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La invención del reino vegetal

En la magnificencia de la naturaleza está la solución a los problemas de salud

Hoy en día se escucha con frecuencia: vegetariano y vegano y, por lo general, se asocian a la salud; sin embargo, detrás de lo que parece una simple moda, hay una historia de miles de años en la que los productos emanados del reino vegetal han sido alimento y medicina, fundamentales en la construcción de los tejidos del organismo.

En el libro “La invención del reino vegetal: Historias sobre plantas y la inteligencia humana”, publicado en el sello Ariel, la autora Aina S. Erice toma un reto inmenso y hace realidad el sueño del investigador José Antonio Marina, de plasmar el resultado de la interacción del hombre con la naturaleza, pero desde un punto de vista diferente, es decir, desde el propio Reino Vegetal con toda su riqueza y su aportación milenaria a la vida animal.

Con una sólida base científica, resulta interesante, ameno y no cesa de sorprender la lectura.

“Del total de especies de plantas que existen en el mundo, cantidad que asciende a más de 380,000, se han usado unas 7,000 como fuente de alimento regular a lo largo de nuestra historia”, escribe Erice. “De éstas, solamente unas cuantas se domesticaron, y a su vez sólo algunas fueron elegidas como alimentos básicos sobre los que construir la dieta”.

 “Entre ellas están los cereales, de máxima importancia en Eurasia y Centroamérica, pero también tubérculos y raíces”, dice la autora, quien con todo detalle explica las razones de por qué ocurrió esto y, más aún, por qué los humanos mantenemos esa elección.

Aina S. EriceCursó Biología en la Universitat de les Illes Balears, donde también realizó una maestría en Biología de las Plantas en Condiciones Mediterráneas. Es autora del blog Imaginando Vegetales, donde comparte y publica información sobre diferentes temáticas, siempre relacionadas con la etnobotánica. Este, su primer libro, es resultado de una investigación orientada por su mentor, José Antonio Marina.

José Antonio MarinaHa dedicado toda su labor de investigador a la elaboración de una teoría de la inteligencia que comienza en la neurología y termina en la ética. Dentro de este proyecto ha dedicado libros a la creación, los sentimientos, la voluntad, el lenguaje, la ética, la religión y la política.

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Un proyecto de José Antonio Marina.

“Drogas”: caminos hacia la legalización.

¿Qué es más importante, garantizar el derecho a la salud del 100% del planeta o evitar que el 5% de la población consuma drogas con fines recreativos?

En esta investigación, el autor Jorge Carlos Díaz Cuervo hace un recuento pormenorizado de lo que ha ocurrido en México tras intensificarse el combate a las organizaciones criminales que trafican con drogas y los diversos hechos que han llevado al país a sumergirse en un baño de sangre, sin que ello signifique para el lector encontrarse con una visión policiaca del problema. 

La guerra contra las drogas o el combate al narcotráfico son frases que se han vuelto cotidianas en la vida de los mexicanos, pero pese a lo mediatizado del tema son pocos quienes comprenden las razones de lo fallidas que han resultado hasta ahora las distintas estrategias seguidas por las diferentes administraciones federales.

Drogas, caminos a la legalización, publicado por editorial Ariel, da cuenta de cómo el sistema globalizado llevó a la prohibición del consumo de sustancias psicotrópicas a tal grado que gobiernos, como el mexicano, asumieron una posición paternalista desde la que se concibe a los ciudadanos como seres incapaces de analizar y adoptar sus propias decisiones.

“Se han montado campañas y hasta se han declarado guerras en contra de las plantas y las sustancias que alteran las conciencias, y también se han enarbolado discursos épicos para concientizar sobre el peligro que representan para nuestra salud y para instituciones sociales, como la familia, colocándolas en el pedestal más alto del hemiciclo al mal, al miedo y al horror”.

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Jorge Carlos Díaz Cuervo

¿Qué es más importante, garantizar el derecho a la salud del 100% del planeta o evitar que el 5% de la población consuma drogas con fines recreativos?

‘Vacunas, las necesarias de Miguel Jara’

Hay una crítica sana a las vacunas, aquella que pretende que lo que fue un gran descubrimiento continúe ofreciendo réditos a la salud pública. Si las vacunaciones tienen enemigos, seguro que los peores son quienes las utilizan como negocio o anteponen la ganancia a los criterios de salud de las personas, pues en una sociedad mercantilista éste es el primer motivo para la desconfianza.

