Los emos, según el libro ‘Etiqueta para pendejos’, de Antonio Garci

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Dentro de la multitud de identidades, los emos destacan porque las demás tribus urbanas los detestan; al parecer, este sentimiento hostil que despiertan en los demás clanes citadinos se debe más o menos a que son muy fáciles de madrear que a su aspecto.

Su nombre es un diminutivo de la palabra «emotivos» y tienen la peculiaridad de haber convertido las crisis maniaco-depresivas en un estilo de vida.

ASPECTO: tienen un solo ojo, ya que el otro lo tienen tapado con un fleco, se especula que por eso las demás tribus piensan que son ojetes; y que a esto también se debe su bajo desempeño cuando los golpean, ya que sólo pueden ver al 50% del enemigo. Por lo común visten en tonos negros y llevan los pantalones tan apretados que se les salen los calzoncillos por la parte de arriba. Estos pantalones tan ajustados provocan un efecto equívoco, pues en lugar de que se les vean las nalgas lo que se les ve abultado es la parte que allí llega de la columna vertebral. De hecho es muy probable que su célebre propensión a llorar se deba a lo apretado que usan los pantalones, pues como éstos les aplastan constantemente los testículos necesitan aprovechar cualquier oportunidad para desahogarse.

Extracto de Etiqueta para pendejos: un manual de supervivencia, de Antonio Garci.

Etiqueta para pendejos portada

Etiqueta para pendejos: un manual de supervivencia, de Antonio Garci, está disponible en librerías y tiendas en línea bajo el sello Booket.

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