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“Olvidé decirte quiero”: En la fatalidad se descubren historias esperanzadoras, optimistas y llenas de buen humor

¿Otra oportunidad?
En la fatalidad se descubren historias esperanzadoras, 
optimistas y llenas de buen humor

Olvidé decirte quiero, publicada en el sello Planeta, la escritora española Mónica Carrillo, aborda el tema de la importancia de saber vivir en el presente. Como un juego de palabras, frases ingeniosas mezcladas con fragmentos de canciones, la autora crea una atmósfera muy especial que cautiva a los lectores.

Tras sufrir un accidente automovilístico, Malena se encuentra en ese limbo que separa la vida de la muerte, y le vienen a la cabeza todas las palabras que no dijo: de amor, de perdón, de amistad, de reconocimiento y, como cree que son sus últimos momentos, no hace sino pensar en todo lo que le queda pendiente, los abrazos por dar, los besos, las caricias, los perdones sin acuse de recibo, las relaciones rotas, las fallidas, las que aún podrían ser si solo tuviera una segunda oportunidad.

“Y ahora que ya no estoy soñando y que estoy a punto de morir, ahora que apenas logro ubicarme y que el dolor es más fuerte que el miedo, ahora me atormentan las imágenes”, se dice Malena.

De forma entrañable describe que nada es eterno ni tan especial como para evitar disfrutar cada momento que se vive. Invita a estar consicente del aquí y ahora y dejar atrás recriminaciones que no aportan nada.

Mónica Carrillo (España). Licenciada en Periodismo, diplomada en Turismo y con estudios de Arquitectura. En la actualidad presenta, junto a Matías Prats, los informativos de fin de semana en Antena 3, empresa a la que está vinculada desde 2006 y donde ha pasado por todas las ediciones. Anteriormente trabajó como redactora y presentadora en TVE y en la Agencia EFE. También ha realizado entrevistas a personajes de actualidad, colabora en radio y escribe artículos para distintas publicaciones. Creadora de los #microcuentos. Entre sus libros publicados están: La luz de Candela y El Tiempo. Todo. Locura.

La adicción a las drogas en el Tercer Reich

Sustancias como la metanfetamina tuvieron un enorme consumo entre los más altos dirigentes del nacionalsocialismo

Sobre el Estado nazi se había escrito todo o, al menos eso es lo que se pensaba; sin embargo, no es sino hasta hoy cuando se aborda de manera ampliamente documentada el insospechado consumo de llamada “droga del horror” o crystal meth que explica muchas de las decisiones que se tomaron durante el III Reich.

En High Hitler, publicado por editorial Crítica, su autor Norman Ohler sostiene que Adolfo Hitler era un adicto a la metanfetamina y a otros opiáceos fuertes, y que el régimen del terror que lideró actuó de manera hipócrita, ya que, aunque oficialmente prohibía el consumo de drogas, su uso fue una de las claves exitosas que permitió su encumbramiento.

Ohler se topó con los diarios del doctor Theodor Morell, el médico de cabecera de Hitler, y en ellos encontró el punto de partida de una investigación de años en los Archivos Federales de Alemania para descifrar cómo se reflejó en el Paciente A, la identificación que ocultaba al Führer, y en sus decisiones el consumo habitual del pervitin, la forma más pura de la hoy proscrita metanfetamina, y la cocaína.

“Su medicamento habitual para mitigar los dolores aparecidos en la zona nasal, laríngea y auditiva a consecuencia de las lesiones en los tímpanos era, precisamente, aquel ‘veneno de la degeneración judía’ que los nazis censuraban: la cocaína”, revela Ohler. “La elección de esta sustancia es menos caprichosa de lo que parece”.

Y al consumo habitual de esa sustancia se sumaron otras que, al escasear muy cerca de la debacle nazi, permitió conocer hasta qué punto la dependencia a las drogas había hecho mella en el poderoso Führer.

