‘Vampiros y limones’: cuentos de terror y humor escritos por Karen Russell

En octubre, los hombres y mujeres de Sorrento recogen el “primo fiore”, es decir, “el fruto de la primera floración”, los limones más jugosos; en marzo, maduran los amarillos bianchetti, seguidos en junio por los verdes “verdelli”. En cada estación podréis verme sentado en mi banco, contemplando cómo caen. Sólo uno o dos limones por hora se desprenden de las ramas, pero llevo tanto tiempo aquí sentado que su caída parece continua, tan seguida como la de las gotas de lluvia. Mi mujer no tiene paciencia para esta clase de meditaciones. “Por el amor de Dios, Clyde”, me dice, “búscate un hobby”.

La gente, por lo general, me toma por un amable ancianito italiano, un “nonno”. Tengo la tez de un viejo “nonno”, el tinte nogalino propio de los italianos del sur, un bronceado que no se me aclarará hasta que muera (y no voy a morir). Llevo una pulcra camisa violeta, una gorra de lona y unos tirantes negros que me quedan sueltos a la altura del pecho. Mis mocasines están ya muy estropeados pero siempre lustrosos. Los pocos visitantes del limonar que se fijan en mí sonríen con semblante inexpresivo al ver mi rostro de uva pasa e intuyen una tragedia de algún tipo; entre susurros se preguntan si seré viudo o un viejo que ha sobrevivido a sus hijos. Nunca se les ocurre pensar que soy un vampiro.

Extracto de Vampiros y limones, de Karen Russell.

Vampiros y limones portada

Vampiros y limones, de Karen Russell, está disponible en librerías y tiendas en línea bajo el sello Tusquets.

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