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¡Gánate “Cazadores de Sombras” firmado por Cassandra Clare!

Como muchos lectores ya saben, Planeta de Libros México y la escritora Cassandra Clare se traen algo entre manos. Y aunque muchos de ustedes pedían a gritos una nueva firma de libros (en la que seguimos trabajando) la sorpresa que les tenemos es igual de emocionantes para los lectores de Cassie.

Estamos regalando un paquete de libros de “Cazadores de Sombras” firmado por la autora.

¿Cómo?

Cassieclare

1- Asiste a la Fiesta del Libro y la Rosa en la UNAM, la cual se llevará a cabo el sábado 23 y domingo 24 de abril.

2- Afuera de las presentaciones de Grupo Planeta habrá una ferma con la leyenda “Creemos en los libros”. Tómate una foto en el lugar y súbela a Instagram usando el HT #CreemosenlosLibros. No olvides etiquetarnos @Planetalibrosmx.

3- La foto que tenga más likes se gana los libros firmados por Cassandra Clare. Tienen hasta el viernes 29 de abril 😉

Y para que tengan claros cuáles son los eventos, aquí les dejamos el programa de presentaciones con horario y lugar.

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ELENA

FISICA

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¡Mucha suerte y nos vemos en la Fiesta del Libro y la Rosa!

“El guante de cobre”, segunda parte de la saga “Magisterium”

Lee el primer capítulo del segundo libro de la saga Magisterium, El guante de cobre, de las autoras Holly Black y Cassandra Clare.

CALL TOMÓ UN TROZO de aceitoso pepperoni de su pizza y metió la mano bajo la mesa. Al instante, notó la lamida de la húmeda lengua de Estrago, y el lobo caotizado se tragó la comida. —No des de comer a esa cosa —le dijo su padre, de mal humor—. Uno de estos días te arrancará la mano de un mordisco. Call le acarició la cabeza a Estrago sin hacer caso a su padre. Últimamente, Alastair no estaba muy contento con él. No quería oírlo hablar de los días que había pasado en el Magisterium. No le gustaba nada que Rufus, su antiguo maestro, lo hubiera escogido como aprendiz. Y había estado a punto de arrancarse los cabellos cuando Call había regresado a casa con un lobo caotizado. Durante toda su vida, su padre y él habían estado juntos y solos, acompañados por las historias de su padre sobre lo malvada que era su antigua escuela, la misma a la que ahora asistía Call, a pesar de haber hecho todo lo posible por no ser admitido. Cuando volvió a casa después de su primer año en el Magisterium, ya sabía que estaría enfadado, pero no había pensado en cómo sería vivir con un padre tan enfadado. Antes todo era fácil entre ellos; ahora todo resultaba… tenso. Call confiaba en que eso sólo se debiera al Magisterium. Porque la alternativa sería que Alastair supiera que Call era secretamente malvado. Además, todo el asunto de ser «secretamente malvado» lo inquietaba. Y mucho. Había comenzado a hacer una lista mental: cualquier prueba de que era un Señor del Mal iba en una columna y cualquier prueba en contra iba en otra. Se había acostumbrado a repasar esa lista antes de tomar cualquier decisión. ¿Un Señor del Mal se tomaría el resto del café? ¿Qué libro sacaría de la biblioteca un Señor del Mal? ¿Vestir todo de negro era algo propio de un Señor del Mal o sólo una elección normal en el día de lavar la ropa? Lo peor era que estaba seguro de que su padre jugaba al mismo juego, contando y recontando, siempre que lo miraba, los Puntos de Señor del Mal que acumulaba. Pero Alastair únicamente podía tener sospechas. No podía estar seguro. Había cosas que sólo sabía Call. No podía dejar de pensar en lo que el Maestro Joseph le había dicho: que él, Callum Hunt, tenía el alma del Enemigo de la Muerte; que él era el Enemigo de la Muerte y su destino era el Mal. Incluso en la acogedora cocina pintada de amarillo en la que su padre y él habían comido juntos miles de veces, las palabras le resonaban en los oídos. El alma de Callum Hunt está muerta. Expulsada del cuerpo, aquella alma se marchitó y murió. El alma de Constantine Madden ha echado raíces y ha crecido, renacida e intacta. Desde entonces, sus seguidores han trabajado para que pareciera que no había dejado este mundo, para que tú estuvieras a salvo. Protegido. Para que tuvieras tiempo de madurar. Para que pudieras vivir. —¿Call? —lo llamó su padre, mirándolo de forma extraña. «No me mires —quiso decir Call. Y al mismo tiempo deseó preguntarle—: ¿Qué ves cuando me miras?»