En el asunto de las vacunaciones, estamos pasando del <<todas son buenas>> sin discusión a los matices. Unas son excelentes; otras, buenas; otras, malas, e incluso algunas son prescindibles. Pienso que el reto de nuestras sociedades modernas es la calidad. ¿De qué sirve la cantidad sin la calidad? Con los medicamentos y en particular con las vacunas, sucede algo parecido: las queremos de calidad, verdaderamente necesarias, efectivas y seguras. Sin embargo, se observa más interés por aplicar estos fármacos en cantidad que con calidad. Esto va en detrimento de las vacunaciones sanas.

Las vacunas se han idealizado. Son casi un mito de la medicina. Pero mito y totalitarismo van parejos. Al mitificar, se obvia la crítica. La crítica sana. Y lo que no cuestionamos se estanca. De modo que el progreso es imposible sin la crítica. Se critica para avanzar y la ciencia lleva a cabo un continuo cuestionamiento de lo que conocemos. En el sólido muro de las vacunaciones, hay muchas grietas que nadie se ha molestado en arreglar, porque casi nadie cuestiona e mito. Esas grietas pueden dañar mucho la resistencia del muro.

Y como casi nadie se ha cuestionado los fallos de las vacunas y las inmunizaciones, existe un campo abonado para quien meta el dedo en la llaga o en las grietas de este muro encuentre cosas de las que no podemos estar orgullosos. En la medida en que identifiquemos los errores, seremos capaces (o no) de sacar todo el partido a lo que nació como un tesoro.

Extracto de ‘Vacunas, las necesarias de Miguel Jara’

VACUNAS

 

SINOPSIS ¿Todas las vacunas son necesarias? ¿Son efectivas? ¿Son seguras? ¿Se nos oculta información de los laboratorios para que este negocio siga creciendo? Con este libro se abre un debate sobre la percepción de las vacunas.

¿Quiénes son los ‘Ángeles de la muerte’ y por qué debemos temerles?

¿Qué hace que un hombre o una mujer que se ha comprometido por ética profesional a cuidar a personas vulnerables o enfermas se desvíe de modo dramático de esa exigencia moral y llegue a convertirse en el asesino de esas mismas personas? Ésta es la cuestión que se dilucida aquí, y la respuesta ciertamente no es sencilla.

Los psiquiatras han cuñado la etiqueta diagnóstica de “síndrome de Munchhausen por proximidad” para describir a los padres (típicamente la madre) que hieren o enferman a sus hijos a propósito porque tienen la necesidad inconsciente  de ser atendidos y considerados padres competentes y abnegados. El nombre procede de un barón alemán que contaba historias extraordinarias e inventadas a sus amistades. El nombre oficial actual es Trastorno facticio (fingido) por poderes.

Cuando los padres llevan al hospital a sus hijos, una y otra vez, están diciendo al mundo “qué dura es su vida y cuánto quieren a sus hijos que siempre están dispuestos a ayudarles”. No buscan incentivos externos, sólo satisfacer la necesidad patológica de ser valorados ante los demás. El mejor modo de demostrar que son padres sacrificados sería poner a las personas a las que más aman (sus hijos) en situación de riesgo -más o menos grave- para que, gracias a su entereza, reciban los cuidados que al final les devolverán la salud. Claro que, en determinados casos, la lesión o herida puede ser muy grave o tener complicaciones inesperadas, con el resultado de que esa ayuda llegue tarde o sea inefectiva, o que sean tantas las ocasiones en las que el niño enferma o sufre lesiones que finalmente no consigue sobrevivir.

Esta patología, sin embargo, sólo explicaría una parte de los llamados casos de los “ángeles de la muerte” -expresión que agrupa al personal sanitario o de prestación de cuidados que atiende a enfermos o personas vulnerables-, los casos en los que una enfermera, por ejemplo, busca esa sensación de reconocimiento y competencia haciendo enfermar a los niños a los que cuida para luego desvivirse en salvarles la vida o en cuidarlos de modo obsesivo. Podemos decir que aquí la madre ha sido sustituida por la enfermera. Ésta no quiere matar al niño al que atiende tan solícitamente, sólo ponerlo en peligro, herirlo, para al fin devolverle la salud… y de nuevo volver a empezar.