 “El final de la última batalla estaba cerca y Hitler había dejado definitivamente de estar drogado, había perdido su éxtasis de Führer”, dice. “Seriamente perjudicado y con enormes esfuerzos, serpenteaba por los pasillos enterrados en las catacumbas del búnker, con el torso inclinado hacia delante, arrastando los pies, ladeándose a la derecha y apoyándose en la pared para ir de la zona de vivienda a la sala de reuniones. Ya no tenía fuerzas para mostrarse tal y como le gustaria que lo vieran”.

Norman Ohler (Alemania, 1970). Estudió periodismo en la Universidad de Hamburgo y cursó estudios de ciencias culturales y filosofía. Ha sido corresponsal en Ramallah, Palestina, y ha escrito guiones cinematográficos. High Hitler es su primera obra de no ficción, resultado de una investigación de cinco años en archivos alemanes y estadounidenses. Otros libros publicados: Las novelas Die Quotenmaschine (1998), Mitte (2001) y Ponte City (2003).

Lee el primer capítulo en el siguiente enlace:

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El abuso sistemático de las drogas en el régimen nazi.

“Leonora es un acto de amor y un homenaje a la vida”: Poniatowska En el centenario de Leonora Carrington, la premio Cervantes reflexiona sobre la novela que le dedicó

“Cuando le pregunté a Leonora si Max Ernst había sido su gran amor, respondió que cada amor era distinto; cuando le comenté que su matrimonio con Renato Leduc fue sólo por conveniencia, respondió: ‘Bueno, tampoco’. A Renato Leduc, le debemos el privilegio de la presencia de Leonora en México, un regalo suntuoso que agradecemos desde el fondo del corazón”, dice Elena Poniatowska hablando de la gran pintora inglesa.

Leonora es un acto de amor y un homenaje a la vida y a la obra de esta mujer que ha hechizado a México con sus colores, sus palabras, sus delirios, sus arranques. Pudo vivir en Inglaterra, su país de origen, en los Estados Unidos, en Francia o en España, pero es un privilegio saber que una artista de su talla haya decidido ser mexicana”, señala Poniatowska.

Para la autora, Carrington “trajo a nuestro país todos los recuerdos de sus vidas anteriores, todos los paisajes, todas las verduras que en México no se comían como los salsifis, las endivias, las alcachofas; los caminos baja las acacias. Trajo a Simone Martini, a Piero de la Francesca, al Bosco, a Grunewald y a lo más valioso de todo, ella misma, fuente de creatividad y de valor humano”.

En Leonora, Poniatowska retrata la turbulenta vida de la pintora inglesa, quien “a lo largo de los años convirtió su casa en la calle de Chihuahua en la colonia Roma en una central de energía, una piedra imán. El té de Leonora, un filtro amoroso, un vuelve a la vida, fue parte de su esencia inglesa e irlandesa. Célebre en la galería de Inés Amor, en la de Antonio Souza, en la de Natalia Zaharías, Leonora conoció el reconocimiento internacional muy tarde porque siempre se encerró con sus hijos y su pintura hasta que la invadió la celebridad del mundo entero. Hoy le rinden homenajes en universidades y auditorios culturales”, culmina Elena Poniatowska.

Elena Poniatowska. Nació en París en 1932, pero con tan sólo nueve años se trasladó a México. Su carrera se inició en el ejercicio del periodismo. Por esta labor se le entregó en 1978 el Premio Nacional de Periodismo en México. Ha sido nombrada doctor honoris causa por ocho universidades y galardonada con el Premio Nacional de Lingüística y Literatura en 2002. Entre sus novelas destacan: Lilus Kikus (1954), Hasta no verte Jesús mío (1969), Premio Mazatlán, La noche de Tlatelolco (1971), Premio Xavier Villaurrutia, Querido Diego, te abraza Quiela (1978), La Flor de Lis (1988), Tinísima (1992), Premio Mazatlán, La piel del cielo (2001), Premio Alfaguara, El tren pasa primero (2007), Premio Rómulo Gallegos, El universo o nada (2014), Dos veces única (2015), Las indómitas (2016). También ha escrito cuentos, reunidos en De noche vienes (1979) y Tlapalería (2003), libros de entrevistas, ensayos y crónicas. Su obra ha sido traducida a más de una decena de idiomas y su trayectoria como periodista y escritora ha sido reconocida con múltiples premios nacionales e internacionales. En 2013 se le concedió el Premio Cervantes. 