Alastair y él estaban compartiendo la pizza favorita de Call, pepperoni y piña, y en circunstancias normales habrían estado charlando sobre la última escapada del chico al pueblo o sobre cualquier arreglo que Alastair estuviera haciendo en su garaje, pero éste no hablaba y a Call no se le ocurría nada que decir. Extrañaba a sus mejores amigos, Aaron y Tamara, pero no podía hablar de ellos delante de su padre porque eran parte del mundo de la magia, el que Alastair odiaba. Call se levantó de la silla. —¿Puedo salir al patio con Estrago? Ceñudo, Alastair miró al lobo, antes un adorable cachorro que había crecido hasta convertirse en un monstruo adolescente y patilargo que ocupaba un territorio considerable debajo de la mesa. El lobo miró al padre de Call con sus ojos caotizados y la lengua colgando. Gimió suavemente. —Muy bien —contestó Alastair con un suspiro de resignación—. Pero no tardes mucho. E intenta que no te vean. La mejor manera de evitar que los vecinos monten un escándalo es controlar las circunstancias en las que ven a Estrago. Estrago se levantó de un salto, y sus uñas repicaron sobre el piso de linóleo mientras se dirigía a la puerta. Call sonrió. Sabía que sentir una extraña devoción por una bestia caotizada le daba un montón de Puntos de Señor del Mal, pero no podía arrepentirse de haberse quedado con el lobo. Claro que seguramente ése era el problema de ser un Señor del Mal: no te arrepentías de lo que deberías arrepentirte. Call intentó no pensar en eso. Era una cálida tarde de verano. El patio estaba cubierto de hierba ya muy larga; Alastair no era especialmente meticuloso en su cuidado, siendo como era la clase de persona más interesada en mantener alejados a los vecinos que en compartir trucos sobre cómo cortar el pasto. Call se entretuvo tirándole un palo a Estrago, que éste le devolvía meneando la cola y con los ojos chispeantes. Habría corrido con Estrago de haber podido, pero su maltrecha pierna le impedía moverse deprisa. Estrago parecía entenderlo, y pocas veces se apartaba de él. Después de que Estrago recogiera el palo unas cuantas veces, cruzaron juntos la calle hasta un parquecillo, y el lobo corrió hacia los arbustos. Call buscó una bolsa de plástico en los bolsillos. Seguro que los Señores del Mal no recogían la popó de sus perros, así que cada paseo contaba como un punto en la columna buena. —¿Call? Éste se volvió sorprendido. Aún fue más su sorpresa al ver quién le hablaba. Kylie Myles se había recogido el pelo con dos pinzas con unicornios y sujetaba una correa rosa. En el otro extremo había lo que parecía ser una pequeña peluca blanca, aunque también podría haber sido un perro. —¿Sa…? Humm —repuso Call—. ¿Sabes cómo me llamo? —Creo que no te he visto por aquí últimamente —contestó Kylie, que parecía decidida a no hacer caso de la sorpresa de Call. Puso una voz más grave—. ¿Te has cambiado de colegio? ¿Vas a la escuela de ballet? Call se vio atrapado por la duda. Kylie había estado con él en la Prueba de Hierro, el examen de acceso al Magisterium, pero él había pasado y ella había reprobado. Los magos se la habían llevado a otra sala, y no había vuelto a verla. Era evidente que recordaba a Call, ya que lo miraba con una expresión de confusión, pero éste no estaba muy seguro de lo que ella creía que le había pasado. Sin duda, habían cambiado los recuerdos de Kylie antes de devolverla a su casa. Durante un instante de locura, se imaginó explicándoselo todo. Contándole que habían hecho una prueba para entrar en una escuela de magia, no de ballet, y que el Maestro Rufus lo había elegido a él, aunque había sacado peor calificación que ella. ¿Le creería si le decía cómo era la escuela y la sensación de ser capaz de hacer fuego con las manos o de volar por el cielo? Pensó comentarle que Aaron era su mejor amigo y también un makaris, lo que era algo muy importante porque significaba que era uno de los pocos magos vivos que podía hacer magia con el elemento caos. —La escuela está bien —masculló mientras se encogía de hombros, sin saber muy bien qué otra cosa decir. —Me sorprende que entraras —repuso ella, mirándole la pierna, y luego se hizo un incómodo silencio. Call notó su acostumbrado ataque de rabia y recordó exactamente cómo había sido ir a su antigua escuela y que nadie creyera que podía ser bueno en cualquier cosa que comportara un esfuerzo físico. Desde que podía recordar, su pierna izquierda había sido más corta y más débil que la otra. Caminar le causaba dolor, y ninguna de las incontables operaciones que había tenido que soportar le había ayudado. Su padre siempre le había dicho que había nacido así, pero el Maestro Joseph le había contado otra cosa. —Es cuestión de fuerza en la parte superior del cuerpo —replicó Call, altivo, sin saber muy bien qué quería decir. Pero ella asintió, con ojos de asombro. —¿Y cómo es la escuela de ballet? —Muy dura —contestó Call—. Nadie para de bailar hasta caer rendido. Sólo comemos licuados de huevos crudos y proteínas de trigo. Todos los viernes hay una especie de competencia, y los que quedan en pie reciben un chocolate. También tenemos que ver pelis de baile todo el tiempo. Ella estaba a punto de contestarle algo, pero lo interrumpió Estrago que salía de entre los arbustos. El lobo llevaba un palo entre los dientes, y tenía los ojos muy abiertos, con tonos naranjas, amarillos y rojos como si tuviera el fuego del infierno girándole dentro. Mientras Kylie lo miraba con los ojos saliéndosele de las órbitas, Call se dio cuenta de lo enorme que debía de parecerle Estrago, y lo evidente que resultaba que no era ningún perro ni ninguna mascota normal. Kylie soltó un grito. Antes de que Call pudiera decir algo, salió corriendo del parque y se fue a toda velocidad por la calle, con su bola blanca de perrito haciendo esfuerzos por no quedarse atrás. Eso sí que era llevarse bien con los vecinos. Cuando Call llegó a casa, ya había decidido que por mentir a Kylie y asustarla, se tenía que restar todos los puntos buenos que había conseguido por recoger la popó de Estrago. Ese día, la columna de Señor del Mal estaba ganando. —¿Todo bien? —le preguntó su padre al verle la cara, mientras Call cerraba la puerta. —Sí, claro —contestó él tristemente. —Bien. —Alastair carraspeó para aclararse la garganta—. He pensado que esta tarde podríamos salir —propuso—. Ir al cine. Call se sorprendió. No habían hecho muchas cosas juntos desde que había vuelto del colegio para pasar el verano. Día tras día, Alastair, que parecía sumido en la tristeza, había estado yendo de la sala de la tele al garaje, donde arreglaba coches viejos y los dejaba reluciendo como nuevos, para luego venderlos a los coleccionistas. A veces, Call agarraba su patineta y paseaba sin demasiado entusiasmo por la ciudad, pero nada parecía muy divertido comparado con el Magisterium. Incluso había comenzado a extrañar el liquen. —¿Qué peli quieres ver? —preguntó Call, que suponía que a los Señores del Mal no les importaba qué película querrían los demás. Eso tenía que contar algo. —Hay una nueva. Con naves espaciales —contestó su padre, y lo sorprendió con esa elección—. Y de camino quizá podríamos dejar ese monstruo tuyo en la perrera. Cambiarlo por algo bonito, como un poodle. O incluso un pit bull. Cualquier cosa que no tenga la rabia. Estrago miró a Alastair con espresión indignada, con los colores de sus extraños ojos dándole vueltas. Call pensó en el perrito peluca de Kylie. —No tiene la rabia —replicó, mientras acariciaba a Estrago en el cuello. El lobo se tiró al suelo y se puso patas arriba, con la lengua colgando, para que Call le pudiera rascar la barriga—. ¿Puede venir? Podría quedarse en el coche con los cristales abajo.

