Archivo de la etiqueta: creemos en los libros

Grupo Planeta genera una plataforma de comunicación en toda Latinoamérica para conectar con lectores de 22 países

En América Latina #creemosenloslibros

En Grupo Planeta estamos convencidos de que el mayor reto editorial de nuestra época es acompañar y entender a los lectores, el motor de nuestra industria. Queremos ser el puente entre ellos y los autores que los maravillan a través de sus historias.

Para empoderar a cada lector hemos publicado en América Latina el manifiesto “Creemos en los libros”, con el cual buscaremos estrechar los lazos que unen a los lectores sin importar las fronteras:

“El libro es capote para el torero, paraguas para el sol y la lluvia, es como la yerba para el mate y la voz de Gardel para el tango; escudo contra las flechas de la estulticia, de la imbecilidad que inundan el cielo. El libro es la almohada para tener los mejores sueños, cama de clavos para tenerlas más chidas, grosas, escalofriantes pesadillas. El libro es pañuelo para las lágrimas, bálsamo para las heridas. El libro es este ladrillo que construye ciudadanía, casas, muros, universos. Somos lo que hemos leído; por el contrario seremos la ausencia que los libros dejaron en nuestras vidas”. Benito Taibo

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Esta estrategia de comunicación une en un mismo camino los territorios de Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Cuba, Ecuador, El Salvador, Estados Unidos, Guatemala, Honduras, México, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú, Puerto Rico, República Dominicana Uruguay y Venezuela.

La comunidad de lectores latinoamericanos es creciente y una de las más poderosas del planeta. En la actualidad sumamos más de un millón de personas en redes sociales #creemosenloslibros y formamos una de las mayores comunidades lectoras en el mundo con presencia en 22 países latinoamericanos.

Grupo Planeta es líder en el mercado editorial de habla hispana, publica a 15 mil autores y es el octavo grupo editorial en el ranking mundial.

Al filo de la infancia y al margen de la vida adulta yace un singular “Juego de Niños”: Guido Tamayo

Fernando padece una rara enfermedad que le provoca gigantismo, fuertes migrañas, lo avejenta prematuramente y limita la motricidad de sus piernas, por lo que vive confinado al apartamento de la familia con quien su madre lo dejó encargado para partir «en busca de mejores oportunidades». A pesar de su encierro, gozará del mundo exterior gracias a la narración diaria de las correrías de Lucho y Miguel, sus hermanos adoptivos, y descubrirá el deseo por medio de Isabel, la bella adolescente del servicio doméstico. Cuando la tragedia se cierne sobre los jóvenes (¿Accidente? ¿Crimen? ¿Suicidio?) se vuelve evidente que todos los claroscuros de la condición humana caben entre esas cuatro paredes.

En palabras de Juan Villoro, Guido Tamayo «retrata con cambiantes perspectivas al grupo disfuncional por excelencia: la familia», en éste su libro “Juego de Niños”.

Disfruta un pequeño extracto de su primer capítulo; Miguel:

“Miguel

Recuerdo que eras un niño envejecido, Fernando, un niño viejo. Tu cuerpo era enorme y en tus manos abiertas cabía con  holgura una cabeza humana. De hecho, a veces jugabas con nuestras cabezas, las cabezas de tus hermanos: las tomabas, las movías de una mano a otra como peloticas y te reías. Nosotros también reíamos hasta que nos sacudías muy fuerte sin darte cuenta y entonces nos quejábamos y acababa el juego. Tenías un tronco extenso que lucía más seguro cuando estabas sentado que cuando caminabas inclinado y oscilante como un simio. Tus piernas eran largas, frágiles y dobladas como serpentinas que se aferraban con vacilación al mundo. Eras un niño avejentado, tenías el pelo cano con apenas unos pocos años, la frente arrugada y el semblante serio y, sin embargo, a veces soltabas una risa delirante, abierta y fácil que te hacía parecer feliz. Y sí, lo eras de alguna extraña manera.

Eras un niño gigante, Fernando, parecías un niño tonto, pero no lo eras. Las canas te daban dignidad. Eras un niño añoso, un niño sabio. Conocías muchas cosas que nosotros desconocíamos. Por ejemplo: hacer crucigramas, ninguno de nosotros lograba acabar uno, ni uno solo; no teníamos esa paciencia que a ti te desbordaba. Por ejemplo: sabías un montón de palabras que sacabas del diccionario y que usabas las pocas veces que hablabas y que no siempre entendíamos. Más aún, había algo que solo tú sabías, ¿cómo fue tu muerte?

