‘El arte de no amargarse la vida’: las claves del cambio psicológico y la transformación personal

En mi consulta enseño a los pacientes a que se visualicen en situaciones de posibilidad de neurosis, pero sintiéndose bien. Por ejemplo, siendo menospreciado por alguien y bien; siendo despedido y bien; estando solo y bien…

El ejercicio de poder estar cómodo a nivel emocional en esas situaciones negativas solo podemos realizarlo si transformamos nuestras creencias irracionales, si nos despojamos de la necesidad de que nos traten bien, de tener empleo o de estar acompañado. Este ejercicio de visualización nos fuerza a “pensar bien” (y, por lo tanto, a sentir bien).

Una de las visualizaciones que usamos con mayor frecuencia es la que llamo “La visualización del indigente”. Consiste en imaginarse a uno mismo sin trabajo y sin hogar. Según esta visión, estamos bien de salud física y mental, pero no tenemos dinero. Por lo tanto, lo normal es dormir en el albergue público y conseguir las comidas en algún comedor de la beneficencia. Como en Barcelona, la ciudad en la que vivo, la ropa y la higiene mínima también se pueden obtener gratuitamente en diversos centros de ayuda, trabajamos con la premisa de que, aun siendo indigentes, podremos cubrir las necesidades mínimas.

Entonces nos hacemos una pregunta crucial: “¿Podría ser feliz siendo un indigente?”, “¿cómo?”, “¿qué haría?”

Los pacientes tienen que hacer esta visualización en casa e intentar verse disfrutando de la vida, sea lo que sea que eso signifique para ellos. Reproduzco aquí un ejemplo de una de esas reflexiones que me explicó un paciente de 50 años:

“Yo me he imaginado alegre, lleno de energía y haciendo cosas por los demás, sin estrés y con libertad, ya que nada me obliga a hacerlo. Creo que propondría a los responsables del albergue organizar un grupo de autoayuda psicológica para los usuarios del lugar y yo lo conduciría. También me dedicaría a estudiar. Como tendría mucho tiempo libre, iría a la biblioteca y estudiaría medicina. Conseguiría los mismos libros que estudian en el programa de la Facultad de Medicina y empezaría a mi ritmo, por el principio”.

Se trata de visualizarse siendo felices, pese a la indigencia, gracias a nuestra innata capacidad de hacer cosas interesantes y valiosas. Este ejercicio nos despoja de la necesititis y nos convierte en personas mentalmente más sanas. Las creencias irracionales que se combaten son: 

1. Es necesario poseer muchas cosas para ser feliz.

2. Si no estoy ocupado no estoy bien.

3. Necesito una imagen personal de eficiencia para que me quieran y poder disfrutar de la vida.

Extracto de El arte de no amargarse la vida, de Rafael Santandreu.

El arte de no amargarse la vida portada

El arte de no amargarse la vida, de Rafael Santandreu, está disponible en librerías y tiendas en línea bajo el sello Paidós.

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La vida es para disfrutarla: amar, aprender, descubrir… y eso sólo lo podremos hacer cuando hayamos superado nuestros miedos y descubramos El arte de no amargarse la vida.

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