Alastair negó con la cabeza, frunciendo el ceño. —Pues claro que no. Ata esa cosa en el garaje. —No es una cosa. Y seguro que le gustan las palomitas —replicó Call—. Y los ositos de gomita. Alastair miró su reloj y luego señaló el garaje. —Bueno, pues puedes traer unos cuantos para esa cosa. —¡Para él! Con un suspiro, Call llevó a Estrago al taller de Alastair en el garaje. Era un espacio grande, más que la habitación más grande de la casa, y olía a aceite, gasolina y madera vieja. El chasis de un Citroën, sin ruedas ni asientos, se hallaba sobre unos soportes. Montones de amarillentos manuales de reparaciones se apilaban en viejos taburetes, y había faros pendiendo de las vigas. Un rollo de cuerda colgaba sobre un surtido de llaves inglesas. Call la agarró y se la ató al cuello del lobo, sin apretársela. Se arrodilló junto a Estrago. —Pronto empezaremos la escuela otra vez —le susurró—. Con Tamara y Aaron. Y entonces todo volverá a ser como siempre. El lobo gañó como si le hubiera entendido, como si extrañara el Magisterium tanto como él.

A Call le costó prestar atención a la pantalla en el cine, a pesar de las naves espaciales, los extraterrestres y las explosiones. No dejaba de pensar en la forma en que veían las películas en el Magisterium, con un mago del aire proyectando las imágenes sobre la pared de una cueva. Como las controlaban los magos, podía pasar cualquier cosa. Había visto La guerra de las galaxias con seis finales diferentes, y pelí­ culas en las que los chicos del Magisterium se veían proyectados en la pantalla, luchando contra monstruos, volando en coches y convirtiéndose en superhéroes. Comparándola, esa película le parecía un poco sosa. Call se concentró en los trozos que él habría cambiado mientras se zampaba tres raspados de manzana amarga y dos cubetas grandes de palomitas. Alastair miraba la pantalla con una expresión un poco horrorizada, y ni siquiera se volvió hacia Call cuando éste le ofreció unos cacahuates garapiñados. Como tuvo que comerse él solo todas las golosinas, cuando volvieron al coche estaba cargado de azúcar.

—¿Te ha gustado? —preguntó Alastair.

—Es muy buena —contestó Call, porque no quería que Alastair pensara que no agradecía que lo hubiera llevado a ver una peli que nunca hubiera ido a ver él solo—. La parte en la que la estación espacial saltaba en pedazos estuvo genial.

Se hizo un silencio, aunque no lo suficientemente largo para ser incómodo, y luego Alastair volvió a hablar.

—¿Sabes? No hay ninguna razón para que tengas que volver al Magisterium. Ya has aprendido lo básico. Podrías practicar aquí, conmigo. A Call se le cayó el alma a los pies. Ya habían tenido esa conversación, o alguna de sus variantes, cientos de veces, y nunca acababa bien.

—Creo que debería volver —repuso el chico en un tono tan indiferente como pudo—. Ya he pasado la Primera Puerta, y debería acabar lo que he empezado.

A Alastair se le cambió la cara.

—No es bueno que los niños estén bajo tierra. En la oscuridad, como los gusanos. La piel se te irá poniendo pálida y gris. Te bajarán los niveles de vitamina D. La vitalidad se te irá escapando del cuerpo…

—¿Se me ve gris? —Call pocas veces prestaba atención a su aspecto más allá de lo básico, como asegurarse de que no llevaba los pantalones al revés o el pelo de punta, pero estar de color gris sonaba mal. Se echó una disimulada mirada a la mano, pero aún parecía conservar su habitual color entre rosado y beige.

Alastair aferraba el volante, molesto, mientras giraban hacia su calle.

—¿Qué es lo que te gusta tanto de esa escuela?