Mas no solo te admirábamos por esas cosas que sabías y que para nosotros eran tan solo enigmas, también te apreciábamos por tu silencio. Eras un ser callado y no porque tu forma de hablar fuera confusa, tu dicción enrevesada y eso te cohibiera, sino porque te resguardabas bien tras el silencio: era tu territorio, la zona en que más confiabas. En consecuencia, evitabas las palabras, las usabas únicamente para resolver tus crucigramas, para solicitar algo, para asentir o negar; de resto, tu mutismo era inviolable. Cuando caminabas producías un ruido tenue como si tus pies fueran de lana. Procurabas pasar desapercibido, pero el titubeo, el arrastre al andar, a veces te delataban. Al principio pensamos que nos espiabas con ese vagar imperceptible por el apartamento. Llegamos a desconfiar de ti, pero muy pronto supimos que tú no eras sino un ser sumido en el silencio; que no querías fisgonear nuestro comportamiento, sino que en ocasiones transitabas por el espacio del apartamento con la necesidad de poseer una geografía breve pero propia: un pasillo, un par de salones y unas cuantas habitaciones por mundo. La calle estaba vedada para ti”

Juego de niños

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Una obra singular sobre el rito de paso en que la infancia se extingue para convertirse en el incendio que definirá la vida adulta. Con cambiantes perspectivas, retrata al grupo disfuncional por excelencia: la familia.

Juan Villoro

Las obsesiones del horror mexicano contadas por Antonio Ortuño: “Agua corriente”

Estos cuentos cortos y ruidosos han sido descritos como eficaces relámpagos, como metáforas del violento horror mexicano, como críticas de la realidad política, pero sobre todo, como hazañas formales de un escritor que ya tiene un estilo inconfundible. En esta recopilación, el que sin duda es uno de los autores más corrosivos de la literatura mexicana presenta al lector un grupo de personajes contradictorios, siempre cambiantes, siempre en ebullición, que si algo tienen en común es su tendencia a rebelarse ante el nefasto destino que va a devorarlos, y la facilidad con que dan un paso en dirección del asombro y otro hacia la carcajada. El fracaso del machismo tal como lo entendemos y la ridícula altura de muchas aspiraciones colectivas son dos de los temas que recorremos con inmensa velocidad, precisión y sarcasmo en “Agua corriente”, de Antonio Ortuño.

En este nuevo libro de Ortuño podemos apreciar un diverso panorama de las obsesiones y cuestionamientos que el propio autor ha desplegado a lo largo de su obra.

Te compartimos los primeros párrafos de Ars Cadáver, uno de sus cuentos intermedios:

“Ars Cadáver

–Es una pieza notable– dice Ugo con vocecita arrogante de connoisseur–. Míralo: es un zapato que encontré en el metro Partenón. Pertenecía a una chica que se arrojó al paso de los vagones cuando supo que no había conseguido plaza en la Universidad. ¿Notas la mancha púrpura en la suela? No, por supuesto que no es sangre, la sangre estaría negra a estas alturas y apestaría. Es acrílico rojo para figurar sangre, es mi toque, ese toque que Éctor no agrega, porque él exhibe las cosas tal como las encuentra,  ¿verdad?

Éctor está cruzado de brazos y ofrece un gesto mínimo de fastidio. Es tan delgado como Ugo y resulta arduo diferenciarlos debajo de sus sombras de rímel y sus estrechos ropajes color cobre. Debería distinguirlos, Ugo es mi hermano y Éctor sólo su socio y hace pocos meses que vive en el Taller. Pero no suelo distinguir a los habitantes del Taller en más categoría que quién tiene senos y quién no.

–En cambio– refuta Éctor, y me doy cuenta que lo hace como un nuevo movimiento en el ajedrez de una discusión que antecede mi llegada–, esta calzaleta la encontré en un lugar no especificadoe. No sé a quién pertenece ni me interesa si fue usada por un pie femenino o uno infantil. Es un objeto en sí mismo, un orbe cerrado al que sólo podemos espiar por la ranura de un compartimento.

