El perro Satán: un gran personaje de la Primera Guerra Mundial

Aunque el heroísmo de los poilus ha frenado la ofensiva alemana, el brutal bombardeo ha fragmentado el frente y el mando pugna por restablecer las comunicaciones con sus líneas avanzadas. 

Existen el telégrafo y el teléfono, pero todavía se confía en los viejos sistemas de comunicación: los perros entrenados y las palomas mensajeras.

El ejército francés mantiene una escuela de perros en los cuarteles de Satory, cerca de Versalles. El ejército de Verdún recibe dos perros mensajeros de la última promoción: un setter irlandés que atiende por Rip y un cruce de galgo y collie negro al que su cuidador, el cabo Duval, ha puesto Satán.

Rip muere en el bombardeo de los primeros días. Satán cruza el campo humeante y batido por las ametralladoras alemanas hasta la aldea donde una compañía de poilus resiste aislada. Una bala le acierta en la pata trasera, pero Satán continúa su camino cojeando hasta la posición de los franceses. A cada lado de su lomo lleva una cestita que contiene una paloma mensajera. En el collar, dentro de un cilindro de lata, un mensaje: “¡Por Dios, resistid! Mañana os enviaremos refuerzos”.

El oficial al mando escribe el mismo mensaje dos veces, uno para cada paloma: “Tiradle a la batería que tenemos a la izquierda”. Lo acompañan las coordenadas que orientarán a la artillería.

Vuelan las palomas. Una de ellas cae abatida; la otra logra alcanzar su destino. Los artilleros corrigen las coordenadas y silencian los cañones alemanes con fuego de contrabatería.

Extracto de La primera guerra mundial contada para escépticos, de Juan Eslava Galán.

la primera guerra mundial contada para escepticos portada

La primera guerra mundial contada para escépticos, de Juan Eslava Galán, está disponible en librerías y tiendas en línea bajo el sello Crítica.

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