—¿Qué te gustaba a ti? —replicó Call—. Estuviste allí, y sé que no la odiabas todo el rato. Conociste a mamá…

—Sí —repuso Alastair—. Tenía amigos. Eso era lo que me gustaba. Era la primera vez que Call recordaba oírlo decir que le gustaba algo de la escuela de magia.

—Yo también tengo amigos —dijo Call—. Aquí no los tengo, pero allí sí.

—Todos los amigos con los que fui a la escuela ya están muertos, Call —soltó Alastair, y Call notó que se le erizaban los pelos de la nuca. Pensó en Aaron, en Tamara, en Celia… y tuvo que parar. Era demasiado horrible.

No era sólo pensar en que pudieran morir.

Sino pensar que pudieran morir por su culpa.

Por su secreto.

Por la maldad que había en su interior.

«Para», se dijo Call. Ya habían llegado a casa. Le pareció que algo no andaba bien. Algo raro. Tuvo que mirar durante un minuto antes de darse cuenta de qué era. Había dejado la puerta del garaje cerrada, con Estrago atado dentro, pero ahora estaba abierta: un gran rectángulo negro.

—¡Estrago! —Call jaló la manija de la puerta del coche y casi se cayó al suelo cuando le falló la pierna mala. Oyó que su padre lo llamaba, pero no le importó.

Medio cojeó, medio corrió hasta el garaje. La cuerda seguía ahí, pero un extremo estaba deshilachado, como si lo hubieran cortado con un cuchillo… o con los afilados dientes de un lobo. Intentó imaginarse a Estrago solo en el garaje, a oscuras. Ladrando y esperando a que Call apareciera. Una sensación fría le fue cubriendo el pecho. Estrago no había estado atado muchas veces en casa de Alastair, y seguramente se habría asustado. Quizá había mordido la cuerda y se había tirado contra la puerta hasta conseguir abrirla.

—¡Estrago! —volvió a llamar más fuerte—. ¡Estrago, ya estamos en casa! ¡Ven aquí!

Se dio media vuelta, pero el lobo no salió de entre los arbustos, ni surgió de entre las sombras que comenzaban a amontonarse entre los árboles. Se estaba haciendo de noche.

El padre de Call se le acercó por detrás. Miró la cuerda rota y la puerta abierta, y suspiró mientras se pasaba la mano por el cabello negro y gris. —Call —dijo con suavidad—. Call, se ha ido. Tu lobo se ha ido.

—¡Eso no lo sabes! —gritó Call mientras se volvía de cara a Alastair.

—Call…

—¡Siempre has odiado a Estrago! —le soltó—. Seguro que te alegras de que se haya marchado.

Alastair lo miró muy serio.

—No me alegro de que te pongas así, Call. Pero sí, ese lobo nunca debería haber sido una mascota. Podría haber matado o malherido a alguien. A uno de tus amigos, o, Dios no lo quiera, a ti. Lo que espero es que corra hacia el bosque y no se dirija al pueblo para empezar a merendarse a los vecinos.

—¡Cállate! —le gritó Call, aunque había algo vagamente reconfortante en la idea de que Estrago se comiera a alguien; así podría encontrar al animal en medio de todo el jaleo. Apartó esa idea de la cabeza, porque sin duda iba en la columna de Señor del Mal.

Ideas como ésa no servían de nada. Tenía que encontrar a Estrago antes de que pasara algo.

—Estrago nunca ha hecho daño a nadie — dijo.

—Lo siento, Call —repuso Alastair. Y para su sorpresa, parecía sincero—. Ya sé que hace mucho tiempo que querías tener una mascota. Quizá si te hubiera dejado quedarte con el topo… —Suspiró otra vez. Call se preguntó si su padre no lo había dejado tener mascotas porque los Señores del Mal no debían tenerlas. Porque los Se­ ñores del Mal no le tenían cariño a nada, y menos aún a las cosas inocentes, como los animales. Como Estrago.

Se imaginó lo asustado que debía de sentirse Estrago… No había estado solo desde que Call lo había encontrado de cachorro.

—Por favor —le rogó Call—. Por favor, ayúdame a buscarlo.

Alastair asintió una vez, con un seco movimiento del mentón.

—Entra en el coche. Podemos ir llamándolo mientras damos una vuelta a la manzana despacio. Quizá no haya ido muy lejos.

—De acuerdo —repuso Call. Miró el garaje y tuvo la sensación de que se le estaba escapando algo, como si fuera a ver al lobo si miraba con la suficiente intensidad.

Pero por muchas veces que dieran la vuelta a la manzana y por muchas veces que lo llamaran, Estrago no aparecía. Se fue haciendo cada vez más de noche y tuvieron que volver a casa. Alastair preparó espaguetis para cenar, pero Call no pudo comer ni uno. Consiguió que su padre le prometiera que, al día siguiente, harían unos carteles de Perro perdido, aunque Alastair opinaba que poner una foto de Estrago haría más mal que bien.

—Los animales caotizados no pueden ser mascotas, Callum —insistió después de retirarle el plato que no había probado—. No quieren a la gente. No pueden quererla.

Call no dijo nada, pero se fue a la cama con un nudo en el estó­ mago y la sensación de que algo malo iba a pasar.

Un gemido agudo despertó a Call de un sueño inquieto. Se sentó de golpe y fue a agarrar a Miri, el cuchillo que siempre tenía en la mesita de noche. Sacó las piernas de la cama e hizo una mueca de dolor cuando tocó el suelo frío con los pies.

