‘De noche andamos en círculos’, una novela de Daniel Alarcón

Durante la guerra (a la que el padre del Nelson llamaba “los años ansiosos”), algunos estudiantes radicales del conservatorio fundaron una compañía teatral. Leían a los surrealistas franceses e improvisaban adaptaciones de los mitos quechuas; fumaban tabaco barato y cantaban canciones de protesta con letras obscenas. Se reían en público como si eso fuera un acto político, mostrando los dientes y asustando a los niños. En términos generales, sus seguidores provenían de una serie de círculos superpuestos de jóvenes: los melenudos, la clase obrera, los maniacos sexuales, los presumidos, los esnobs, los provincianos, los alcohólicos, los emocionalmente necesitados, los agitadores, los oportunistas, los punks, los parásitos y los obsesos. Nelson era apenas un niño en aquel entonces: temperamental, meditabundo, creciendo en un suburbio de la capital  con la cabeza metida en los libros. Estaba secretamente enamorado de una niña de su colegio, flaca, de pelo castaño, con la que solo había cruzado palabras reales un par de veces. Por las noches, Nelson imaginaba los diálogos que algún día sostendrían él y esta niña frágil y perfectamente común y corriente a la que amaba. En ocasiones, interpretaba estos diálogos para su hermano Francisco. Ninguno de los dos había ido jamás a un teatro.

La compañía, llamada Diciembre, se integraba en torno a las obras de unos cuantos dramaturgos estridentes, aunque novatos, y se hizo conocida rápidamente por sus audaces viajes a la zona de conflicto, donde vivían su consigna (¡Teatro para el pueblo!) con considerable riesgo para la seguridad de los actores. El tenor de las cosas en esa época era tal que aunque los sacrificios de este tipo eran aplaudidos por algunos sectores del público, muchos otros los condenaban e incluso los equiparaban con el terrorismo. En 1983, cuando Nelson contaba con solo cinco años, algunos miembros de Diciembre sufrieron acoso policial en la ciudad de Belén; un incidente menor que, no obstante, apareció en los periódicos, preludio de un caso más grave en Las Velas, donde miembros del comité de defensa local apresaron brevemente a tres actores, llegando incluso a maltratarlos un poco creyendo que eran agentes cubanos. El trío había adaptado, se decía que de manera bastante convincente, un cuento de Alejo Carpentier.

Extracto de De noche andamos en círculos, una novela de Daniel Alarcón.

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De noche andamos en círculos, de Daniel Alarcón, está disponible en librerías y tiendas en línea bajo el sello Seix Barral.

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