Cómo no escribir una novela (1): La trama

Como escritor, sólo tienes un trabajo: hacer que el lector siga leyendo. De todas las herramientas que usa un escritor para que el lector siga leyendo, la más esencial es la trama. No importa si la trama es sentimental (¿El miedo de Jack al compromiso le impedirá encontrar el verdadero amor con Synthia?), de intriga (Pero, Jack, el cuerpo de Synthia estaba en una habitación cerrada, con un charco en el suelo, junto a una pierna de cordero descongelada) o de acción (¿Permitirá a Jack el uso inconstitucional de la tortura a Synthia, la terrorista internacional, en Abu Dhabi localizar la bomba de tiempo que ya inició su cuenta atrás?), siempre y cuando impulse al lector a descubrir qué pasará después. Si a tu lector no le importa lo que va a ocurrir a continuación, es que no hay trama.

Habitualmente, la trama de una buena novela empieza presentando a un personaje más o menos simpático que tiene que enfrentarse con un problema muy intrincado. A medida que la trama se va complicando, el personaje echa mano de todos sus recursos para solucionar el problema, siempre en medio de sorprendentes acontecimientos o informaciones inesperadas que lo ayudan u obstaculizan sus esfuerzos. Dolorosos conflictos internos lo llevarán a seguir adelante pero también lo paralizarán en los momentos de la verdad. Finalmente, el protagonista solucionará ese problema de una forma que sorprenderá al lector pero que, vista en perspectiva, nos parecerá elegante e inevitable.

La trama de una típica novela no publicada presenta a una protagonista, luego a su madre. a su padre, a sus tres hermanos y a su gato, dedicándoles a todos largas escenas en las que exhiben todos sus comportamientos habituales. A estas les siguen otras escenas en las que estos personajes se relacionan entre sí, llevándonos a un interminable recorrido por restaurantes, bares, casas, todo lo cual se describe con gran lujo de detalles.

Una escena típica de una novela no publicada es esa en la que a la protagonista le hacen un peinado horroroso justo en el momento en que su autoestima pende de un hilo. Esto da pie a la siguiente escena típica, en la que “la madre de la protagonista cree que su hija gasta demasiado en la estilista pero en la que se ve que la autoestima es clave para una buena salud mental”, o la escena en que “el novio no entiende las necesidades de la protagonista pero finalmente reconoce que sus actuales prioridades responden en exceso a las características básicas del género masculino” o la escena donde ella “toma un baño de burbujas para relajarse después de unas escenas con mucha tensión, baño en el que la protagonista recapitula mentalmente las tres escenas anteriores”, sin que nada que se parezca ni remotamente a una historia que haya aparecido todavía en el horizonte.

A veces un prólogo intimista describe a la protagonista mirando por una ventana y pensando en todas las cuestiones filosóficas que el autor no ha podido introducir en la narración que sigue. A veces el prólogo plantea esas cuestiones filosóficas mediante una voz que no se sabe muy bien de dónde viene. En otras el prólogo prescinde completamente de filosofías y presenta a la protagonista mirando por la ventana y pensando en productos de belleza para el cabello.

Un gran número de los problemas relativos a la trama que presentan las novelas no publicadas pueden resolverse con una estrategia muy simple. Tener claro qué se quiere contar y quitar todo lo demás. No escribas cientos de páginas sin saber exactamente qué historia quieres contar. No escribas cientos de páginas explicando por qué quieres contar esa historia, o qué hechos del pasado han convertido a esos personajes en las personas que aparecen en la novela. Escribe cientos de páginas contando la historia, de los contrario lo que has escrito no permanecerá en los libreros, sino que servirá de material de relleno para que esos libreros se mantengan en pie. 

Extracto de Cómo no escribir una novela, de Howard Mittelmark y Sandra Newman.

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Cómo no escribir una novela, de Howard Mittelmark y Sandra Newman, está disponible en librerías y tiendas en línea bajo el sello Paidós.

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