sabía a canela.

—Yo tampoco tengo sueño —insinuó.

Empecé a desnudarla sin prisa. Estaba por arrancar las sá­banas y tirarlas al suelo cuando oí pasos ligeros tras la puerta del dormitorio. Bea detuvo el avance de mi mano izquierda entre sus muslos y se incorporó apoyándose sobre los codos.

 

—¿Qué pasa, cariño?

El pequeño Julián nos observaba desde la puerta con una sombra de pudor e inquietud.

—Hay alguien en mi habitación —musitó.

Bea exhaló un suspiro y le tendió los brazos. Julián se apre­suró a refugiarse en el abrazo de su madre y yo renuncié a toda esperanza en pecado concebida.

—¿El Príncipe Escarlata? —preguntó Bea.
Julián asintió, compungido.
—Ahora mismo papá va a ir a tu habitación y le va a echar a patadas para que no vuelva nunca más.
Nuestro hijo me lanzó una mirada desesperada. ¿Para qué sirve un padre si no es para misiones heroicas de esta enverga­dura? Le sonreí y le guiñé el ojo.

—A patadas —repetí con el gesto más furioso que pude conjurar.

Julián se permitió un amago de sonrisa. Salté de la cama y recorrí el pasillo hasta su habitación. La estancia me recorda­ba tanto a la que yo había tenido a su edad algún piso más abajo que por un instante me pregunté si no estaría todavía atrapado en el sueño. Me senté a un lado de la cama y encen­dí la lamparilla de noche. Julián vivía rodeado de juguetes, algunos heredados de mí, pero sobre todo de libros. No tardé en encontrar al sospechoso escondido debajo del colchón. Tomé aquel pequeño libro encuadernado en negro y lo abrí por la primera página.

 

Blue Jeans en FILIJ

Llegó el esperado momento para muchos lectores. Blue Jeans, el tan leído autor de sagas como El Club de los Incomprendidos y Canciones para Paula, se presenta en la Feria Internacional del Libro Infantil y Juvenil el domingo 13 de noviembre.

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En Planeta siempre queremos que las presentaciones y firmas de libros se desarrollen de tal manera que todos quedemos satisfechos.

Es por eso que les enumeramos las recomendaciones e indicaciones que debes seguir para poder disfrutar al máximo de Blue Jeans en FILIJ,

1- Conoce bien el sitio web de FILIJ. En él podrás consultar horarios y geografía de la Feria. Un lector que conoce la Feria es un lector que la disfruta más.

2- La presentación de Blue Jean es a las 16:00 horas en el Foro Liliput (Foro Principal). Recuerda llegar con tiempo, pues aunque es un foro abierto, deseamos que estés cómodo con asiento.

3- La firma de libros será a las 17:00 horas en el Vestíbulo del Museo.

4- Para llegar más rápido al Foro Liluput, te recomendamos tomar el tranvía que sale de la puerta 2.

5- En la firma, sigue las indicaciones de la gente que te entregará tu ficha.

6- Se firmarán sólo libros y un solo libro por persona.

7- Cualquier duda, dirígete con las personas que cargan signos de Blue Jeans. Ellos podrán asesorarte y resolver cualquier duda que tengas.

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8- Te recomendamos ir bien abrigado

Recuerda que el respeto y el orden hacen que todos podamos disfrutar la presentación así como obtener la firma en nuestros libros. Pero sobre todo es muy importante que te la pases muy bien.

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NOVIEMBRE de Jorge Galán obtiene premio RAE 2016

• Novela inspirada en la matanza de los jesuitas en El Salvador (1989)

El Premio Real Academia Española (RAE), en su edición correspondiente a 2016, ha sido concedido hoy por el Pleno de la corporación a la novela Noviembre, de Jorge Galán (San Salvador, 1973), aparecida en 2015 bajo el sello Planeta México.

La obra, según se recoge en la presentación editorial, está «inspirada en los trágicos sucesos que conmovieron a El Salvador y Latinoamérica» en 1989, cuando «una fatídica madrugada de noviembre, un grupo de hombres armados entra en las instalaciones de la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas y asesina a seis jesuitas y dos mujeres a sangre fría».

