‘Tú, simplemente tú’, el nuevo libro de Federico Moccia

En la vida, muchas cosas ocurren por casualidad, solo unas pocas podemos decidirlas nosotros y, casi siempre, estas últimas son las mejores. Como la idea de volver a verla. De modo que camino por el parque con las manos en los bolsillos y, al verla, el corazón me late con tanta fuerza que ya no tengo dudas.

«Eh…», nos quedamos callados, mirándonos, como si no hubiera pasado más que un instante. Ha vuelto a Roma y todo es como la última vez: su pelo castaño con aquellos reflejos resplandecientes bajo la luz del sol, el hoyuelo que se le forma en la mejilla derecha, la piel fina, casi transparente, que deja entrever la sombra azulada de las venas en sus manos estilizadas. Hasta el corazón grabado en un banco por alguien que no somos nosotros está todavía allí. En él dice MONA MOUR, mal escrito, pero se entiende. María sonríe, entonces me mira con curiosidad, tal vez con preocupación porque pueda haber ocurrido algo desde que se fue, que alguien haya robado un pedazo de nuestra historia. «No…», contesto a esa pregunta que nadie me ha hecho. Y ella parece tan feliz, como si esa manera de no esar palabras para decírselo todo perteneciera solo a los elegidos, a los enamorados, a los que les basta con mirarse a los ojos para leer lo que llevan escrito en el corazón. Pero si se fijara bien, por desgracia en mi corazón dice algo que no le menciono: «Algunas veces he pensado en Ella». Ella, ella con E mayúscula; ella, que ha sido tan importante en mi vida. Casi me da miedo que la palabra me salga del pecho y aparezca por debajo del suéter con caracteres enormes, que se forme plásticamente letra a letra ante los ojos de María. Entonces, instintivamente, me abrocho la chamarra. Y, sin que me lo haya preguntado siquiera, llevo las manos hacia adelante, sintiéndome culpable. Algo parecido a cuando eres pequeño y rompes un jarrón, y ya antes de que tu madre se dé cuenta dices: «¡Yo no fui!». De modo que me apresuro a anticiparme: «No he vuelto a verla». Una mentira. Pero solo a medias. Porque verla tan nítidamente en mis recuerdos ha sido casi natural,  y alguna vez he mirado su página de Facebook, he pasado frente a su casa, he intentado coincidir con ella, pero no ha significado nada, solo ha sido un modo de atenuar poco a poco el dolor que sentía por una historia de amor que terminó sin ninguna razón.

Extracto de Tú, simplemente tú, de Federico Moccia.

Tu simplemente tu portada

Tú, simplemente tú, de Federico Moccia, está disponible en librerías y tiendas en línea bajo el sello Planeta.

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