—¿Estrago? —susurró.

Le pareció oír otro gemido, distante. Miró por la ventana, pero sólo pudo ver sombras de árboles y oscuridad.

Salió sigilosamente al pasillo. La puerta de la habitación de su padre estaba cerrada y por la rendija de debajo no se veía luz.

Pero Call sabía que podía estar despierto; a veces, Alastair se quedaba toda la noche trabajando en su taller.

—¿Estrago? —susurró de nuevo.

No hubo ningún ruido en respuesta, pero a Call se le puso la piel de gallina. Podía sentir que el lobo estaba cerca, que Estrago estaba nervioso y asustado. Se movió en la dirección que le indicaba esa sensación, aunque no podía explicarla. Lo llevó por el pasillo hasta la escalera del sótano. Call tragó saliva, agarró a Miri con fuerza y comenzó a bajar.

El sótano siempre le había dado un poco de miedo, con todas esas viejas piezas de coche, muebles rotos, casitas de muñecas, mu­ ñecas que necesitaban un arreglo y antiguos juguetes de hojalata, que de vez en cuando comenzaban a moverse chirriando.

Una raya de luz amarilla se colaba por debajo de la puerta que daba a otra de las habitaciones que Alastair utilizaba de almacén, una que estaba aún más llena de trastos que nunca había llegado a arreglar. Call se armó de valor, atravesó la habitación cojeando y empujó la puerta.

No se abrió. Su padre debía de haberla cerrado con llave.

El corazón se le aceleró.

No había ninguna razón por la que su padre quisiera encerrar un montón de trastos viejos a medio arreglar. Ninguna razón en absoluto.

—¿Papá? —llamó Call hacia la puerta, pensando que igual Alastair estaba allí por alguna razón.

Pero oyó algo muy diferente moverse al otro lado. De repente sintió una furia terrible y asfixiante. Intentó meter el cuchillo entre el marco y la puerta, tratando de abrir la cerradura.

Después de un tenso momento, la punta de Miri presionó el punto correcto y la cerradura saltó. La puerta se abrió.

El sótano ya no era como Call recordaba. Habían sacado los trastos y habían dejado sitio para lo que parecía un despacho de mago muy austero. Un escritorio en un rincón, rodeado de montones de libros viejos y nuevos. Al otro lado había un camastro. Y en el centro, atado con cadenas y amordazado con un bozal de cuero horroroso, Estrago.

El lobo se lanzó hacia Call, gimiendo, pero sólo consiguió que las cadenas lo jalaran. Call se arrodilló y le pasó los dedos por el pelaje mientras tanteaba en busca del cierre del collar. Estaba tan contento de ver a Estrago y tan furioso con su padre por lo que había hecho que, por un momento, no se fijó en el detalle más importante.

Pero mientras recorría la habitación con la mirada, buscando dónde habría dejado Alastair las llaves, vio finalmente lo que debería haber visto desde el principio.

El camastro que había contra la pared del fondo también tenía cadenas y grilletes.

Grilletes de la medida justa para un chico que estaba a punto de cumplir los trece años.

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Mientras los misterios de Magisterium se intensifican y complican, Holly Black y Cassandra Clare nos sumergen en una aventura extraordinaria en la que están en juego el destino de un niño y el de un mundo entero.

Las Crónicas de Bane llegan a México

Lector*s ¡es oficial!, “Las Crónicas de Magnus Bane” de Cassandra Clare, Sarah Reese Brennan y Maureen Johnson llegará a México. La noticias nos llegó desde el sello Destino, y concluye un periodo de agonía para todos los fans de Cazadores de Sombras. Fue gracias a sus exigencias e inquietudes por la novela que por fin llega a México.

La fecha, en el mes de octubre empieza la distribución del libro en todo México. Ahora que acabaron los rumores, la cuenta regresiva comienza. Y para todos l*s lector*s que han mostrado interés pero que no viven en México podemos decirles que se acerquen a la editorial de su país para que puedan darles una fecha.

Les dejamos la portada con la que salió en España sin ser definitiva para México. Por el momento que se les grabe bien, “Las Crónicas de Magnus Bane” llega en octubre a México.

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Creemos en los libros en todos sus formatos

Hace 5 años empezamos a creer en los libros en formato eBook. Hoy nuestro catálogo cuenta con más de 10,000 referencias digitales y queremos celebrarlo con precios especiales en los siguientes títulos:

EBOOK

Inferno de Dan Brown

portada_inferno_dan-brown_201505261000En sus bestsellers internacionales El código Da Vinci, Ángeles y demonios y El símbolo perdido, Dan Brown aunó con maestría historia, arte, códigos y símbolos. En su fascinante nuevo thriller, Inferno, Brown recupera su esencia con su novela más ambiciosa hasta la fecha.

En el corazón de Italia, el catedrático de Simbología de Harvard Robert Langdon se ve arrastrado a un mundo terrorífico centrado en una de las obras maestras de la Literatura más imperecederas y misteriosas de la Historia: el Infierno de Dante.

Con este telón de fondo, Langdon se enfrenta a un adversario escalofriante y lidia con un acertijo ingenioso en un escenario de arte clásico, pasadizos secretos y ciencia futurista. Apoyándose en el oscuro poema épico de Dante, Langdon, en una carrera contrarreloj, busca respuestas y personas de confianza antes de que el mundo cambie irrevocablemente.

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Este es el impredecible infierno de Dan Brown… ¡te sorprenderá!