En efecto, la mayoría de los ángeles de la muerte no pretenden simular que salvan a alguien o no buscan cuidar con esmero al sujeto al que repetidamente enferman, sino que directamente persiguen matarlo. No, desde luego, nada más tener relación con él o ella, pero sí pasado un tiempo más o menos largo (semanas o meses, generalmente) como consecuencia de una determinada relación que el profesional ha establecido con su paciente, y cuyas claves para tomar la decisión de matarlo o dejarlo con vida no son siempre comprensibles. Lo único cierto es que son “sus pacientes”, y que éstos pueden vincularse con su psicología mórbida de múltiples formas: el asesino puede considerarlo molesto, ofensivo o demasiado débil como pare merecer seguir viviendo. En otras ocasiones, raras, hay motivos económicos, o bien ciertos deseos de venganza por algún agravio que el cuidador pensó que no debió de recibir de quien ahora es su víctima. Tampoco podemos descartar en algunos casos un sentimiento erótico profundo derivado del acto de matar.

Si quieres conocer casos específicos de estos “ángeles de la muerte”, no dejes de leer Perfiles criminales: un acercamiento a los asesinos en serie más famosos de la historia, de Vicente Garrido Genovés.

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Perfiles criminales: un acercamiento a los asesinos en serie más famosos de la historia, de Vicente Garrido Genovés, está disponible en librerías y tiendas en línea bajo el sello Ariel.

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Los libros de Garrido, aparte de ser rigurosos, fascinan por su lenguaje divulgativo y por incluir siempre ejemplos reales.

Segunda lección para ser influyente: enseña a la gente cómo tratarte

El mundo antiguo entendió muy bien que cada quien le enseña al otro cómo tratarnos. El decoro en el mundo romano servía para dar el estilo correcto a la ocasión. Pero en la actualidad, en la vida moderna, también importa. Si caminas en una habitación con confianza y una autoridad calmada, te tratarán con respeto. Si te escabulles de manera nerviosa, no debería sorprenderte que obtengas una respuesta menos positiva. Depende de ti.

Debes ser como un piloto de avión. Necesitamos saber que estamos seguros en tus manos. Hace 20 años, uno de mis clientes estaba en el aeropuerto de Gatwick, Inglaterra, escuchando a los pilotos comunicándose con la torre de control de tráfico aéreo. Dos décadas después todavía puede recordar la voz calmada, grave y resonante del piloto del vuelo de American Airlines con destino a Chicago. La sensación de seguridad y confianza que la voz transmitía es algo que recuerda hasta el día de hoy. Una voz que decía: “estás seguro en mis manos”.

Lo que hizo al piloto tan memorable fue su habilidad de comunicar, sólo con la voz, el balance entre su credibilidad, su estatus como piloto experto y el cuidado y conexión que tenía con sus pasajeros.

Ese equilibrio es que quiero que explores. ¿Qué les transmite tu estilo a los demás? ¿Eres un piloto de avión en la vida, creíble y con autoridad? O ¿eres la aeromoza, amigable y servicial?

En particular, lo que debes entender es que puedes cambiar entre la habilidad de status (piloto de avión) y de conexión (sobrecargo amigable). Éstas son herramientas directas que todos podemos alcanzar. Son prácticas y te ayudarán a mejorar de inmediato tu gravitas y tu poder de forma amigable.

La gravitas no es una constante. Es líquida, fluida y menguante. El sociólogo Max Weber dijo sobre el carisma, la audiencia te otorga tu gravitas momento a momento. Cuando entiendes la dinámica del decoro puedes cambiar y dirigir de forma sutil la atención de tu público.

Si quieres lograr el equilibrio adecuado entre credibilidad y aproximación puedes aprender mucho de los buenos presentadores de noticias. Ellos deben hacer el balance perfecto entre “tómame en serio” y “soy un ser humano compasivo y amigable”. Todas las noches. Tienen un término para eso: pasión creíble. La pasión creíble (o compasión creíble si prefieres) es la ecuación gravitas en acción, es decir, tu conocimiento y tu pasión combinadas.

Si quieres aprender a desarrollar tu pasión creíble y obtener una mayor influencia sobre los demás, entonces no dejes de leer El método gravitas: los siete pasos para comunicarte con confianza, influencia y autoridad, de Caroline Goyder.