–¿Decidiste ponerla en el compartimento?–inquiere Ugo, trabados los dientes y alarmada la voz.

–¿Un lugar no especificado? –digo yo, que soy un poco lento de reacciones.

–No especificado. Jamás diré dónde encontré la calzaleta, porque la estaría cargando de anécdota y despojándola de su individualidad en cuanto a objeto. Y sí, la meteré en el compartimento y tendrán que verla por medio de un telescopio.

–¿Telescopio? ¿Cómo puedes…?

Alguien abre la puerta de madera con violencia, y su cuerpo esquelético anuncia que es Hana, actriz consumada, y su ropa color cobre agrega que es administradora del Taller y novia de Éctor.

–Éctor va a meter la calzaleta al compartimento. Y además va a usar el telescopio –denuncia Ugo en cuanto la ve, con premeditado acento bélico.

Pero a Hana le estremece los hombros un ligero temblor y curva una de sus manos hacia el rostro con ademán desolado.

–Vengan al congelador, vengan, por favor vengan. Húrsula está muerta.”

Agua corriente

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En Agua corriente podemos apreciar un diverso panorama de las obsesiones y cuestionamientos que Ortuño ha desplegado a lo largo de su obra.

Más allá de un espía: El hombre, John le Carré. Los secretos de un agente de inteligencia británico

Las esperadas memorias de un verdadero experto en el espionaje de la Guerra Fría salen a la luz en el sello Planeta, bajo el título: Volar en círculos. John le Carré es un personaje de carne y hueso -completamente real aunque bien podría ser producto de la ficción-, que eligió una profesión tanto arriesgada y peligrosa, como interesante: ser espía al servicio de la Inteligencia británica en momentos tan candentes para el mundo como lo fue la Guerra Fría.

De ahí que el autor, al compartir su anhelada biografía, esté revelando, en apariencia, pasajes que no solo resultan interesantes sino apasionantes, porque muestran el mundo real del espionaje.

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Volar en círculos, es la verdadera historia de uno de los escritores más leídos del mundo, que vivió diversas experiencias desde la Camboya desgarrada por la guerra, hasta el Beirut de la invasión israelí de 1982, pasando por la Rusia de antes y después de la caída del Muro de Berlín, por ejemplo.

 Entre anécdotas que mezclan diversión con asuntos que definieron el mundo que hoy vivimos, le Carré nos deja un epígrafe que resulta tanto misterioso como intriganteal referirse a su autobiografía: “un buen escritor no es experto en nada salvo en sí mismo. Y sobre ese tema, si es listo, cierra la boca”.

A la par de este lanzamiento Grupo Planeta reedita Un traidor como los nuestros cuya adaptación cinematográfica se estrenará el próximo 23 de septiembre.

John le Carré (Dorset, Inglaterra, 1931). Tras estudiar en las Universidades de Berna y Oxford, se dedicó a la enseñanza en el Eton College, antes de convertirse en agente del MI5, servicio de inteligencia británico. En 1960 fue transferido al MI6, el servicio de inteligencia exterior, y trabajó como segundo secretario en la embajada británica de Bonn. Fue durante este periodo cuando descubrió su pasión por la escritura, que acabaría convirtiéndose en su forma de vivir. Otros libros publicados: Con millones de ejemplares vendidos en todo el mundo, como El topo, El jardinero fiel, El espía que vino del frío y El infiltrado, entre otros. Ha sido traducido a 36 idiomas y publicado en 40 países, lo que lo convierte en uno de los escritores más leídos, respetados e influyentes de nuestra época.

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La historia de John le Carré, espía durante los años de la guerra fría y testigo privilegiado de los principales acontecimientos del siglo XX.

Detrás de cada ventana un misterio y de cada puerta un secreto

“La casa de los secretos”, de María de Lourdes Victoria en el sello Planeta, es una hermosa historia ambientada en el México durante la intervención francesa y la Revolución. De forma minuciosa, la autora aborda ambos momentos históricos logrando una novela llena de pasión, ambición y misterios, que nos sumerge en las tradiciones y costumbres tanto culinarias como religiosas de Oaxaca. Así como también en leyendas y creencias populares.

