‘Divas de María E. Silanes’

¡Nana Tomasina! De nuevo esa voz infantil que la confronta con el pasado. Sara aprieta la mandíbula y entrecierra los ojos. A veces se le dificulta dar vida a su personaje, internarse día a día en el alma de Tomasina, la dulce anciana salvadora de los niños por obra y gracia de la televisión nacional, cuando el recuerdo de su propia infancia la llena de desconcierto.

Suelta un suspiro. En definitiva, no se siente bien hoy, debió haberse quedado a descansar en casa. Algo la perturba y ni puede precisar qué. Tal vez sea el ruido a su alrededor o la atmósfera del foro de producción, toda la parafernalia de la telenovela infantil Mundo de juguete: la casita estilo Hansel y Gretel con su seto de flores, la cama de latón, la muñeca antigua, los retratos, la mecedora de ratán en donde transcurre la apacible existencia de su personaje, salvo cuando se levanta a cocinar o a regar las flores.

Una existencia plana, cobijada por la rutina y las labores domésticas. ¿Será eso suficiente para justificar toda una vida? Como mujer, Sara se lo ha cuestionado muchas veces: ¿Por qué siempre buscarán exaltar a las ancianitas en México, envolviéndolas en un halo de beatitud y conformismo? No puede ignorar que ella misma contribuyó a cimentar ese mito a través de sus películas de la época de oro del cine nacional, pero con los años ha decidió compensar esa imagen estereotipada a través de filmes atrevidos y poco convencionales como el de Mecánica Nacional, en donde sorprendió al público al interpretar a una abuela de barrio que grita leperadas al por mayor.

La auténtica vejez no es mito ni actuación. Ahora que está por cumplir los ochenta, lo que le preocupa son sus limitantes físicas, los achaques; la aterra no poder recordar bien sus diálogos, extraviar pedazos de memoria y cordura, olvidar el día, la hora, a veces hasta el mes en que vive.

¡Mírate nomás, vieja chocha, ya estás filosofando de nuevo!, se recrimina en voz baja, incorporándose para distraer el dolor de espalda. Lo curioso es que, ante los ojos del público, ella se instaló en la vejez desde hace más de cuatro décadas, allá por 1934, cuando le pidió al dentista que le extrajera catorce dientes para hacerse de un papel en la obra teatral Mi abuelita la pobre. Fue un reto, la manera de probar su capacidad histriónica y profesionalismo, pero ahora que es una veterana de verdad, la vida le plantea otras preguntas: ¿Quieres que millones de mexicanos te sigan venerando como la sacrosanta abuelita?

Extracto de Divas de María E. Silanes

DIVAS

SINOPSIS Sara García, Andrea Palma, María Conesa, Dolores del Río, Mimí Derba y Lupe Vélez son seis luminarias del cine mexicano que ocupan las hojas de este libro que reúne con intensidad la vida de estas sublimes y talentosas mujeres que estuvieron dispuestas a sacrificar lo que fuera por lograr llegar al mundo al que soñaban estar. Seis mujeres que marcaron la vida de poetas, artistas plásticos, políticos, militares, guionistas, fotógrafos e intelectuales; y la vida de todo un siglo.

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