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‘ESCRIBIR DE MARGUERITE DURAS’

Se está solo en una casa. Y no fuera, sino dentro. En el jardín hay pájaros, gatos. Pero, también, en una ocasión, una ardilla, un hurón. En un jardín no se está solo. Pero, en una casa, se está tan solo que a veces se está perdido. Ahora sé que he estado diez años en la casa. Sola. Y para escribir libros que me han permitido saber, a mí y a los demás, que era la escritora que soy. ¿Cómo ocurrió? Y, ¿cómo explicarlo? Sólo puedo decir que esa especie de soledad de Neauphle la hice yo, fue hecha por mí. Para mí. Y que sólo estoy sola en esa casa. Para escribir. Para escribir no como lo había hecho hasta entonces. Sino para escribir libros que yo aún desconocía y que nadie había planeado nunca. Allí escribí El arrebato de Lol V. Stein y El vicecónsul. Luego, después de éstos, otros. Comprendí que yo era una persona sola con mi escritura, sola muy lejos de todo. Quizá duró diez años, ya no lo sé, rara vez contaba el tiempo que pasaba escribiendo ni, simplemente, el tiempo. Contaba el tiempo que pasaba esperando a Robert Antelme y a Marie-Louise, su joven hermana. Después, ya no contaba nada.

Escribí El arrebato de Lol V. Stein y El vicecónsul arriba, en mi habitación, la de los armarios azules ¡ay!, ahora destruidos por los jóvenes albañiles. A veces, también escribía aquí, en esta mesa del salón.

He conservado esa soledad de los primeros libros. La he llevado conmigo. Siempre he llevado mi escritura conmigo, dondequiera que haya ido. A París. A Trouville. O a Nueva York. En Trouville fijé en locura el devenir de Lola Valérie Stein. También en Trouville, el nombre de Yann Andréa Steiner se me apareció con inolvidable evidencia. Hace un año.

Extracto de Escribir de Marguerite Duras

ESCRIBIR

SINOPSIS Las reflexiones sobre la escritura se entrelaza con los acontecimientos de Marguerite Duras, el alcohol, el dolor, su marido, sus amantes, el hijo, el cine, las artes, la política, la pintura y el piloto de veinte años de la Segunda Guerra Mundial a quien ella dedica el libro. Siendo el decimotercer libro de Duras, pero el primer ensayo sobre su escritura.

Extracto de “Escribir”, un libro de Marguerite Duras

La escritura va muy lejos… Hasta que se remata. A veces es imposible. De repente todo cobra un sentido relacionado con la escritura, es para enloquecer. Dejamos de conocer a la gente que conocemos y creemos haber esperado a quienes no conocemos. Sin duda se trataba simplemente de que ya estaba cansada de vivir, un poco más cansada que los demás. Era un estado de dolor sin sufrimiento. No intentaba protegerme de los demás, en especial de quienes me conocían. No era triste. Era desesperado. Estaba embarcada en el trabajo más difícil de mi vida: mi amante de Lahore, escribir su vida. Escribir El vicecónsul. Debí de emplear tres años en escribir aquel libro. No podría hablar de él porque la menor intrusión en el libro, la menor opinión <<objetiva>>  habría borrado todo ese libro. Otra escritura, corregida, habría destruido la escritura del libro y mi propio conocimiento del libro. Esa ilusión que tenemos – y que es justa– de ser la única persona que ha escrito lo que hemos escrito, sea nulo o maravilloso. Y cuando leía criticas, la mayor parte de las veces era sensible al hecho de que dijeran que no se parecería a nada. Es decir, que remitía a la soledad inicial del autor.

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Extracto de «Escribir» de Marguerite Duras. Adquiere el libro bajo el sello Tusquets en papel.