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El método gravitas: los siete pasos para comunicarte con confianza, influencia y autoridad, de Caroline Goyder, está disponible en librerías y tiendas en línea bajo el sello Ariel.

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Caroline Goyder

Los siete pasos para comunicarte con confianza, influencia y autoridad

El hijo de Sam, el asesino serial más sanguinario de Nueva York

Después de una adolescencia problemática, atormentada, en la que destacó por sus incontables incendios y ataques contra la propiedad, David Berkowitz llegó a la veintena sin alcanzar la paz. Al revés. No dudaba en disparar contra los perros del vecindario (su obsesión con los perros era obvia) y enviar cartas anónimas con amenazas.

En 1975, su comportamiento agresivo se agudizó. En noviembre decidió encerrarse en su habitación, tapando las ventanas para que no entrase la luz, para llevar una vida de ermitaño. Sólo salía para comprar comida. Metido en su apartamento, aislado, su mente empezó a llenarse de ira y agresividad. Pintaba en la pared mensajes crípticos que lo incitaban todavía más a la violencia, y su única distracción consistía en masturbarse y comer.

El 28 de julio de 1976 salió de caza con su revólver escondido dentro de una bolsa de plástico. Empezaba así una historia de terror en Nueva York, ciudad de la que Berkowitz iba a convertirse en su asesino más célebre.

Era la una de la madrugada, y las amigas Jody Valenti, estudiante de enfermería, y Donna Lauria, enfermera, charlaban dentro de un coche en el Bronx, Nueva York. Berkowitz las vio y aparcó su automóvil. Luego caminó hacia donde estaban las dos chicas y disparó cinco veces. Las ventanillas saltaron en pedazos. El cargador estaba ya vacío, pero él, fascinado, seguía apretando el gatillo de forma maquinal. Donna Lauria murió por un disparo en el cuello. Su amiga Jody logró sobrevivir. Una bala le atravesó el muslo. David confesaría más tarde que sentía verdadero amor por su primera víctima, que le esperaría en el cielo.

Berkowitz tardó otros tres meses en sentir el ansia de matar, cuando de nuevo volvió a “oír las voces demoníacas” que, según él, le impelían a hacerlo.

Si quieres leer la historia completa de El hijo de Sam, el asesino serial más famoso de Nueva York, entonces no te puedes perder Perfiles criminales: un acercamiento a los asesinos en serie más famosos de la historia, de Vicente Garrido Genovés.

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Perfiles criminales: un acercamiento a los asesinos en serie más famosos de la historia, de Vicente Garrido Genovés, está disponible en librerías y tiendas en línea bajo el sello Ariel.

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Los libros de Garrido, aparte de ser rigurosos, fascinan por su lenguaje divulgativo y por incluir siempre ejemplos reales.

¿Qué es el éxito? ¿Realmente vale la pena alcanzarlo?

Desde 1968, cuando estallaron las revueltas estudiantiles y las protestas de una contracultura occidental, cundieron las predicciones críticas  con la civilización sobre el “final del crecimiento” y surgió un movimiento ecologista políticamente cada vez más exitoso, el propio capitalismo de posguerra había caído en contradicciones crecientes.

A partir de mediados de la década de 1970, nada menos que los conservadores comenzaron a condenar el materialismo con múltiples alusiones a la física cuántica y la teoría de la información y en nombre del inmaterialismo, aunque con propósitos muy distintos de los de la izquierda.

El poder establecido había constatado con espanto cómo el movimiento de protesta de los años sesenta había logrado penetrar rápidamente en los sistemas del poder. Veinte años después, muchos de ellos no solo habían cambiado de bando y hallado en la revista Wired una plataforma, sino que a partir de ahora las nuevas tecnologías de las tecnologías de la información infectaban como un virus informático los códigos del ambiente antisistema. De esas nuevas tecnologías surgieron al cabo de pocos años la “nueva economía” y el “neoliberalismo”.

El empresario estadounidense George Gilder, archiconservador y asesor del presidente de su país, quien le había hablado de la “economía del espíritu” (y escrito el prólogo de su libro), pronunció exactamente diez años después del discurso de Reagan en el corazón del comunismo una conferencia en el Vaticano.

En ese espacio de tiempo, la revolución digital había avanzado a velocidad vertiginosa, es más, había convertido los muros en redes. Gilder tituló su discurso “El alma del silicio”, y era un sermón sobre la nueva economía del espíritu. “Ya no hay nada duro o físicamente determinado en la teoría actual del átomo”, exclamó. “La raíz de todos los cambios económicos de nuestra época es la superación de la sustancia material”.