Es el año de 1838, Gabino es un niño de 8 años que es feliz tocando la flauta y tomando agua de horchata. Su madre, una mujer tejedora no sólo de historias, un día lo entrega a Doña Catalina, esposa legítima de Don José, padre de Gabino. Ahí crece lleno de amor a lado de su medio hermano y se forja como militar. Gabino es un personaje que crece y perdura hasta muchas décadas después, formando parte también de la historia donde Patricia, quien vive en la época de la Revolución en una antigua casona, emprenderá un doloroso viaje al pasado debido a lo que va descubriendo en voz de la anciana Cienne.

María de Lourdes Victoria (Veracruz, México). Radica en Estados Unidos. Es escritora de novelas, cuentos y literatura infantil, tanto en inglés como en español. Sus cuentos han sido publicados en prestigiosas revistas literarias, como Nimrod y Quercus Review. Otros libros publicados: Su primera novela, “Los hijos del mar”, fue finalista del Premio Mariposa en la Feria Internacional de Libros Latinos en 2006. “Más allá de la justicia”, su segunda novela, fue finalista del Premio Planeta 2010 y recibió Mención Honorífica en la categoría de Mejor Novela en Español en los International Latino Book Awards en 2012.

CASA DE LOS SECRETOS PAL BLOG

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Dos vidas unidas por un secreto.

Irving Gibrán Valle Alarcón es el ganador del Premio de Novela Juvenil Universo de Letras

La primera edición del Premio de Novela Juvenil Universo de Letras, organizado por la Universidad Nacional Autónoma de México y Grupo Planeta, es para la obra “Eros entre las balas”

El jurado del Premio de Novela Juvenil Universo de Letras, conformado por los escritores Rosa Montero, Benito Taibo y Antonio Ortuño; Ana Elsa Pérez Martínez, secretaria Técnica de Vinculación de la Coordinación de Difusión Cultural de la Universidad Nacional Autónoma de México, así como Gabriel Sandoval, director editorial de Grupo Planeta en México, Estados Unidos y Centroamérica ha dado a conocer su decisión a favor de Irving Gibrán Valle Alarcón, bajo el seudónimo Owen Cid, con el manuscrito “Eros entre las balas”.

Participaron 210 originales hasta el cierre de la convocatoria en junio pasado y el jurado consideró que Eros entre las balas “es una novela compacta, poderosa, magníficamente escrita, narrada con un pulso de hierro, que transita por el camino de perdición de un adolescente con mala suerte y malos principios, un chico al que nadie quiso lo suficiente y termina convertido en un sicario. Ese trayecto, que podría ser tremendamente tópico, está narrado con una veracidad y una originalidad formidables. El mundo que refleja es febril, intenso, carnal, te parece estar allí, en medio de ese remolino de santerías, de deseos de amar, de ternura y crueldad, de piel y muerte. Y al final, el eco moral de la inutilidad de todo. Ser sicario, nos dice este libro, no es heroico, sino loco. Es sufrir, matar, morir y perder a la gente querida. Un gran libro”.

Nubia Macías, directora de Grupo Planeta en México, aseguró que “la entusiasta respuesta de los escritores participantes se suma al objetivo central de este certamen literario: fomentar la lectura y estimular la creación de lectores. El propósito de esta iniciativa en conjunto con la UNAM es que la obra de los ganadores llegue a los jóvenes, fortaleciendo la apuesta de calidad para ellos y que nos permitan ser sus cómplices literarios”.

Ana Elsa Pérez Martínez consideró que “con esta primera edición del concurso, la UNAM promueve la escritura creativa, como parte estructural del Programa Universitario de Fomento a la Lectura Universo de Letras. Por otra parte, se busca dar especificidad y calidad a la literatura dirigida a los jóvenes, quienes son el principal objetivo en este certamen”.

El premio, dotado con 200 mil pesos, se entregará en el stand de la UNAM, en el marco de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, donde la novela será presentada el próximo viernes 2 de diciembre a las 19 horas en el Salón 5 (planta baja de la Expo Guadalajara). En esta alianza por el fomento a la lectura y la creación de nuevos lectores, Grupo Planeta y la UNAM publican la obra galardonada bajo un contrato de pago por cesión de derechos de autor.

La segunda convocatoria del Premio de Novela Juvenil Universo de Letras será abierta en febrero del próximo año.

