El alma humana al desnudo en “La hierba roja”: Boris Vian

El ingeniero Wolf y su ayudante, el mecánico Lazuli, construyen una máquina del tiempo gracias a la que Wolf pretende, mediante el retorno a su infancia, conjurar todos los errores y todas las obsesiones que le habían acosado entonces. Sólo exorcizando aquellas sombras estará, cree él, en condiciones de recuperar la facultad de gozar de los fugaces instantes de felicidad que le brinda la vida. Pero todos sabemos que los inquisidores no aceptan semejantes audacias y quién sabe si Wolf conseguirá sobreponerse a ellos. Esta es tal vez la novela más intimista y menos burlesca de Vian, y muchas de las situaciones remiten sin duda a su vida personal. No obstante, a la ternura que inspira esta historia, a la vez dolorosa y patética, Vian no puede dejar de añadir, como siempre en toda su obra, la desbordante fantasía y la lúcida insolencia que otorga a personajes e historias esa mágica y contagiosa vitalidad que atrapa de principio a fin a sus lectores de ayer y de hoy, más que incondicionales adictos.

“La hierba roja” es una de las novelas más inquietantes de Boris Vian en la que se muestra lo más desnudo del alma humana, y a la vez en la que todo puede resurgir aún estando abocado a la catástrofe.

Te compartimos un pequeño extracto de su primer capítulo:

“1

El viento, tibio y adormecido, empujaba una brazada de hojas contra la ventana. Wolf, fascinado, contemplaba el pequeño rincón de luz que el retroceso de la rama descubría periódicamente. De pronto se estremeció sin motivo, apoyó las manos en el borde de su mesa y se levantó. Al pasar, hizo crujir la tabla del parquet que siempre crujía y, para compensar, cerró la puerta silenciosamente. Bajó por la escalera y, cuando se encontró fuera, sus pies se posaron en el camino enladrillado, bordeado de ortigas bífidas, que llevaba al Cuadrado a través de la hierba roja de la región.

A cien pasos, la estructura gris de la máquina desollaba el cielo y lo cercaba de triángulos inhumanos. El mono de Saphir Lazuli, el mecánico, se agitaba como un gran abejorro pardusco cerca del motor. Saphir estaba dentro del mono. Wolf le llamó desde lejos y el abejorro se incorporó y resopló.

Alcanzó a Wolf a diez metros del aparato y terminaron juntos en el camino”

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Una de las novelas más inquietantes de Vian, en la que se muestra lo más desnudo del alma humana y a la vez que todo puede resurgir aún estando abocado a la catástrofe.

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