Reseña del libro en la siguiente liga: http://www.planetadelibros.com.mx/leonora-libro-154842.html

 

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Premio Biblioteca Breve 2011

Grupo Planeta genera una plataforma de comunicación en toda Latinoamérica para conectar con lectores de 22 países

En América Latina #creemosenloslibros

En Grupo Planeta estamos convencidos de que el mayor reto editorial de nuestra época es acompañar y entender a los lectores, el motor de nuestra industria. Queremos ser el puente entre ellos y los autores que los maravillan a través de sus historias.

Para empoderar a cada lector hemos publicado en América Latina el manifiesto “Creemos en los libros”, con el cual buscaremos estrechar los lazos que unen a los lectores sin importar las fronteras:

“El libro es capote para el torero, paraguas para el sol y la lluvia, es como la yerba para el mate y la voz de Gardel para el tango; escudo contra las flechas de la estulticia, de la imbecilidad que inundan el cielo. El libro es la almohada para tener los mejores sueños, cama de clavos para tenerlas más chidas, grosas, escalofriantes pesadillas. El libro es pañuelo para las lágrimas, bálsamo para las heridas. El libro es este ladrillo que construye ciudadanía, casas, muros, universos. Somos lo que hemos leído; por el contrario seremos la ausencia que los libros dejaron en nuestras vidas”. Benito Taibo

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Esta estrategia de comunicación une en un mismo camino los territorios de Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Cuba, Ecuador, El Salvador, Estados Unidos, Guatemala, Honduras, México, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú, Puerto Rico, República Dominicana Uruguay y Venezuela.

La comunidad de lectores latinoamericanos es creciente y una de las más poderosas del planeta. En la actualidad sumamos más de un millón de personas en redes sociales #creemosenloslibros y formamos una de las mayores comunidades lectoras en el mundo con presencia en 22 países latinoamericanos.

Grupo Planeta es líder en el mercado editorial de habla hispana, publica a 15 mil autores y es el octavo grupo editorial en el ranking mundial.

Al filo de la infancia y al margen de la vida adulta yace un singular “Juego de Niños”: Guido Tamayo

Fernando padece una rara enfermedad que le provoca gigantismo, fuertes migrañas, lo avejenta prematuramente y limita la motricidad de sus piernas, por lo que vive confinado al apartamento de la familia con quien su madre lo dejó encargado para partir «en busca de mejores oportunidades». A pesar de su encierro, gozará del mundo exterior gracias a la narración diaria de las correrías de Lucho y Miguel, sus hermanos adoptivos, y descubrirá el deseo por medio de Isabel, la bella adolescente del servicio doméstico. Cuando la tragedia se cierne sobre los jóvenes (¿Accidente? ¿Crimen? ¿Suicidio?) se vuelve evidente que todos los claroscuros de la condición humana caben entre esas cuatro paredes.

En palabras de Juan Villoro, Guido Tamayo «retrata con cambiantes perspectivas al grupo disfuncional por excelencia: la familia», en éste su libro “Juego de Niños”.

Disfruta un pequeño extracto de su primer capítulo; Miguel:

“Miguel

Recuerdo que eras un niño envejecido, Fernando, un niño viejo. Tu cuerpo era enorme y en tus manos abiertas cabía con  holgura una cabeza humana. De hecho, a veces jugabas con nuestras cabezas, las cabezas de tus hermanos: las tomabas, las movías de una mano a otra como peloticas y te reías. Nosotros también reíamos hasta que nos sacudías muy fuerte sin darte cuenta y entonces nos quejábamos y acababa el juego. Tenías un tronco extenso que lucía más seguro cuando estabas sentado que cuando caminabas inclinado y oscilante como un simio. Tus piernas eran largas, frágiles y dobladas como serpentinas que se aferraban con vacilación al mundo. Eras un niño avejentado, tenías el pelo cano con apenas unos pocos años, la frente arrugada y el semblante serio y, sin embargo, a veces soltabas una risa delirante, abierta y fácil que te hacía parecer feliz. Y sí, lo eras de alguna extraña manera.