Gilder atacó con desdén los “temores enfermizos” de los nuevos movimientos sociales sobre “las energías no renovables, las reservas finitas y los límites del crecimiento”. Esta gente, según él, apostaba por la carne y la materia e ignoraba la buena nueva de la ciencia y la vieja de la religión: “El mundo no está preso, el ser humano no es finito y el espíritu del hombre no está encerrado en la cabeza”.

Lo que valía para la globalización también valía para cada individuo.

Por lo visto, al público ante el que habló no le llamó la atención que ahora lo inmaterial, el alma misma, se convertiría en mercado. Gilder, que entonces era uno de los precursores más influyentes de la nueva economía y autor bien visto en Wired, no dejó lugar a dudas de que el “destino” en este nuevo mundo sin límites es lo que hace cada uno con su vida. Ni las limitaciones materiales ni -un factor todavía más decisivo- las casualidades imprevisibles podían frenarle, o, si las cosas iban mal, justificarle.

Lo que siguió fue un espectacular experimento en tiempo real que solo puede compararse con el desaparecido laboratorio socialista: el retorno del pensamiento mágico de la mano de la ciencia al mundo del siglo XXI.

Reagan todavía no había hablado como lo haría el servicio de pedidos del universo de frigoríficos que por mor de pura fantasía se encuentran en nuestras cocinas (del mismo modo que después, en la crisis inmobiliaria, incluso se construyeron casas enteras por pura fantasía), pero estaba claro quién era responsable si no estaban en la cocina: uno mismo.

En 1998, con motivo del quinto aniversario de la revista estadounidense Wired, que unió como ninguna otra el aura de la contracultura con la nueva economía, Gilder pudo proclamar el fin de la “tiranía de la materia”, y la redacción le secundó en un editorial titulado “La situación del planeta”, una alusión directa a los informes de tinte pesimista del Club de Roma:

“En este sistema económico, nuestra capacidad para crear riqueza ya no está constreñida por límites físicos, sino únicamente por nuestra capacidad para desarrollar nuevas ideas; en otras palabras, es ilimitada”.

El periodista Kevin Kelly, quien había sido hippie y procedía del movimiento Whole Earth antes de convertirse en redactor jefe de Wired, profetizó por la misma época que el “mundo hecho” sería penetrado por la fuerza pura del “espíritu global”.

El dominio del espíritu sobre la materia no es en absoluto una idea nueva. Es el dogma de la industria publicitaria, que a lo largo del siglo había perfeccionado continuamente la manipulación del alma. Ahora se convertiría en el modelo de negocio no solo para los ciberprofetas, sino también para el vendedor de automóviles de ocasión de la esquina.

En el libro más influyente de la era, New Rules for the New Economy, Kelly escribió que los principios que rigen el mundo de los programas informáticos, los medios de comunicación y los servicios “regirán pronto en el mundo de las máquinas, en el mundo de la realidad, de los átomos, de los objetos, de acero y el aceite, y en el del duro trabajo con el sudor de la frente.

Siempre ha existido una ética que responsabiliza al individuo de sus éxitos y sus derrotas. Quien tiene éxito lo tiene, según postula The Secret, porque lo ha atraído. Del mismo modo que a un amigo o amiga en la red social.

“Un único individuo con un ordenador de sobremesa”, había dicho Ronald Reagan, “puede comandar más recursos que cualquier gobierno hace algunos años”. Esto lo habían interpretado solo literalmente The Secret y otros tratados similares. Puedes tenerlo todo significa: tu bicicleta, tu nevera, tu televisor, tu puesto de trabajo y tu alma ya no sirven y sigues esperando a que te inviten a la televisión porque tú mismo ya no sirves y hay que renovarte.

En 2006, dos años antes de la bancarrota de Lehman Brothers, el Time Magazine resumió el ambiente de grandes expectativas en un reportaje de portada: “Quiere Dios que seas rico?”. La respuesta fue: sí quiere.

Lo que supone dudar de la voluntad divina lo tuvo que experimentar en propia carne, ese mismo año, un hombre llamado Mike Gelband, responsable del departamento inmobiliario de Lehman Brothers. En su alocución  dijo inesperada y visiblemente alarmado: “Tenemos que replantear nuestro modelo de negocio”, y fue despedido.