A esta edición del premio, según se recoge en sus bases, solo podían concurrir obras impresas por primera vez en 2014 o 2015. La candidatura ganadora fue presentada por la Academia Salvadoreña de la Lengua.

VERDAD HISTÓRICA

El jurado, reunido hoy en la sede académica y presidido por el director de la RAE, Darío Villanueva, ha distinguido Noviembre, publicada por Planeta en México en 2015 y editada en España porTusquets Editores en octubre de 2016, «por ser una novela y una construcción literaria llena de verdad histórica y humana».

También se valora en el acta la «escritura eficaz y poética» de este libro, cuyo autor ha sido galardonado con anterioridad por varias de sus obras poéticas —El círculo (2014), El estanque colmado, 2011),Breve historia del alba (2007)— y narrativas, entre las que figuran cuentos infantiles y la novela La habitación al fondo de la casa(2013).

Jorge Galán, en la actualidad residente en España, ha recibido distintos reconocimientos literarios, entre ellos el Premio Adonáis de poesía en 2006 y el Premio Casa de Poesía Americana en septiembre de 2016 por el poemario Bajo la interminable noche de noviembre.

ONCE CANDIDATURAS

Este año, el Premio RAE estaba destinado a una obra de creación literaria, modalidad que se alterna anualmente con la de investigación filológica.

A esta edición se habían presentado once candidaturas. De las once aspirantes —cada una avalada por un mínimo de tres académicos numerarios de la RAE o de las academias de la ASALE—, había cinco procedentes de España y seis de corporaciones americanas: las de México, El Salvador y Colombia.

Además del director de la RAE, han formado parte de la comisión que ha valorado las once candidaturas presentadas a esta decimotercera edición del Premio de la RAE los académicos Emilio Lledó, Carmen Iglesias, Álvaro Pombo y Pedro Álvarez de Miranda.

El premio, dotado con 25 000 euros y una medalla conmemorativa, será entregado el Día de la Fundación pro Real Academia Española, en una fecha de 2016 aún sin determinar.

Fuente: http://www.rae.es/noticias/noviembre-de-jorge-galan-premio-rae-2016

 

 

“Lo que dejó tu adiós”: Antología de poesía de Rodolfo Naró

El escritor mexicano Rodolfo Naró era considerado por Carlos Monsiváis como un poeta que desarrolla su lenguaje personal, que construye una relación viva, irrenunciable con la poesía.

Lo que dejó tu adiós es la más reciente obra de Naró que con un estilo propio logra trastocar las fibras más sensibles hasta del lector reticente a la poesía. En este libro comparte un trabajo que empezó en 1995 y concluyó diez años después. Escrito, en ocasiones, con la herida a flor de piel, se pueden leer poemas que describen un abandono, una muerte, otros con una alta carga de erotismo. Hay versos que narran pasión y desenfreno. Algunos más, son poemas de amor escritos a la mujer, a los amantes que encuentran refugio uno en el otro.

“Es la última vez que te digo adiós, te digo te quiero, te necesito. Es la última vez, de veras te lo digo…”
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Rodolfo Naró  nació en Tequila, Jalisco, el 22 de abril de 1967. Ha sido becario del programa Jóvenes Creadores del Fonca en la disciplina de novela. Es autor de l os libros de poesía: Los días inútiles (1996), Amor convenido(1999), Del rojo al púrpura (2000), El principio (2004) y El antiguo olvido(2005), todos ellos compilados en Poesía convenida (1986–2007), editados tanto en México como en Argentina. Además de las novelas El orden infinito(2007), finalista del Premio Planeta Argentina 2006 y Cállate niña (2011). Desde 2008 escribe el blog La columna chueca. @RNaro

Jorge Zepeda Patterson presenta “Los usurpadores” en Monterrey

El Museo de Arte Contemporáneo de Monterrey y la Feria Internacional del Libro de Monterrey 2016 invitan a la presentación del libro Los usurpadores, de Jorge Zepeda Patterson.

