Extracto de Reality Boy, una novela de A.S. King

 Reality Boy es una novela narrada por un chico de 16 años llamado Gerald Faust. (El apellido no es ninguna coincidencia, por supuesto: La familia tiene que vivir con las consecuencias de lidiar con algunos demonios.) Cuando Gerald tenía 5 años, él y su familia formaron parte de un programa llamado Network Nanny, en el que una nana profesional (quien realmente era sólo una actriz), trató de enseñar a la familia cómo comportarse adecuadamente.

La respuesta de Gerald a la nana falsa y a la gente de la producción fue defecar cuando se enojaba. En los zapatos, en las camas, en la mesa del comedor, Gerald se enojaba mucho. La gente conocía a “el cagón” -como lo apodaron-, pero no sabían lo profundamente disfuncional que era la familia.

Aquí les dejamos un extracto de Reality Boy, una novela de A.S. King:

Soy el niños que viste en la televisión.

¿Recuerdas al pequeño monstruo que se cagó sobre la mesa de roble en la cocina de sus padre cuando le confiscaron su Game Boy? ¿Recuerdas cómo la cámara escondió con astucia sus partes más privadas con el brillante centro de mesa de girasoles y margaritas?

Ese era yo. Gerald. El más joven de tres. El único chico. Fuera de control.

Una vez, lo hice en el probador del centro comercial. Creo que en Sears. Mi mamá intentaba que me probara unos pantalones y se equivocó de talla.

-Quédate ahí-dijo- Volveré con la talla correcta.

Y para protestar por tener que esperar, o por tener que probarme pantalones, o por tener una madre como ella, me hice justo ahí, entre la silla de mimbre y el banco donde estaba la bolsa de mi mamá.

Y no. No era justificable. Yo no era un bebé. Ni siquiera un pequeño de brazos. Tenía cinco años. Estaba enviando un mensaje.

Todos ustedes lo vieron y ahogaron un grito y pusieron sus manos sobre sus ojos cuando tres diferentes camarógrafos tomaron tres diferentes ángulos de mi soltando la nutria en la mesita de sala junto al arreglo navideño de velas con olor a zarzamoras. Dos chicos sostenían el micrófono boom. Intentaron poner caras serias, pero no pudieron. Uno de ellos dijo:

-¡Pújale chico!

Simplemente no pudo contenerse. ¡Era tan divertido!

¿Verdad?

¿Lo era?

Gerald el pequeño malcriado. Gerald el niño violento que hizo violentos berrinches que dejaron agujeros en las paredes de yeso, y gritó tan fuerte que los vecinos llamaron a la policía. Gerald el pequeño y arruinado monstruo que necesitaba el dedo inquisidor de Nana Network y tres pasos para tener éxito.

Ahora estoy a un año de terminar la preparatoria. Y todo chico en mi clase ha visto cuarenta ángulos diferentes de mí cagando en distintos lugares cuando era pequeño. Me llaman el Cagón. Cuando me quejé con los adultos de mi vida en la secundaria, ellos dijeron <<La fama tiene su lado malo>>.

¿Fama? Yo tenía cinco años.

¿A los cinco años tenía la capacidad para escribir a los productores una carta rogándole a Nana Network que viniera y me ayudara a dejar de golpear las paredes de la moderna McMansión de mis padre? No. No tenía esa capacidad, No escribí esa carta. No quería que ella viniera.

Pero de cualquier manera vino.

Así que me enojé aún más.

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