Si quieres saber más sobre el éxito y su relación con el ego y el capitalismo, no dejes de leer Ego: las trampas del juego capitalista, de Frank Schirrmacher.

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Ego: las trampas del juego capitalista, de Frank Schirrmacher, está disponible en librerías y tiendas en línea bajo el sello Ariel.

4 anarquistas modernos que debes conocer

El anarquismo sobresale por encima del resto de ideologías por una razón clara: no existe como tal si la práctica no va unida a la teoría. Una persona anarquista, cooperativa, mutualista, individualista, naturista, atea, neomalthisiana o humanitarista puede siempre comportarse como tal en la vida pública y privada, en cualquier entorno cotidiano. Baste con que desafíe poderosamente a la autoridad y a la desigualdad.

A continuación, te contamos sobre tres representantes actuales del anarquismo, a las que vale la pena seguirles la pista.

Uri Gordon (1976)

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Es sin duda uno de los referentes del anarquismo antiglobalizador actual. Trabaja codo con codo con Indymedia, Acción Global de los Pueblos, o Anarquistas contra el Muro. Parte de sus escritos aparecen en Anarchy Alive! y en varios artículos donde investiga la propia historia del movimiento. Los Anarquistas contra el Muro (AAW) son un grupo autónomo israelí que se niega a la construcción del muro de Gaza que separa a los palestinos. Este grupo, caracterizado por sus métodos de acción directa, toma a veces el nombre de “Judíos contra los Ghettos” y se coordina con activistas anarquistas palestinos. Sus primeras acciones se produjeron en diciembre de 2003, cuando el activista Gil Na’amati fue herido por el ejército de Israel. Una acción que fue difundida en video a todo el mundo. Los judíos tienen tras de sí una importante tradición de lucha dentro del anarquismo que depasa el presente volumen. El hecho de constituir una población sin Estado y con una larga trayectoria de emigraciones les hace aceptar las ideas anarquistas e incluso editar varias publicaciones en yiddish como las que editan Rudolf Rocker o Josef Issil en el siglo XX. La idea comunalista de los Kibutz después de los asentamientos posteriores a la Shoah debe mucho también las ideas federalistas y descentralizadoras que provienen de los judíos rusos impregnados de Kropotkin o Tolstoi o del Martí Buber.

Stéphane Hessel (1917-2013)

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Dio nombre a los indignados a raíz de la publicación de un opúsculo que no pasó desapercibido en octubre de 2010. Se editaron legalmente unos cinco millones de copias. Se le considera el inspirador del movimiento de los indignados españoles, del movimiento americano de los okupantes de Wall Street y de varios más. Los indignados no son en sí mismos un colectivo anarquista, aunque su toma de decisiones en asamblea y la revocabilidad de los cargos o delegaciones tiene mucho de principio federativo y de apoyo mutuo. La ocupación de calles y plazas es un fenómeno todavía muy nuevo y tendremos que esperar para realizar un análisis desapasionado del mismo.

David Graeber (1961)

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Antropólogo y en la estela de Pierre Clastres, es uno de los autores que actualmente escriben sobre anarquismo. En su libro Acción Directa: Una Etnografía (2008) explica que los anarquistas estadounidenses pueden ser descritos como “anarquistas sin adjetivos”, es decir, pocos pueden ser considerados estrictamente anarquistas. Sus posiciones sobre la ecología social, herederas del pensamiento prionero de Murray Bookchin que defiende el activismo social y organizado en la lucha ecológica, le han llevado al activismo social y a ser detenido en diversas ocasiones. En 2002 fue detenido en las protestas contra el Foro Económico Mundial en Nueva York. En sus obras investiga sobre las relaciones del dinero y la deuda en la historia de la humanidad y sobre otras formas de dones y cooperación. Sus escritos, realmente provocadores, atacan por igual al capitalismo o a la propia institución académica de la que ha sido expulsado.

Peter Gelderloos

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Hace su aportación al tema en Cómo la No-Violencia protege al Estado (2007) y aboga por una posición cercana a los clásicos, en especial a los geógrafos anarquistas Kropotkin y Reclus. Gelderloos propone no esquilmar el planeta en sus combustibles fósiles y volver al cultivo responsable en las comunidades locales como forma de salvar la Tierra. Naturalmente propone la abolición del capitalismo y la horizontalidad en las relaciones entre aldeas y regiones. Una de sus obras más divulgadas es Una solución anarquista al calentamiento global. Detenido en Barcelona en 2007, es un activista crítico del veganismo del que realiza una denuncia como consumismo en la sociedad capitalina. Es un activista del movimiento Comida, No Bombas.