El reconocido periodista y escritor, multipremiado por su labor periodística, actualmente director de www.sinembargo.mx y columnista de El País y otros diarios, es también espléndido novelista (Premio Planeta 2014) y continúa la saga de Los Azules en este emocionante thriller político que explora las estremecedoras consecuencias de la lucha por el poder a cualquier precio.

Se trata de una actividad preinaugural de la Feria Internacional del Libro Monterrey 2016.

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Un thriller político que explora las consecuencias de la lucha por el poder a cualquier precio.

PLANETA PUBLICARÁ LA NUEVA NOVELA DE DAN BROWN

ORIGIN SE PONDRÁ A LA VENTA EN ESPAÑA EL 26 DE SEPTIEMBRE DE 2017, EN LANZAMIENTO INTERNACIONAL SIMULTÁNEO.

Editorial Planeta publicará el 26 de septiembre de 2017 la nueva novela de Dan Brown, Origin (título original en inglés). El lanzamiento será simultáneo en castellano (España y Latinoamérica), catalán (Columna Edicions), Reino Unido, Estados Unidos y Canadá.

Protagonizada por Robert Langdon, el famoso experto en simbología de Harvard, y siguiendo la estela que le ha convertido en uno de los autores más vendidos en todo el mundo, Dan Brown vuelve a combinar en Origin ciencia, religión, enigmas, historia, arte y arquitectura.

En esta ocasión, Robert Langdon deberá afrontar una peligrosa encrucijada que le llevará al sorprendente descubrimiento de la respuesta a algunas de las grandes preguntas de la humanidad.

Foto: © Claudio Sforza
Foto: © Claudio Sforza

El momento Dan Brown

Este otoño Dan Brown volverá a ser noticia con la versión cinematográfica de su última novela, Inferno, que se estrenará el próximo 14 de octubre, y con la publicación de una edición especial de El código Da Vinci, adaptación del propio autor para una nueva generación de lectores, que llegará a librerías mexicanas de la mano de Editorial Planeta en noviembre.

Dan Brown ha vendido más de 200 millones de ejemplares de su obra en todo el mundo y sus libros han sido traducidos a 56 idiomas.

Redes del autor:

www.danbrown.com

@AuthorDanBrown

facebook.com/DanBrown

Grupo Planeta genera una plataforma de comunicación en toda Latinoamérica para conectar con lectores de 22 países

En América Latina #creemosenloslibros

En Grupo Planeta estamos convencidos de que el mayor reto editorial de nuestra época es acompañar y entender a los lectores, el motor de nuestra industria. Queremos ser el puente entre ellos y los autores que los maravillan a través de sus historias.

Para empoderar a cada lector hemos publicado en América Latina el manifiesto “Creemos en los libros”, con el cual buscaremos estrechar los lazos que unen a los lectores sin importar las fronteras:

“El libro es capote para el torero, paraguas para el sol y la lluvia, es como la yerba para el mate y la voz de Gardel para el tango; escudo contra las flechas de la estulticia, de la imbecilidad que inundan el cielo. El libro es la almohada para tener los mejores sueños, cama de clavos para tenerlas más chidas, grosas, escalofriantes pesadillas. El libro es pañuelo para las lágrimas, bálsamo para las heridas. El libro es este ladrillo que construye ciudadanía, casas, muros, universos. Somos lo que hemos leído; por el contrario seremos la ausencia que los libros dejaron en nuestras vidas”. Benito Taibo

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Esta estrategia de comunicación une en un mismo camino los territorios de Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Cuba, Ecuador, El Salvador, Estados Unidos, Guatemala, Honduras, México, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú, Puerto Rico, República Dominicana Uruguay y Venezuela.

La comunidad de lectores latinoamericanos es creciente y una de las más poderosas del planeta. En la actualidad sumamos más de un millón de personas en redes sociales #creemosenloslibros y formamos una de las mayores comunidades lectoras en el mundo con presencia en 22 países latinoamericanos.