Irving Gibrán Valle Alarcón. Egresado de la licenciatura en Lengua y Literaturas Hispánicas, dedicado a la docencia, fan de la novela sicaresca, de la narconovela y del Modernismo. “Eros entre las balas” es la primera novela que termina, pero no la primera que ha comenzado.

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Confrontación con el pasado y tragedia en cada paso dentro de los “Zapatos italianos” de Henning Mankell

Fredrik Welin, médico retirado, vive solo y alejado del mundo en una isla junto a la costa sueca; pero su reclusión voluntaria se ve perturbada un día por la llegada de un antiguo amor al que abandonó en el pasado. Se trata de Harriet, quien, gravemente enferma, ha venido a pedirle que cumpla una antigua promesa de juventud: llevarla a una laguna del norte del país. Con su presencia, Harriet saca a Fredrik de la apatía en que éste vive sumido y es el detonante para que él se decida a saldar viejas cuentas con su pasado. Entre otras, el terrible secreto que lo alejó de la profesión y por el que decidió huir del mundo, o el conocimiento de Louise, la hija que Harriet tuvo de él y cuya existencia le había ocultado. Los vínculos que se establecen entre padre e hija mientras cuidan de Harriet durante su lento y doloroso final ayudarán a Fredrik, al tiempo que expía su propia culpa, a recuperar la capacidad de vivir sin esconderse de la realidad.

“Zapatos italianos”, de Henning Mankell, es un emocionante relato de un hombre sacudido por la tragedia al que le ha llegado el momento de afrontar su propio pasado.

Disfruta sus primeros párrafos:

“Primera parte: El hielo

Siempre me siento más solo cuando hace frío.

El frío del exterior me hace pensar en el de mi propio cuerpo. Me veo atacado desde dos frentes. Pero yo no dejo de oponer resistencia contra el frío y contra la soledad. De ahí que, cada mañana, salga a cavar un agujero en el hielo. Si alguien me observase desde la helada bahía con unos prismáticos, creería que estoy loco y que lo que hago es preparar mi propia muerte. ¿Un hombre desnudo en el gélido frío invernal, con un hacha en la mano cavando un agujero en el hielo?

En realidad, tal vez sea eso lo que espero, que un día haya alguien ahí fuera, una negra sombra que se recorte contra la inmensa blancura que me rodea, que me mire y se pregunte si llegará a tiempo de intervenir antes de que sea demasiado tarde. Pero no necesito que nadie me salve, puesto que no tengo intención de suicidarme.

Hace años, cuando la gran catástrofe, la desesperación y la ira se apoderaban de mí con tal violencia que, en alguna ocasión, sopesé la posibilidad de acabar con mi vida. Pero jamás lo intenté. La cobardía ha sido siempre para mí una fiel compañera. Entonces, como ahora, pensaba que la vida consiste en no cejar. La vida es una frágil rama que se mece sobre un abismo. Y seguiré colgado de ella tanto tiempo como yo mismo resista. Después me precipitaré al fondo, como todos, y no sé qué me espera. ¿Habrá algo sobre lo que caer o no existirá nada más que una oscuridad fría y dura precipitándose hacia mí?”

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El emocionante relato de un hombre sacudido por la tragedia al que le ha llegado el momento de afrontar su propio pasado.

La gastronomía mortal de la ‘Honorable Sociedad’: “La Mafia se sienta a la mesa”, de Jacques Kermoal y Martine Bartolomei

Pocos saben que los «padrinos» de la Mafia preparan los menús de sus ágapes con el mismo esmero que sus crímenes. Ya desde sus comienzos, la Honorable Sociedad se ha reunido en torno a los manteles para festejar aniversarios o éxitos, urdir estrategias o poner fin a los días de algún miembro de la Familia. En “La Mafia se sienta a la mesa”, escrito por Jacques Kermoal y Martine Bartolomei, se describen las comidas que ocupan un lugar preeminente en la gastronomía mafiosa, como la organizada para preparar el desembarco de Garibaldi en Marsella en 1860 o la que celebraba la «toma» del Bronx por Maranzano. Así, entre bocado y bocado, los nombres de Mussolini, Roosevelt, Churchill y Sinatra se mezclan con los de Don Vito, Calogero Vizzini o Lucky Luciano en este suculento libro que, para satisfacción de los gourmets, ofrece los menús, las recetas y los vinos de los festines mafiosos más relevantes.