Si quieres saber más sobre la anarquía, sus fundamentos y representantes a través de la historia, no te pierdas Anarquismo, de Dolors Marin.

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Anarquismo, de Dolors Marin, está disponible en librerías y tiendas en línea bajo el sello Ariel.

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«En la Humanidad hay dos tipos de personas: las que obedecen y aspiran a ser obedecidos, y las que desafían la autoridad: ni obedecen, ni quieren ser obedecidos. Su máxima es la Libertad».

Mijaíl Bakunin

¿Qué tiene que ver Voltaire con los atentados terroristas del Estado Islámico?

En la gran manifestación que se celebró en París después de los asesinatos de Charlie Hebdo, encabezada por jefes de Estado de numerosos países, se enarbolaron innumerables pancartas con el lema “Je suis Charlie”. Bastantes de ellas llevaban también la silueta inconfundible de Voltaire. Y en los días posteriores se vendieron en Francia decenas de miles de ejemplares del “Tratado sobre la tolerancia”, una de las obras emblemáticas del príncipe de los ilustrados. Es curioso, algo semejante ocurrió cuando el ayatolá Jomeini lanzó su “fatwa” mortífera contra Salman Rushdie por su libro “Versos satánicos”. Yo estaba en Londres y recuerdo que en la manifestación de apoyo a Rushdie en Trafalgar Square vi una pancarta portada por un grupo de caballeros con aire de profesores oxonienses que decía: “¡Avisad a Voltaire!”.

Maravilla esa persistencia de su figura como emblema de la lucha contra el fanatismo y en defensa de las libertades amenazadas, sobre todo la de conciencia y también la de expresión (sin la cual la otra queda mutilada). Antes que Zola y su “J’accuse!”, mucho antes de que Bertrand Russell se manifestara en esa misma Trafalgar Square o Noam Chomsky lo hiciese en Berkeley, Voltairé escribió y luchó por que se devolviese su honor a Jean Calas, un protestante acusado injustamente por serlo de haber asesinado a su propio hijo. Pero sobre todo identificó la enfermedad cuya intransigencia más hace peligrar la convivencia en cualquier comunidad civilizada: el fanatismo. El fanático no es quien tiene una creencia (teológica, ideológica o la que fuere) y la sostiene con fervor, cosa perfectamente admisible porque tampoco el escepticismo o la tibieza son obligatorios (aunque algunos los tengamos por aconsejables…). El fanático considera que su creencia no es simplemente un derecho suyo, sino una obligación para él y para todos los demás. Y sobre todo está convencido de que su deber es obligar a los otros a creer en lo que él cree o a comportarse como si creyeran en ello. Con demasiada frecuencia, el fanático no se conforma simplemente con vociferar o lanzar inocuos anatemas, sino que aplica medios terroristas para imponer sus dogmas, sea desde el poder o desde la clandestinidad homicida. La persona humanista y civilizada pide las cosas por favor, el terrorista las exige por pavor. Voltaire fue quien primero resumió esta peligrosa manía en una fórmula lapidaria: “¡Piensa como yo o muere!”.

Si quieres saber más sobre Voltaire y por qué sus postulados están hoy más vigentes que nunca, entonces deber leer Voltaire contra los fanáticos, de Fernando Savater.

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Voltaire contra los fanáticos, de Fernando Savater, está disponible en librerías y tiendas en línea bajo el sello Ariel.

