‘Paracaídas y vueltas de Andrés Calamaro

Soy carnívoro cultural, no me confundo pensando (ni mucho menos ventilando alegremente) que soy un cazador que necesita de la ingesta de carne de mamíferos para sobrevivir. Como carne y derivados animales (queso o huevos) para deleitarme con suculentos platos preparados con artesanía –y con ciencia culinaria- por restauradores o personas que saben preparar comida rica merced a la tradición o la práctica.

Sé que compartir un opíparo asado es un ejercicio pornográfico y cínico en un mundo que muere (literalmente) de hambre. No por eso repudio a otros como yo que comen rico, ni a aquellos que riegan sus comilonas con caldos añejados en roble, fermento de la vid. Otros seres vivos: las uvas.

Desde mis lejanas y juveniles vacaciones me permito pescar con boyita o plomada sin culpa, y me gustaría tener un fin de semana para practicar la pesca del dorado, o el surubí, en el Paraná correntino. Y volvería a deleitarme con la parrilla –o la milanesa- mesopotámica, aun sabiendo que aquellos peces pescados murieron para mi placer deportivo o gourmet, puesto que comiendo hierba (pasto) podría alimentarme y crecer fuerte como un caballo, grandioso como un elefante o cualquier otro animal vegano de respetables hechuras. Otro asunto que no levanta ampollas en la opinión pública es el uso de cosméticos o cremas para mejorar la piel, para cuya ciencia se sacrifican ya no miles, sino millones de mamíferos en Europa o donde sea que los laboratorios desarrollan asuntos cosméticos o medicinas de otra índoles, incluso aquellas que salvan vidas humanas; solamente las vidas que puedan pagar los tratamientos. Porque el gran crimen del que somos cómplices es la desigualdad y los más masivos asesinatos son el hambre y la guerra. Mucho menos despreciables es el fraude de ternura que supone adoptar mamíferos y castrarlos para que se adapten a nuestra vida sedentaria en apartamentos, y hacerlos orinar una vez por día.

Extracto de ‘Paracaídas y vueltas de Andrés Calamaro’

CALAMARO

SINOPSIS Entre estas hojas recorres junto a Andrés Calamaro fragmentos de su vida, desde Tijuana hasta Dubai, despedidas, cumpleaños, giras de conciertos, una historia que también inicia desde la infancia y parece nunca acabar. Una lectura colorida que se puede leer como a uno se le antoje hacerlo.

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