“La Mafia se sienta a la mesa”, de Jacques Kermoal y Martine Bartolomei, un libro que deleita por igual a gourmets y amantes de la historia de la ‘Honorable Sociedad’.

Aquí te compartimos algunos de sus párrafos iniciales:

“Garibaldi, los tíos y el banquete de Messina (1860)

A principios de la primavera de 1860, Palermo estaba en ebullición. La tempestad nacionalista se desencadenaba de norte a sur y envolvía en los pliegues de la bandera verde-blanca-roja, con el escudo de la Casa de Saboya, al Piamonte, Lombardía, Venecia e Italia central, incluidas la Toscana y Emilia. En los salones de la capital siciliana, donde los bailes y las recepciones se habían reanudado como cada año con la vuelta del buen tiempo, sólo se hablaba de cómo ese mercenario barbudo que había pasado de comerciar con animales a participar en la revuelta romana contra el Papa en 1848 acababa de poner su espada al servicio de Víctor Manuel, antiguo rey del Piamonte y nuevo rey de Italia. Estos vientos de cambio recibían el nombre de Risorgimento, es decir, resurrección, y su demiurgo era Giuseppe Garibaldi. En Palermo eran conscientes de que al líder de la causa nacionalista se le había metido entre ceja y ceja desembarcar en la costa de Sicilia, y de que el Borbón que reinaba en el reino de Nápoles y de las Dos Sicilias no tardaría en hacer sus maletas y abandonar la corte napolitana para volver a la España de sus ancestros. Por otra parte, el tal Francisco era un rey fantasma. Hacía mucho tiempo, casi cinco años por lo menos, que sus recaudadores de impuestos y sus funcionarios eran encontrados degollados en los fosos de los bastiones de la Casbah o en las encrucijadas, con los cuerpos decapitados apoyados contra los pedestales de los crucifijos seculares.

Sólo algunos príncipes, duques o barones encanecidos, envejecidos al servicio de los Borbones, seguían atreviéndose a declararse partidarios de ese pequeño bufón español, por temor a perder los desmedidos privilegios que el Tratado de Viena de 1738 les había concedido. Sin embargo, para la mayoría de la gente lo único que de sicilianos tenían esos príncipes envejecidos y esos carcamales eran sus blasones y los palacios donde, algunas veces al año, daban suntuosas fiestas. Los príncipes Lampedusa y Alliata, el duque Paterno di Carcari, los barones Tasca, La Motta y Cammerata sabían perfectamente que ese año se quemarían en sus fiestas las últimas salvas de esos felices tiempos en que la pequeña burguesía venía a besarles las botas en lugar de dirigir, en calidad de generales, un ejército de desarrapados que gritaban <<¡Viva Italia!>>”

Disponible en librerías y tiendas en línea a mediados de septiembre de 2016.

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Un libro que deleita por igual a gourmets y amantes de la historia de la “Honorable Sociedad”.

A partir de hoy, 30 de agosto, “Pablo Escobar, mi padre” disponible en librerías de Estados Unidos

El bestseller internacional es publicado, por primera vez en inglés, por la editorial Thomas Dunne Books/ St. Martin´s Press

Las historias familiares son historias de silencios y solo el paso del tiempo le da un espacio a la verdad. Hasta ahora creíamos que se había dicho todo sobre Pablo Escobar, uno de los peores delincuentes de América Latina, pero siempre han sido versiones contadas desde afuera, nunca desde la intimidad del hogar.

Para algunos, Escobar fue un implacable criminal, responsable de la violenta muerte de muchos. Para otros,  fue una especie de “Robin Hood” que donaba dinero y brindaba recursos a los colombianos más desamparados. Pero para Juan Pablo Escobar, su único hijo, él fue sobre todo, su padre.

Con la popularidad en Netflix, de series como Narcos y de la nueva película “Infiltrator”, protagonizada por Bryan Cransnton, nuestra fascinación por los infames líderes  de cárteles de droga de Medellín se ha incrementado, incluso décadas después de la muerte de Escobar. Pero esas series y filmes captan sólo una parte de la verdad.

Ahora, en este libro “Pablo Escobar, my padre” (“Pablo Escobar, my father”), Escobar Jr. (Juan Pablo Escobarinvita a los lectores, por primera vez, a introducirse en la intimidad de la vida de su progenitor. Y con una perspectiva privilegiada como ninguna otra, viaja al pasado para revelar un complejo y fascinante retrato de este hombre que fue capaz de cometer los más extremos actos de violencia y simultáneamente profesaba un infinito amor a su familia.

Esta no es la historia de un hijo buscando redención para su padre, pero si una mirada impactante a las consecuencias de la violencia y la abrumadora necesidad de paz y perdón.

-Juan Pablo Escobar, ahora Sebastián Marroquín, nació en Medellín en 1977. Arquitecto y Diseñador Industrial. Protagonizó el siete veces galardonado documental “Pecados de mi Padre” proyectado por la ONU en la Celebración del Día Internacional de la Paz. Como pacifista concretó el diálogo, la reconciliación y el perdón con hijos de las víctimas de la violencia narcoterrorista ejercida por su padre en los ochenta y noventa. Conferencista e hijo del narcotraficante más conocido de la historia.

Pablo Escobar, mi padre

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Por primera vez, el hijo del narcotraficante Pablo Escobar rompe su silencio y escribe un apasionante relato íntimo sobre su padre.

Una locura gramatical que miente, una locura de verdad de Juan José Millás: “La mujer loca”

Julia trabaja en una pescadería y de noche estudia gramática porque está enamorada de su jefe, que en realidad es filólogo. En sus ratos libres, la joven ayuda en el cuidado de una enferma terminal, Emérita, en cuya casa coincide con Millás, que está haciendo un reportaje sobre la eutanasia. Durante sus visitas, el escritor se siente atraído por la idea de novelar la vida de Julia, aunque para lograrlo deberá enfrentarse a su bloqueo creativo con la ayuda de una psicoterapeuta.

La realidad trastoca los planes del escritor cuando Emérita revela un secreto que ha guardado celosamente toda su vida. Lo que había comenzado como una crónica periodística se convierte entonces en una suerte de novela en la que él se verá involucrado como personaje.

El mejor Juan José Millás regresa a la novela con “La mujer loca”, una historia en la que el lector habrá de decidir qué es verdadero y qué es falso, una investigación sobre los límites de la realidad y la ficción en una obra que condensa la esencia del maestro de la extrañeza: humor inteligente, diálogos excepcionales y una escritura provocativa. Un ejercicio de honestidad con el que afronta sus cuitas como autor desde la verosimilitud de la pura ficción.

Una novela que miente, una novela de verdad.

Disfruta a continuación un pequeño extracto de su primer capítulo:

“1

Pobrema, por ejemplo, jamás había sido escrita ni pronunciada, no estaba en ningún libro ni en ningún periódico, no formaba parte de ninguna canción, de ningún verso, ni de manual alguno de instrucciones. Nadie la añadiría a la lista de la compra. Pobrema estaba excluida del mundo de las palabras, que no toleraban su presencia. Si se acercaba a un libro le cerraban el paso antes de que cruzara la cubierta; si a un diálogo, era rechazada por los que participaban en él; si a un taller de etiquetas o rótulos, terminaba en el cubo de la basura, junto a los desperdicios de la jornada. Inhábil para pertenecer a nada o a nadie, se ocultaba durante el día y por la noche salía a respirar, pegándose, como los insectos nocturnos, a las ventanas en las que había luz. Si descubría a alguien escribiendo o hablando al otro lado, intentaba llamar discretamente su atención con la esperanza de que solicitara sus servicios. Lejos de eso, la gente corría las cortinas o bajaba las persianas como quien vuelve la vista frente a un espectáculo desagradable.

Todo esto se lo contó la palabra Pobrema a Julia una noche que se coló en su habitación y revoloteó como un insecto alrededor de la lámpara antes de posarse con mil cautelas en el borde de la mesa. La chica dice que levantó los ojos del libro de gramática que tenía delante y preguntó a Pobrema qué hacía allí.

-Yo, nada –dijo Pobrema–. ¿Y tú?

-Yo estudio Lengua –confesó la chica.

-Entonces sabrás decirme por qué , siendo una palabra, no me aceptan en ninguna frase.

Julia dice que tomó un diccionario que había sobre la mesa, junto al libro de texto, y lo abrió para buscarla, pero no dio con ella”

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Una novela que miente, una novela de verdad.