Eras un niño gigante, Fernando, parecías un niño tonto, pero no lo eras. Las canas te daban dignidad. Eras un niño añoso, un niño sabio. Conocías muchas cosas que nosotros desconocíamos. Por ejemplo: hacer crucigramas, ninguno de nosotros lograba acabar uno, ni uno solo; no teníamos esa paciencia que a ti te desbordaba. Por ejemplo: sabías un montón de palabras que sacabas del diccionario y que usabas las pocas veces que hablabas y que no siempre entendíamos. Más aún, había algo que solo tú sabías, ¿cómo fue tu muerte?

Mas no solo te admirábamos por esas cosas que sabías y que para nosotros eran tan solo enigmas, también te apreciábamos por tu silencio. Eras un ser callado y no porque tu forma de hablar fuera confusa, tu dicción enrevesada y eso te cohibiera, sino porque te resguardabas bien tras el silencio: era tu territorio, la zona en que más confiabas. En consecuencia, evitabas las palabras, las usabas únicamente para resolver tus crucigramas, para solicitar algo, para asentir o negar; de resto, tu mutismo era inviolable. Cuando caminabas producías un ruido tenue como si tus pies fueran de lana. Procurabas pasar desapercibido, pero el titubeo, el arrastre al andar, a veces te delataban. Al principio pensamos que nos espiabas con ese vagar imperceptible por el apartamento. Llegamos a desconfiar de ti, pero muy pronto supimos que tú no eras sino un ser sumido en el silencio; que no querías fisgonear nuestro comportamiento, sino que en ocasiones transitabas por el espacio del apartamento con la necesidad de poseer una geografía breve pero propia: un pasillo, un par de salones y unas cuantas habitaciones por mundo. La calle estaba vedada para ti”

Juego de niños

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Una obra singular sobre el rito de paso en que la infancia se extingue para convertirse en el incendio que definirá la vida adulta. Con cambiantes perspectivas, retrata al grupo disfuncional por excelencia: la familia.

Juan Villoro

Las obsesiones del horror mexicano contadas por Antonio Ortuño: “Agua corriente”

Estos cuentos cortos y ruidosos han sido descritos como eficaces relámpagos, como metáforas del violento horror mexicano, como críticas de la realidad política, pero sobre todo, como hazañas formales de un escritor que ya tiene un estilo inconfundible. En esta recopilación, el que sin duda es uno de los autores más corrosivos de la literatura mexicana presenta al lector un grupo de personajes contradictorios, siempre cambiantes, siempre en ebullición, que si algo tienen en común es su tendencia a rebelarse ante el nefasto destino que va a devorarlos, y la facilidad con que dan un paso en dirección del asombro y otro hacia la carcajada. El fracaso del machismo tal como lo entendemos y la ridícula altura de muchas aspiraciones colectivas son dos de los temas que recorremos con inmensa velocidad, precisión y sarcasmo en “Agua corriente”, de Antonio Ortuño.

En este nuevo libro de Ortuño podemos apreciar un diverso panorama de las obsesiones y cuestionamientos que el propio autor ha desplegado a lo largo de su obra.

Te compartimos los primeros párrafos de Ars Cadáver, uno de sus cuentos intermedios:

“Ars Cadáver

–Es una pieza notable– dice Ugo con vocecita arrogante de connoisseur–. Míralo: es un zapato que encontré en el metro Partenón. Pertenecía a una chica que se arrojó al paso de los vagones cuando supo que no había conseguido plaza en la Universidad. ¿Notas la mancha púrpura en la suela? No, por supuesto que no es sangre, la sangre estaría negra a estas alturas y apestaría. Es acrílico rojo para figurar sangre, es mi toque, ese toque que Éctor no agrega, porque él exhibe las cosas tal como las encuentra,  ¿verdad?

Éctor está cruzado de brazos y ofrece un gesto mínimo de fastidio. Es tan delgado como Ugo y resulta arduo diferenciarlos debajo de sus sombras de rímel y sus estrechos ropajes color cobre. Debería distinguirlos, Ugo es mi hermano y Éctor sólo su socio y hace pocos meses que vive en el Taller. Pero no suelo distinguir a los habitantes del Taller en más categoría que quién tiene senos y quién no.