 

Cazadores de sombras: Ciudad de hueso de Cassandra Clare

ciudad-de-hueso-cazadores-de-sombras-1-version-mexicana_9786070718007En el Pandemónium, el antro de moda de Nueva York, Clary sigue a un atractivo chico de pelo azul hasta que es asesinado a manos de tres jóvenes cubiertos de extraños tatuajes. Desde esa noche, el destino de Clary se vincula al de los cazadores de sombras “guerreros dedicados a desterrar demonios” y en especial al de Jace, con quien descubrirá un extraordinario y feroz mundo que es invisible al ojo humano, el mundo al que ella pertenece de verdad y el cual tiene que proteger.

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Fantasía urbana poblada por vampiros, demonios, hombres lobo, hadas, auténtico romance y acción explosiva.

 

El abogánster de Eugenio Aguirre

el-aboganster_9786070719875Entre los hijos de la Revolución solo uno permanece personificando el lado oscuro de la primera generación del «México moderno»: Bernabé Jurado, auténtico Abogado del Diablo, corrupto y rapaz
hasta el exceso, depravado y vicioso, fue capaz, sin embargo, de cobijarse entre los «pechos privilegiados» de la política y la sociedad en ascenso a lo largo del siglo XX. Marcado desde la infancia por el despojo de la hacienda familiar El Canutillo a manos de Pancho Villa, encontró un sitio al encarnar en sí mismo la auténtica leyenda negra del ejercicio del Derecho.

Protagonizó los mejores eventos de las páginas de Sociales, pero también los mayores escándalos que llenaron la Nota Roja: la exoneración de William S. Burroughs por el homicidio de su esposa; la
sospecha de que era el asesino de Mercedes Cassola; ser el presunto organizador de «la fuga del siglo» al sustraer en helicóptero a un preso de la penitenciaría de Santa Martha Acatitla; engullir cínicamente,
frente a las autoridades, las pruebas que inculpaban a sus clientes Transa, marrullero y rey del soborno, la historia del Abogánster es una mirada a los entretelones del México posrevolucionario, que mucho
tuvo de farsa y más de tragedia.

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La novela sobre Bernabé Jurado, el personaje real que inspiró el popular apodo que distingue a las leyendas siniestras de la abogacía mexicana.

 

Leonora de Elena Poniatowska

portada_leonora_elena-poniatowska_201505132312Esta novela cuenta la historia de una mujer indomable, un espíritu rebelde. Destinada a crecer como la rica heredera de un magnate de la industria textil, desde pequeña supo que era diferente, que su capacidad de ver lo que otros no veían, de conectar con los animales, la convertía en especial. Desafió las convenciones sociales, a sus padres y maestros, y rompió cualquier atadura religiosa o ideológica para conquistar su derecho a ser una mujer libre, personal y artísticamente. Leonora Carrington es hoy una leyenda, la más importante pintora surrealista, y su fascinante vida, el material del que se nutren nuestros sueños. Fantasiosa y excéntrica en su infancia, desafiante en su adolescencia, Leonora vivió la más turbulenta historia de amor con el pintor Max Ernst. Con él se sumergió en el torbellino del surrealismo, y se codeó en París con Salvador Dalí, Marcel Duchamp, Joan Miró, André Breton o Pablo Picasso; por Max enloqueció cuando fue enviado a un campo de concentración. A Leonora se la confinó en un manicomio de Santander, del que escapó para conquistar Nueva York de la mano de Peggy Guggenheim. Se instaló en México casándose con el poeta y periodista Renato Leduc; aquí culmina una de las obras artísticas y literarias más singulares y geniales. Elena Poniatowska retrata como nadie a una mujer excepcional. «Elena Poniatowska construye una figura femenina turbadora en la que se encarnan los sueños y las pesadillas del siglo XX», Jurado del Premio Biblioteca Breve 2011.

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Premio Biblioteca Breve 2011

 

El complot mongol de Rafael Bernal

el-complot-mongol_9786070708336Filiberto García, típico matón y antiguo verdugo de un general villista, tiene que terciar con el FBI y la KGB para desmantelar una intriga contra la paz mundial que se anida en las calles de Dolores de la Ciudad de México, el acriollado y mediocre barrio chino de la capital del país.

Entre las tiendas de curiosidades y los restaurantes de comida cantonesa, detrás de los fumaderos de opio y los cafés de chinos, Filiberto García va descubriendo que la conspiración –aparentemente iniciada en Mongolia– tiene más relación con los vaivenes y amarguras de la política nacional que con las mafias orientales. Sin embargo, en su tortuoso camino deja atrás una docena de cadáveres y un amor trágico que, finalmente, acabarán revelando al vulgar asesino el verdadero significado de su vida.

Narrada con un estilo agilísimo, lleno de humor negro y de la violencia sórdida que se escondía tras la moderna fachada del México de los sesenta, El complot mongol es considerada una de las piezas clave en la novela negra mexicana.

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Rafael Bernal

Considerada una de las piezas clave en la novela negra mexicana.

 

Gothic soul: El retorno de Maya de Lorena Amkie

portada_gothic-soul_lorena-amkie-cheirif_201412300059Maya ha muerto, pero su existencia apenas empieza. Y está empeñada en vengarse de quienes la llevaron a la tumba. Sin embargo, una amenaza la obliga a postergar sus planes y emprender un viaje; tendrá que dejar atrás su doloroso pasado y enfrentar la inmortalidad, la soledad, si es que logra llegar a su destino. Mientras tanto, las huellas que M. ha dejado en su camino empiezan a cruzarse, y paso a paso irán retirando el halo de misterio que rodea al creador de Maya, sus motivos y, sobre todo, las terribles consecuencias de sus decisiones. La inquietante historia de la vampira Maya continúa en Gothic Soul.