2 formas de entender el crimen, según el cine mexicano

La película “Todo el poder” (Fernando Sariñana, 1999) se concibe bajo la perspectiva que considera al Estado una organización criminal que provoca la reacción de una sociedad justiciera. Se trata de un thriller de humor negro que nos hace ver que los hechos de violencia alguna vez considerados incidentes extraordinarios ocurren a todas horas, de manera que la cámara de Gabriel Castro (Demián Bichir) captará, sin proponérselo, algún asalto, disparo o robo en cualquier punto de la Ciudad de México. En una de las primeras secuencias, Gabriel se encuentra reunido con sus amigos en un restaurante elegante cuando irrumpe un grupo de enmascarados -que pronto sabremos que son los mismos policías que se habrán de encargar de las investigaciones del asalto-, que además de despojar a los comensales de sus objetos de valor, le roban a Gabriel la camioneta de su ex esposa. Semidesnudo entre las demás víctimas, jura que esta será la última vez que lo roban. Significativamente, su amiga Frida esconde la cámara de la vista de los asaltantes. Instrumento preciado de registro y denuncia, la cámara va a desempañar un papel central en la trama: es una forma eficaz de combatir a las fuerzas criminales que han instalado el estado de inseguridad. Gabriel emprende el juego del detective ciudadano (que veremos también en las novelas de tema policial) y, finalmente, coordina un grupo que roba a los ladrones, asalta a los asaltantes y secuestra a los secuestradores, acciones que sustentan lo que sería la tesis de la película: la solución irónica de que el crimen perpetrado por los policías sólo podría detenerse si los ciudadanos emprendieran la increíble hazaña de espiarlos, asaltarlos, secuestrarlos y denunciarlos a través de los medios, deseo ficticio que se estrella contra nuestra desesperanzada certeza de que todo el filme es un juego irrealizable. De ahí su humor negro. Reírse de la desgracia nacional parece ser la única forma de sobrevivirla. La audiencia responde al unísono con una amarga carcajada ante el incesante sucederse de hechos delictivos.

Jorge Ayala Blanco, en una crítica poco amable de esta cinta, apunta a que “Todo el poder” se restringe a la visión clasemediera del postsalinismo (1995 en adelante) con su “crítica superficial y frivolaza” de la inseguridad. La clase media honesta y trabajadora es víctima de las bandas de delincuentes organizadas y comandadas por las propias autoridades. Mientras que la película “El criminal” identifica como víctima al hombre de bien del medio rural, y con ello defiende una moral del patriarcado tradicional, “Todo el poder” presenta como víctima a la clase media urbana, donde hombres y mujeres comparten en papel heroico. Esta distinción de género se aleja de la figura del hombre justiciero cuya habilidad con las armas es clave en la lucha contra el Estado criminal. Por ello es importante notar que “Todo el poder” se realiza bajo el supuesto de que la reducción del crimen es posible gracias al azar perfecto en favor de las víctimas y el espionaje inadvertido a los policías por los ciudadanos. Utopía que no cree en sí misma, en esta película convergen, sin embargo, la visión del gobierno como enemigo de la sociedad, propia de las disidencias políticas, y el discurso conservador de la clase media que percibe en los delincuentes al sector inmoral y lumpen al servicio del crimen organizado de alta jerarquía oficial.

Aunque se construyen sobre estéticas completamente distintas y describen estructuras sociales opuestas (campo versus ciudad, sociedad basada en valores patriarcales versus sociedad con mayor equidad de género, etcétera), “El criminal”, “El infierno” y “Todo el poder” coinciden en plantear las siguientes hipótesis con respecto a cómo se presenta la criminalidad en el cine mexicano reciente:

1. El Estado es un aparato criminal. El Estado de terror que surgió como una necesidad de mantener la hegemonía ante la amenaza de los disidentes políticos durante la Guerra Fría continua como parte de un negocio que incluye robo, secuestro, asesinato por encargo, tráfico de estupefacientes y armas, donde los miembros de la policía y los funcionarios públicos son imaginados como los principales enemigos de la sociedad civil.

2. Se propone como una posición política legítima la lucha contra el aparato del crimen oficial, donde la población civil, identificada como agente de bien, toma en sus manos la responsabilidad de luchar contra el Estado. Esto sugiere un deseo utópico de vivir en un mundo libre de coerción oficial donde el control estaría a cargo de los ciudadanos.

Si quieres saber más sobre la forma en que el crimen es representado en el cine y la literatura mexicanos, y qué dice esto de nuestra sociedad, entonces lee Nación criminal: narrativas del crimen organizado y el Estado mexicano, de Héctor Domínguez Ruvalcaba.

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Nación criminal: narrativas del crimen organizado y el Estado mexicano, de Héctor Domínguez Ruvalcaba, está disponible en librerías y tiendas en línea bajo el sello Ariel.

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Héctor Domínguez Ruvalcaba

Narrativas del crimen organizado y el estado mexicano.