–En cambio– refuta Éctor, y me doy cuenta que lo hace como un nuevo movimiento en el ajedrez de una discusión que antecede mi llegada–, esta calzaleta la encontré en un lugar no especificadoe. No sé a quién pertenece ni me interesa si fue usada por un pie femenino o uno infantil. Es un objeto en sí mismo, un orbe cerrado al que sólo podemos espiar por la ranura de un compartimento.

–¿Decidiste ponerla en el compartimento?–inquiere Ugo, trabados los dientes y alarmada la voz.

–¿Un lugar no especificado? –digo yo, que soy un poco lento de reacciones.

–No especificado. Jamás diré dónde encontré la calzaleta, porque la estaría cargando de anécdota y despojándola de su individualidad en cuanto a objeto. Y sí, la meteré en el compartimento y tendrán que verla por medio de un telescopio.

–¿Telescopio? ¿Cómo puedes…?

Alguien abre la puerta de madera con violencia, y su cuerpo esquelético anuncia que es Hana, actriz consumada, y su ropa color cobre agrega que es administradora del Taller y novia de Éctor.

–Éctor va a meter la calzaleta al compartimento. Y además va a usar el telescopio –denuncia Ugo en cuanto la ve, con premeditado acento bélico.

Pero a Hana le estremece los hombros un ligero temblor y curva una de sus manos hacia el rostro con ademán desolado.

–Vengan al congelador, vengan, por favor vengan. Húrsula está muerta.”

Agua corriente

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En Agua corriente podemos apreciar un diverso panorama de las obsesiones y cuestionamientos que Ortuño ha desplegado a lo largo de su obra.

Más allá de un espía: El hombre, John le Carré. Los secretos de un agente de inteligencia británico

Las esperadas memorias de un verdadero experto en el espionaje de la Guerra Fría salen a la luz en el sello Planeta, bajo el título: Volar en círculos. John le Carré es un personaje de carne y hueso -completamente real aunque bien podría ser producto de la ficción-, que eligió una profesión tanto arriesgada y peligrosa, como interesante: ser espía al servicio de la Inteligencia británica en momentos tan candentes para el mundo como lo fue la Guerra Fría.

De ahí que el autor, al compartir su anhelada biografía, esté revelando, en apariencia, pasajes que no solo resultan interesantes sino apasionantes, porque muestran el mundo real del espionaje.

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Volar en círculos, es la verdadera historia de uno de los escritores más leídos del mundo, que vivió diversas experiencias desde la Camboya desgarrada por la guerra, hasta el Beirut de la invasión israelí de 1982, pasando por la Rusia de antes y después de la caída del Muro de Berlín, por ejemplo.

 Entre anécdotas que mezclan diversión con asuntos que definieron el mundo que hoy vivimos, le Carré nos deja un epígrafe que resulta tanto misterioso como intriganteal referirse a su autobiografía: “un buen escritor no es experto en nada salvo en sí mismo. Y sobre ese tema, si es listo, cierra la boca”.

A la par de este lanzamiento Grupo Planeta reedita Un traidor como los nuestros cuya adaptación cinematográfica se estrenará el próximo 23 de septiembre.

John le Carré (Dorset, Inglaterra, 1931). Tras estudiar en las Universidades de Berna y Oxford, se dedicó a la enseñanza en el Eton College, antes de convertirse en agente del MI5, servicio de inteligencia británico. En 1960 fue transferido al MI6, el servicio de inteligencia exterior, y trabajó como segundo secretario en la embajada británica de Bonn. Fue durante este periodo cuando descubrió su pasión por la escritura, que acabaría convirtiéndose en su forma de vivir. Otros libros publicados: Con millones de ejemplares vendidos en todo el mundo, como El topo, El jardinero fiel, El espía que vino del frío y El infiltrado, entre otros. Ha sido traducido a 36 idiomas y publicado en 40 países, lo que lo convierte en uno de los escritores más leídos, respetados e influyentes de nuestra época.