Grupo Planeta es líder en el mercado editorial de habla hispana, publica a 15 mil autores y es el octavo grupo editorial en el ranking mundial.

Al filo de la infancia y al margen de la vida adulta yace un singular “Juego de Niños”: Guido Tamayo

Fernando padece una rara enfermedad que le provoca gigantismo, fuertes migrañas, lo avejenta prematuramente y limita la motricidad de sus piernas, por lo que vive confinado al apartamento de la familia con quien su madre lo dejó encargado para partir «en busca de mejores oportunidades». A pesar de su encierro, gozará del mundo exterior gracias a la narración diaria de las correrías de Lucho y Miguel, sus hermanos adoptivos, y descubrirá el deseo por medio de Isabel, la bella adolescente del servicio doméstico. Cuando la tragedia se cierne sobre los jóvenes (¿Accidente? ¿Crimen? ¿Suicidio?) se vuelve evidente que todos los claroscuros de la condición humana caben entre esas cuatro paredes.

En palabras de Juan Villoro, Guido Tamayo «retrata con cambiantes perspectivas al grupo disfuncional por excelencia: la familia», en éste su libro “Juego de Niños”.

Disfruta un pequeño extracto de su primer capítulo; Miguel:

“Miguel

Recuerdo que eras un niño envejecido, Fernando, un niño viejo. Tu cuerpo era enorme y en tus manos abiertas cabía con  holgura una cabeza humana. De hecho, a veces jugabas con nuestras cabezas, las cabezas de tus hermanos: las tomabas, las movías de una mano a otra como peloticas y te reías. Nosotros también reíamos hasta que nos sacudías muy fuerte sin darte cuenta y entonces nos quejábamos y acababa el juego. Tenías un tronco extenso que lucía más seguro cuando estabas sentado que cuando caminabas inclinado y oscilante como un simio. Tus piernas eran largas, frágiles y dobladas como serpentinas que se aferraban con vacilación al mundo. Eras un niño avejentado, tenías el pelo cano con apenas unos pocos años, la frente arrugada y el semblante serio y, sin embargo, a veces soltabas una risa delirante, abierta y fácil que te hacía parecer feliz. Y sí, lo eras de alguna extraña manera.

Eras un niño gigante, Fernando, parecías un niño tonto, pero no lo eras. Las canas te daban dignidad. Eras un niño añoso, un niño sabio. Conocías muchas cosas que nosotros desconocíamos. Por ejemplo: hacer crucigramas, ninguno de nosotros lograba acabar uno, ni uno solo; no teníamos esa paciencia que a ti te desbordaba. Por ejemplo: sabías un montón de palabras que sacabas del diccionario y que usabas las pocas veces que hablabas y que no siempre entendíamos. Más aún, había algo que solo tú sabías, ¿cómo fue tu muerte?

Mas no solo te admirábamos por esas cosas que sabías y que para nosotros eran tan solo enigmas, también te apreciábamos por tu silencio. Eras un ser callado y no porque tu forma de hablar fuera confusa, tu dicción enrevesada y eso te cohibiera, sino porque te resguardabas bien tras el silencio: era tu territorio, la zona en que más confiabas. En consecuencia, evitabas las palabras, las usabas únicamente para resolver tus crucigramas, para solicitar algo, para asentir o negar; de resto, tu mutismo era inviolable. Cuando caminabas producías un ruido tenue como si tus pies fueran de lana. Procurabas pasar desapercibido, pero el titubeo, el arrastre al andar, a veces te delataban. Al principio pensamos que nos espiabas con ese vagar imperceptible por el apartamento. Llegamos a desconfiar de ti, pero muy pronto supimos que tú no eras sino un ser sumido en el silencio; que no querías fisgonear nuestro comportamiento, sino que en ocasiones transitabas por el espacio del apartamento con la necesidad de poseer una geografía breve pero propia: un pasillo, un par de salones y unas cuantas habitaciones por mundo. La calle estaba vedada para ti”

Juego de niños

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Una obra singular sobre el rito de paso en que la infancia se extingue para convertirse en el incendio que definirá la vida adulta. Con cambiantes perspectivas, retrata al grupo disfuncional por excelencia: la familia.

