‘Los libros que leímos juntos de Alice Ozma’

Empezó en un tren. De eso estoy segura. El maratón de lectura de 3,218 noches al que mi padre y yo llamamos La Promesa empezó en un tren a Boston, cuando yo iba en tercer año de primaria. Leíamos El hombre de hojalata de L. Frank Baum, el libro número doce de la adorable serie de Oz, unas cuantas horas después de iniciar nuestro viaje. La mujer al otro lado del pasillo volteó hacia nosotros y preguntó por qué mi papá me leía en un tren. Simplemente le dijimos que era lo que siempre hacíamos; me había leído todas las noches desde que podía recordar, desde que leímos Pinocho cuando tenía cuatro años. Estar de vacaciones no era diferente. ¿Por qué no leer? ¿Por qué no leer siempre?

Pero su sorpresa nos hizo pensar: si de todos modos íbamos a leer en vacaciones, ¿qué tan difícil sería que la lectura de cada noche se convirtiera en una meta oficial? Sugería a mi padre que nos propusiéramos cien noches consecutivas de lectura, y él estuvo de acuerdo con el desafío. Así es como lo recuerdo.

Sin embargo, si le preguntas a él, como mucha gente ha hecho recientemente, pintara un cuadro completamente diferente.

-Lovie –me dice mientras soporto pacientemente su versión de la historia-, tienes gritas en la cabeza. ¿Quieres saber lo que pasó o solo vas a escribir cualquier cosa que llegue a tu mente?

Lovie, como estoy segura que podrás adivinar, no es mi verdadero nombre. Me llamo Alice, pero solo en parte. Mi nombre completo es Kristen Alice Ozma Bronzina, pero no me interesa Kristen. Alice y Ozma son nombres que mi padre tomó de la literatura, nombres que más tarde elegiría yo mismo. Es una decisión que requirió mucho tiempo, pero estoy muy contenta de haberla tomado. Siempre sentí que esos eran mis nombres en realidad, como explicaré más adelante. Además, Lovie no es un apodo cariñoso, como podrías pensar. Como lo demás en el vocabulario de mi padre, es una referencia a algo; esta vez, es el sobrenombre que el señor Howell da a la señora Howell en La isla de Gilligan. Mi padre nunca me llama por mi nombre; Lovie es su alternativa más común. Pero cuando yo dejo caer una cosa, olvido algo o hago cualquiera de las tonterías que hacemos de manera regular, a <<Lovie>> le siguen expresiones como <<¡Boba!>>

-Entonces cuéntame tú –digo de pie en la puerta de entrada, mientras se prepara para salir a algún encargo.

-Bueno, ¿cuándo se fue mamá? –pregunta.

-Yo tenía diez años.

-Muy bien, así que empezó en 1997. La Promesa llevaba un año cuando ella se fue.

-¿Y qué estábamos leyendo?

-Bueno –dice pensativamente- tenía que ser un libro de Oz. En eso andábamos por aquél tiempo. Yo quería probar otras cosas, pero tú querías hacer lo mismo una y otra vez.

Hasta ahora estamos de acuerdo.

JUNTOS

SINOPSIS Cuando Alice tenía nueve años, ella y su padre prometieron leer juntos durante cien noches consecutivas, cuando llegaron a la meta, siguieron  con su rutina de lectura, a esto le llamaron La Promesa. Por más de 3000 días leyeron. Esta autobiografía no sólo habla de literatura, sino que narra también la relación con su padre entrelazando episodios cómicos que nos muestran cómo la literatura  une vidas.

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