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La historia de John le Carré, espía durante los años de la guerra fría y testigo privilegiado de los principales acontecimientos del siglo XX.

Detrás de cada ventana un misterio y de cada puerta un secreto

“La casa de los secretos”, de María de Lourdes Victoria en el sello Planeta, es una hermosa historia ambientada en el México durante la intervención francesa y la Revolución. De forma minuciosa, la autora aborda ambos momentos históricos logrando una novela llena de pasión, ambición y misterios, que nos sumerge en las tradiciones y costumbres tanto culinarias como religiosas de Oaxaca. Así como también en leyendas y creencias populares.

Es el año de 1838, Gabino es un niño de 8 años que es feliz tocando la flauta y tomando agua de horchata. Su madre, una mujer tejedora no sólo de historias, un día lo entrega a Doña Catalina, esposa legítima de Don José, padre de Gabino. Ahí crece lleno de amor a lado de su medio hermano y se forja como militar. Gabino es un personaje que crece y perdura hasta muchas décadas después, formando parte también de la historia donde Patricia, quien vive en la época de la Revolución en una antigua casona, emprenderá un doloroso viaje al pasado debido a lo que va descubriendo en voz de la anciana Cienne.

María de Lourdes Victoria (Veracruz, México). Radica en Estados Unidos. Es escritora de novelas, cuentos y literatura infantil, tanto en inglés como en español. Sus cuentos han sido publicados en prestigiosas revistas literarias, como Nimrod y Quercus Review. Otros libros publicados: Su primera novela, “Los hijos del mar”, fue finalista del Premio Mariposa en la Feria Internacional de Libros Latinos en 2006. “Más allá de la justicia”, su segunda novela, fue finalista del Premio Planeta 2010 y recibió Mención Honorífica en la categoría de Mejor Novela en Español en los International Latino Book Awards en 2012.

CASA DE LOS SECRETOS PAL BLOG

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Dos vidas unidas por un secreto.

Irving Gibrán Valle Alarcón es el ganador del Premio de Novela Juvenil Universo de Letras

La primera edición del Premio de Novela Juvenil Universo de Letras, organizado por la Universidad Nacional Autónoma de México y Grupo Planeta, es para la obra “Eros entre las balas”

El jurado del Premio de Novela Juvenil Universo de Letras, conformado por los escritores Rosa Montero, Benito Taibo y Antonio Ortuño; Ana Elsa Pérez Martínez, secretaria Técnica de Vinculación de la Coordinación de Difusión Cultural de la Universidad Nacional Autónoma de México, así como Gabriel Sandoval, director editorial de Grupo Planeta en México, Estados Unidos y Centroamérica ha dado a conocer su decisión a favor de Irving Gibrán Valle Alarcón, bajo el seudónimo Owen Cid, con el manuscrito “Eros entre las balas”.

Participaron 210 originales hasta el cierre de la convocatoria en junio pasado y el jurado consideró que Eros entre las balas “es una novela compacta, poderosa, magníficamente escrita, narrada con un pulso de hierro, que transita por el camino de perdición de un adolescente con mala suerte y malos principios, un chico al que nadie quiso lo suficiente y termina convertido en un sicario. Ese trayecto, que podría ser tremendamente tópico, está narrado con una veracidad y una originalidad formidables. El mundo que refleja es febril, intenso, carnal, te parece estar allí, en medio de ese remolino de santerías, de deseos de amar, de ternura y crueldad, de piel y muerte. Y al final, el eco moral de la inutilidad de todo. Ser sicario, nos dice este libro, no es heroico, sino loco. Es sufrir, matar, morir y perder a la gente querida. Un gran libro”.

Nubia Macías, directora de Grupo Planeta en México, aseguró que “la entusiasta respuesta de los escritores participantes se suma al objetivo central de este certamen literario: fomentar la lectura y estimular la creación de lectores. El propósito de esta iniciativa en conjunto con la UNAM es que la obra de los ganadores llegue a los jóvenes, fortaleciendo la apuesta de calidad para ellos y que nos permitan ser sus cómplices literarios”.