Juan Villoro

Las obsesiones del horror mexicano contadas por Antonio Ortuño: “Agua corriente”

Estos cuentos cortos y ruidosos han sido descritos como eficaces relámpagos, como metáforas del violento horror mexicano, como críticas de la realidad política, pero sobre todo, como hazañas formales de un escritor que ya tiene un estilo inconfundible. En esta recopilación, el que sin duda es uno de los autores más corrosivos de la literatura mexicana presenta al lector un grupo de personajes contradictorios, siempre cambiantes, siempre en ebullición, que si algo tienen en común es su tendencia a rebelarse ante el nefasto destino que va a devorarlos, y la facilidad con que dan un paso en dirección del asombro y otro hacia la carcajada. El fracaso del machismo tal como lo entendemos y la ridícula altura de muchas aspiraciones colectivas son dos de los temas que recorremos con inmensa velocidad, precisión y sarcasmo en “Agua corriente”, de Antonio Ortuño.

En este nuevo libro de Ortuño podemos apreciar un diverso panorama de las obsesiones y cuestionamientos que el propio autor ha desplegado a lo largo de su obra.

Te compartimos los primeros párrafos de Ars Cadáver, uno de sus cuentos intermedios:

“Ars Cadáver

–Es una pieza notable– dice Ugo con vocecita arrogante de connoisseur–. Míralo: es un zapato que encontré en el metro Partenón. Pertenecía a una chica que se arrojó al paso de los vagones cuando supo que no había conseguido plaza en la Universidad. ¿Notas la mancha púrpura en la suela? No, por supuesto que no es sangre, la sangre estaría negra a estas alturas y apestaría. Es acrílico rojo para figurar sangre, es mi toque, ese toque que Éctor no agrega, porque él exhibe las cosas tal como las encuentra,  ¿verdad?

Éctor está cruzado de brazos y ofrece un gesto mínimo de fastidio. Es tan delgado como Ugo y resulta arduo diferenciarlos debajo de sus sombras de rímel y sus estrechos ropajes color cobre. Debería distinguirlos, Ugo es mi hermano y Éctor sólo su socio y hace pocos meses que vive en el Taller. Pero no suelo distinguir a los habitantes del Taller en más categoría que quién tiene senos y quién no.

–En cambio– refuta Éctor, y me doy cuenta que lo hace como un nuevo movimiento en el ajedrez de una discusión que antecede mi llegada–, esta calzaleta la encontré en un lugar no especificadoe. No sé a quién pertenece ni me interesa si fue usada por un pie femenino o uno infantil. Es un objeto en sí mismo, un orbe cerrado al que sólo podemos espiar por la ranura de un compartimento.

–¿Decidiste ponerla en el compartimento?–inquiere Ugo, trabados los dientes y alarmada la voz.

–¿Un lugar no especificado? –digo yo, que soy un poco lento de reacciones.

–No especificado. Jamás diré dónde encontré la calzaleta, porque la estaría cargando de anécdota y despojándola de su individualidad en cuanto a objeto. Y sí, la meteré en el compartimento y tendrán que verla por medio de un telescopio.

–¿Telescopio? ¿Cómo puedes…?

Alguien abre la puerta de madera con violencia, y su cuerpo esquelético anuncia que es Hana, actriz consumada, y su ropa color cobre agrega que es administradora del Taller y novia de Éctor.

–Éctor va a meter la calzaleta al compartimento. Y además va a usar el telescopio –denuncia Ugo en cuanto la ve, con premeditado acento bélico.

Pero a Hana le estremece los hombros un ligero temblor y curva una de sus manos hacia el rostro con ademán desolado.

–Vengan al congelador, vengan, por favor vengan. Húrsula está muerta.”

Agua corriente

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En Agua corriente podemos apreciar un diverso panorama de las obsesiones y cuestionamientos que Ortuño ha desplegado a lo largo de su obra.

Creemos en los libros