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Los muertos solo vuelven de la tumba por dos razones: la primera, que tenían asuntos pendientes. La segunda, que no estaban muertos.

 

Fallas de origen de Daniel Krauze

portada_fallas-de-origen_daniel-krauze-turrent_201412300053Tras una larga estancia en Nueva York, Matías vuelve a la Ciudad de México. No regresa por gusto ni lo mueve la nostalgia: lo ha sorprendido la muerte de su padre. Reintegrarse al pasado lo lleva a enfrentarse a todo aquello de lo que salió huyendo y el país que nunca ha sido plenamente suyo lo confronta con una realidad social inesperadamente violenta, degradada y vacua, y con su propio pasado: la familia, los amigos, los amores. Poco a poco irrumpen los agravios insatisfechos, las venganzas largamente incubadas, las cuentas pendientes, las traiciones inconfesables, los sueños frustrados. Una extraordinaria narración sin concesiones ni tregua, que se precipita de manera brutal e incandescente cuando Matías hace frente a su historia, destrozando las vidas de todos a los que dejó y todos los que lo han querido, sin esperanza casi de salvación. Fallas de origen es la novela ganadora del Premio Letras Nuevas 2012; fue presentada como Días de lava bajo el seudónimo R. B.

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Tras una larga estancia en Nueva York, Matías vuelve a la Ciudad de México. No regresa por gusto ni lo mueve la nostalgia: lo ha sorprendido la muerte de su padre

“Magisterium: La Prueba de Hierro”, comienza las saga Holly Black y Cassandra Clare

No escoges la magia, la magia te escoge a ti.

“Capítulo Uno

Callum Hunt era toda una leyenda en su pequeño pueblo de Carolina del Norte, pero no es el buen sentido. Era famoso por ahuyentar a profesores sustitutos con comentarios sarcásticos, y también se especializaba en poner nerviosos a directores, monitores de sala y supervisores de comedor. Los orientadores educativos, que siempre comenzaban queriendo ayudarlo (después de todo, al pobre chico se le había muerto la madre) acababan esperando que nunca más volviera a cruzar el umbral de sus despachos. No había nada que avergonzara más que no saber ponerle un hasta aquí a un niño de doce años enojado con el mundo.

El ceño perpetuo de Call, su alborotado cabello negro y los suspicaces ojos grises eran bien conocidos por los vecinos. Le gustaba ir en patineta, aunque le había costado un poco dominarla, varios coches aún mostraban las abolladuras fruto de sus primeros intentos. A menudo se le veía rondando ante el exhibidor de la tienda de cómics, por el salón recreativo o por la tienda de videojuegos. Hasta el alcalde lo conocía. Le habría costado mucho olvidarlo después de que Call, durante el desfile del Primero de Mayo, se le hubiera colado al dependiente de la tienda de animales para quedarse con un topo lampiño destinado a alimentar a una boa constrictor. Le dio pena la pobre criatura, ciega y arrugada, que parecía incapaz de valerse por sí misma; y para ser justo, también liberó a todos los ratones blancos que deberían haber sido el segundo plato de la serpiente.

No se había esperado que los ratones se pusieran a correr como locos entre los pies de los que desfilaban, pero los ratones no eran muy listos. Tampoco se había esperado que los espectadores salieran corriendo al ver a los ratones, pero la gente tampoco era muy lista, como el padre de Call le explicó una vez que acabó todo. No había sido culpa de Call que el desfile terminara siendo un desastre, pero todo el mundo, sobre todo el alcalde, se comportaron como si lo fuera. Y encima, su padre lo obligó a devolver el topo.

El padre de Call consideraba que robar estaba mal.

Para él era casi tan malo como la magia.” 

PruebadeHierro

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Cassandra Clare | Holly Black

Si eres capaz de leer estas palabras, eres capaz de entrar en Magisterium

“Somos 25 mil jóvenes lectores”

Planeta Joven llegó a los 25 mil lectores en su cuenta de Facebook, por lo que estamos de fiesta. Celebramos, por supuesto, regalando libros y promoviendo la lectura. Tenemos dos paquetes con los siguientes títulos juveniles:

  • Gothic More (Lorena Amkie), El Chico Malo (Abbi Glines) y Cazadores de Sombra: Ciudad de Hueso (Cassandra Clare).

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  • ¡Buenos Días Princesa! (Blue Jeans), Azul Profundo (Jennifer Donnelly) y Guinness World Records 2015 en 3D.

DSC09828 ¿Cómo me los gano?

  1. Envía un correo a mktplaneta@gmail.com titulado “Somos 25 mil jóvenes lectores” en el que respondas a la siguiente pregunta ¿Por qué crees en los libros? firmado con tu nombre completo.
  2. Las dos mejores respuestas se ganan los paquetes de libros.
  3. ¡Ojo! Lo correos sólo serán válidos si se envían con el subject “Somos 25 mil jóvenes lectores” y si incluyen el nombre completo del participante. La convocatoria abre desde ahora hasta el sábado 20 de diciembre a las 12:00 horas, cualquier correo que se pase no podrás participar.
  4. Toma en consideración que los premios se recogen en la Ciudad de México. Los ganadores recibirán confirmación el lunes 22.

