Recuerdos de un callejón sin salida

– Pues la verdad es que me apetecía comer nabe, pero es muy aburrido comerlo solo. ¿Por qué no vienes a mi casa y lo comemos juntos, Secchan?

Yo sólo le había propuesto: “Te invito a algo con la paga, por haberme sacado las castañas del fugo en el trabajo”.

No sabía cómo tomarme que un chico que vivía solo me invitase a su casa de ese modo.

“Pero, conociéndolo como lo conozco, seguro que no hay segundas intenciones. Además, vive ahí al lado”, pensé.

Después de todo, había sonado natural, lo había dicho con la candidez pintada en el rostro, y mi corazón no se había acelerado en absoluto.

Iwakura tenía algo extraño, a medio camino entre la alegría y la tristeza, como un cielo nublado en pleno invierno; eso, de alguna manera, me hacía dudar de si realmente me gustaba, pues yo no sentía esa vitalidad, ese entusiasmo, tan importante en los amores jóvenes, que le da alas a una.

– De acuerdo. Entoncs, ¿vamos a tu casa y lo preparo? – dije, y el plan del día se decidió sin más.

Estábamos sentados en un banco bajo un enorme olmo de agua, el único que crecía en el campus de nuestra universidad.

Yo apenas tenía amigos, y los pocos que tenía dedicaban su tiempo a pequeños trabajos, sin apenas pasarse por clase. Suele ocurrir en estúpidas universidades privadas. por eso Iwakura, que iba mucho a su aire, y yo congeniábamos tan bien.

Extracto de La casa de los fantasmas, cuento incluído en el libro Recuerdos de un callejón sin salida, de Banana Yoshimoto.

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Recuerdos de un callejón sin salida, de Banana Yoshimoto, está disponible en librerías y tiendas en línea bajo el sello Tusquets.

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