‘El Dios del Desierto de Wilbur Smith’

Atón abrió y cerró sus pequeños ojos hundidos entre los mofletes de grasa, y luego los apartó del tablero de bao ubicado entre nosotros. Dirigió su mirada hacia las dos jóvenes princesas de la casa real de Tamose que se movían desnudas en el agua límpida de la laguna.

-Ya no son unas niñas –observó como al pasar, sin el menor rastro de interés lascivo en el tema. Estábamos sentados uno frente al otro bajo un mirador abierto, techado con hojas de palmera junto a una de las lagunas más alejadas del gran río Nilo.

Yo sabía que su comentario sobre las jóvenes era un intento de distraer mi atención para su siguiente jugada con las piedras del bao. A Atón no le gusta perder, de modo que no es particularmente escrupuloso en cuanto a la manera en que trata de ganar.

Atón siempre estuvo en los primero puestos de la lista de mis amigos más antiguos y queridos. Igual que yo, es un eunuco y alguna vez fue esclavo. Cuando todavía era esclavo, y mucho antes de llegar a la pubertad, su amo había tomado nota de su excepcional intelecto y de sus agudas capacidades mentales. Deseaba cultivar y concentrar estos dones, e impedir que se diluyeran con las distracciones de su libido. Atón era una propiedad sumamente valiosa y, por ello, su amo hizo que el más famoso médico de Egipto llevara a cabo la castración. Su amo murió ya hace mucho tiempo, pero Atón ascendió más allá de su estatus de esclavo. Es ahora el chambelán del palacio real del faraón en Tebas, y es también el jefe que administra una red de informantes y espías por todo el mundo civilizado. Hay sólo una organización que supera la suya, y es la mía. En esto, como en casi todo, estamos en una competencia amigable entre ambos, y pocas cosas nos dan mayor placer y satisfacción que sacarle ventaja al otro.

Disfruto enormemente de su compañía. Me divierte y a menudo me sorprende con sus buenos consejos y fina percepción. De vez en cuando pone a prueba mi destreza en el tablero de bao. Es habitualmente generoso con sus elogios. Pero, sobre todo, él actúa como un complemento de mi propio talento.

Extracto ‘El Dios del Desierto de Wilbur Smith’

DESIERTO

SINOPSIS Taita es un esclavo liberado, filósofo y guardián de las princesas Tehuti y Bekatha, hijas del faraón Tamoses. El faraón recurre a su amigo leal para devolver la gloria a su tierra: Egipto. Taita emprenderá una expedición por el Nilo a través de Arabia hacia Babilonia para llegar al mar Creta. En esta misión deberá estar atento a las princesas quienes con su presencia inquietan el éxito de la misión y el futuro del reino.

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