Ana Elsa Pérez Martínez consideró que “con esta primera edición del concurso, la UNAM promueve la escritura creativa, como parte estructural del Programa Universitario de Fomento a la Lectura Universo de Letras. Por otra parte, se busca dar especificidad y calidad a la literatura dirigida a los jóvenes, quienes son el principal objetivo en este certamen”.

El premio, dotado con 200 mil pesos, se entregará en el stand de la UNAM, en el marco de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, donde la novela será presentada el próximo viernes 2 de diciembre a las 19 horas en el Salón 5 (planta baja de la Expo Guadalajara). En esta alianza por el fomento a la lectura y la creación de nuevos lectores, Grupo Planeta y la UNAM publican la obra galardonada bajo un contrato de pago por cesión de derechos de autor.

La segunda convocatoria del Premio de Novela Juvenil Universo de Letras será abierta en febrero del próximo año.

Irving Gibrán Valle Alarcón. Egresado de la licenciatura en Lengua y Literaturas Hispánicas, dedicado a la docencia, fan de la novela sicaresca, de la narconovela y del Modernismo. “Eros entre las balas” es la primera novela que termina, pero no la primera que ha comenzado.

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Confrontación con el pasado y tragedia en cada paso dentro de los “Zapatos italianos” de Henning Mankell

Fredrik Welin, médico retirado, vive solo y alejado del mundo en una isla junto a la costa sueca; pero su reclusión voluntaria se ve perturbada un día por la llegada de un antiguo amor al que abandonó en el pasado. Se trata de Harriet, quien, gravemente enferma, ha venido a pedirle que cumpla una antigua promesa de juventud: llevarla a una laguna del norte del país. Con su presencia, Harriet saca a Fredrik de la apatía en que éste vive sumido y es el detonante para que él se decida a saldar viejas cuentas con su pasado. Entre otras, el terrible secreto que lo alejó de la profesión y por el que decidió huir del mundo, o el conocimiento de Louise, la hija que Harriet tuvo de él y cuya existencia le había ocultado. Los vínculos que se establecen entre padre e hija mientras cuidan de Harriet durante su lento y doloroso final ayudarán a Fredrik, al tiempo que expía su propia culpa, a recuperar la capacidad de vivir sin esconderse de la realidad.

“Zapatos italianos”, de Henning Mankell, es un emocionante relato de un hombre sacudido por la tragedia al que le ha llegado el momento de afrontar su propio pasado.

Disfruta sus primeros párrafos:

“Primera parte: El hielo

Siempre me siento más solo cuando hace frío.

El frío del exterior me hace pensar en el de mi propio cuerpo. Me veo atacado desde dos frentes. Pero yo no dejo de oponer resistencia contra el frío y contra la soledad. De ahí que, cada mañana, salga a cavar un agujero en el hielo. Si alguien me observase desde la helada bahía con unos prismáticos, creería que estoy loco y que lo que hago es preparar mi propia muerte. ¿Un hombre desnudo en el gélido frío invernal, con un hacha en la mano cavando un agujero en el hielo?

En realidad, tal vez sea eso lo que espero, que un día haya alguien ahí fuera, una negra sombra que se recorte contra la inmensa blancura que me rodea, que me mire y se pregunte si llegará a tiempo de intervenir antes de que sea demasiado tarde. Pero no necesito que nadie me salve, puesto que no tengo intención de suicidarme.

Hace años, cuando la gran catástrofe, la desesperación y la ira se apoderaban de mí con tal violencia que, en alguna ocasión, sopesé la posibilidad de acabar con mi vida. Pero jamás lo intenté. La cobardía ha sido siempre para mí una fiel compañera. Entonces, como ahora, pensaba que la vida consiste en no cejar. La vida es una frágil rama que se mece sobre un abismo. Y seguiré colgado de ella tanto tiempo como yo mismo resista. Después me precipitaré al fondo, como todos, y no sé qué me espera. ¿Habrá algo sobre lo que caer o no existirá nada más que una oscuridad fría y dura precipitándose hacia mí?”

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El emocionante relato de un hombre sacudido por la tragedia al que le ha llegado el momento de afrontar su propio pasado.