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“Cazadores de Sombras” tendrá serie de TV

Si eres fan de las novelas de Cassandra Clare, esta noticia te caerá de perlas. Después de que la controvertida película de la serie “Cazadores de Sombras” no despegó con el énfasis que se esperaba (aunque no negamos que sea buena) algunos ejecutivos han puesto la mirada realizar la serie de TV.

La noticia viene directamente de un comunicado oficial de la empresa Constantin Film, donde su presidente, Martin Moszkowicz, confirmó que la empresa pretende entrar a la TV después de comprar los derechos de muchas series. entre las que apareció Cazadores de Sombras.

Aunque el proyecto aún está en su etapa preliminar, la serie es un hecho al punto de que se ha contratado un showrunner para dirigirla (sin que aún se anuncie su nombre). Sabemos que muchos de nuestros lectores son fans de Cazadores de Sombras, por lo que haremos una cobertura de cada noticia que aparezca al respecto.

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¿Cuál es su libro favorito de esta serie para adaptar en la TV?

Revisa este video y gánate un paquete de libros de ‘Cazadores de sombras’

Luego del lanzamiento oficial de Ciudad del Fuego Celestial en México, las promociones relacionadas con la saga Cazadores de sombras, de Cassandra Clare, siguen llegando una tras otra.

¿De qué se trata en esta ocasión?

Gracias a la colaboración de Editorial Planeta y Librería La Ventana, puedes ganarte un paquete de libros con la saga completa de Cazadores de Sombras, de Cassandra Clare.

¿Qué tienes qué hacer? Alberto Villareal, del canal de YouTube Abriendo Libros, te lo explica en este video.

¿Qué te pareció? ¿Estás list@ para participar?

ciudad del fuego celestial

Ciudad del Fuego Celestial está disponible en librerías y tiendas en línea bajo el sello Destino.

VIDEO: Cassandra Clare nos cuenta todo sobre ‘Ciudad del Fuego Celestial’

Con el lanzamiento oficial de Cazadores de sombras: Ciudad del Fuego Celestial, se cierra un ciclo sumamente importante para miles de lectores en América Latina. Luego de seis libros de la saga Cazadores de Sombras, de Cassandra Clare, estamos seguros de que sus lectores no olvidarán fácilmente a sus personajes ni su historia.

Por eso, y como un regalo para todos nuestros seguidores, les compartimos un video en el que podrán ver a Cassie hablando de Ciudad del Fuego Celestial, de Sebastian, de las runas y de muchos otros secretos que quizá no conocías de estos maravillosos libros.

Esta charla tuvo lugar en la Ciudad de México a principios de este año, y esperamos que les guste a todos los lectores de Cazadores de sombras que no pudieron estar allí.

Cazadores de sombras: Ciudad del Fuego Celestial, está disponible en librerías y tiendas en línea bajo el sello Destino.

ciudad del fuego celestial

9 dedicatorias de libros que te alegrarán el día

Ya antes les habíamos compartido un post con dedicatorias memorables. Pero como la escritura y producción de libros es un asunto que nunca para, aquí les traemos 9 dedicatorias más que los harán reír, llorar, o que por lo menos los motivarán a seguir leyendo.

1. La dedicatoria de ‘Cazadores de Sombras: Ciudad del Fuego Celestial’

La gente a la que quiero sabe que la quiero. Esta vez quiero dar las gracias a mis lectores, que me han aguantado a lo largo de toda esta saga, un auténtico torbellino épico, durante incertezas, angustias y sentimientos. No los cambiaría ni por todo el brillo del loft de Magnus.

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2. La dedicatoria de ‘Melocotón loco’

Esta novela está dedicada a todas las personas que creen en el flechazo. No hay nada más bonito que ese mágico momento. ¡Va por ustedes! Besotes.

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3. La dedicatoria de ‘Érase una vez México 2’

Para Enrique Molina y Eloísa Arceo, Jaime Rosas e Ileana Robles, porque fueron los culpables de que estemos aquí, y ni nos preguntaron.

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4. La dedicatoria de Ignoren a ‘Vera Dietz, por favor’

A mis padres, que me enseñaron los diagramas de flujo… y todo lo demás.

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5. La dedicatoria de ‘Desde mi muro’

Éste es para todos mis amigos virtuales, pero vedaderos. Y para Imelda, que siempre tiene que aguantar mis rollos en vivo.

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6. La dedicatoria de ‘La pendejísima historia del futbol’

Quiero dedicar este libro a las tres personalidades que más han impulsado el futbol en México: a la Bío, a la Bao y a la Bim bom ba.

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7. La dedicatoria de ‘¡No te prives! Defensa de la ciudadanía’

A los que no van a dejar que les condicionen o reduzcan su ciudadanía.

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8. La dedicatoria de ‘Otra vez el mar’

Para Margarita y Jorge Camacho. Para Olga Neschein. Gracias a quienes esta novela no tuvo que ser escrita por cuarta vez.

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9. La dedicatoria de ‘El libro Troll’

Antes de empezar, quiero agradecer al padrino, a mi magnífica madre, a Mangel, a la señora J., a Keri Smith y a Nicolas Cage por su confianza y por aportar ideas e inspirarme a la hora de hacer esto. Y, por supuesto, a ustedes, por el apoyo anal. THX! 🙂

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¿Qué les parecieron? ¿Conocen otras dedicatorias que deberíamos incluir?