¿Quién dijo que era fácil ser padres?

El período preescolar es la etapa del desarrollo infantil en que los aprendizajes y los cambios se suceden con mayor rapidez, lo que exige de los niños y de sus padres una enorme flexibilidad para adaptarse a ellos. En una etapa maravillosa, en que los vínculos que se construyen entre padres e hijos dan cuenta del apego que se produce cuando un niño o una niña está y se siente bien cuidado(a). Sin embargo, muchos buenos padres se sienten desconcertados y sobrepasados por algunos comportamientos de sus hijos que parecen conflictivos y no saben cómo manejarlos.

Algunas de estas conductas infantiles que perturban a los padres no sólo son normales, sino que son necesarias para un buen desarrollo infantil; otras son una exacerbación de rasgos propios de la edad; en tanto que otras obedecen a características temperamentales. En cualquiera de las situaciones existe un alto riesgo de etiquetar al niño o la niña a raíz de estos comportamientos.

Hace décadas que los psicólogos infantiles vienen alertando a los padres acerca del riesgo de las etiquetas negativas. El gran riesgo de estas etiquetas reside en que el niño(a) genera una mala imagen acerca de sí mismo(a). Por su parte, esta imagen negativa de sí influye al mismo tiempo, de una manera muy nociva, en el comportamiento del niño(a), al llevarlo(a) a cumplir el rol que la etiqueta negativa le ha asignado, sea ésta de flojo(a), peleador(a) o irresponsable.

A esta edad los niños no tienen paradigmas conceptuales ni experiencias que les permitan defenderse de los conceptos que los adultos responsables de su cuidado siembran en su autoconcepto. Es por ello que nunca se insistirá lo suficiente en la importancia de no etiquetar al niño(a) negativamente o como un niño problema, sobre todo frente a una dificultad que, de ser abordada adecuadamente, sería pasajera y no dejaría huellas permanentes en su hijo(a).

Cuando Jaime, de tres años, empezó a comportarse en forma inquieta, la familia comenzó a asignarle el rol de “desobediente e hiperkinético”. La mamá, bastante desesperada pero con muy poca discreción, se quejaba delante del niño con sus amigos y con su familia describiéndolo de una manera negativa, con frases tales como “¡No te puedes imaginar lo porfiado que es!”, “En ocasiones creo que me va a volver loca!”.

Extracto de ¿Quién dijo que era fácil ser padres? de Neva Milicic y Soledad López de Lérida.

quien dijo que era facil ser padres portada

¿Quién dijo que era fácil ser padres? de Neva Milicic y Soledad López de Lérida está disponible en librerías y tiendas en línea bajo el sello Paidós.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *