‘Conspiraciones’, un libro de Julio Patán sobre la paranoica historia de la conquista del mundo

Empecemos con una obviedad: las conspiraciones existen. Si conspirar es “unirse algunos contra su superior o soberano”, según precisa el Diccionario de la Real Academia, entonces son conspiraciones los golpes de Estado, como el de Pinochet en Chile; los alzamientos militares, como el de Franco en España; las revoluciones mexicana, bolchevique o francesa; los movimientos independentistas latinoamericanos del , e incluso los fraudes electorales. La historia es rica en ejemplos más bien obvios, incluso cuando uno se atiene a una definición tan acotada. Si en cambio se prefiere no respetar la autoridad de la Academia, como Dios manda, y entonces entender el término “conspiración” de un modo más laxo, más de uso público, entonces conspirar puede ser algo muy diferente. En la bibliografía especializada en estos asuntos, cuando un autor habla de una conspiración suele referirse a algún plan secreto concebido no para tomar el poder sino para conservarlo, consolidarlo o, más a menudo, extenderlo. Ejemplos de esta forma de la conspiración serían los asesinatos de opositores o incluso las campañas de “desinformación”, es decir, las campañas mediáticas destinadas a manipular a la opinión pública mediante noticias falsas. En estos casos, la conspiración es urdida desde el poder, no necesariamente contra éste, y el poder puede o no ser el poder político. Existen campañas de desinformación orquestadas desde medios privados, como aquella en la que reconoció el haber participado el periodista Luis María Ansón, director del diario español ABC, contra el gobierno de Felipe González (…)

(…) Las conspiraciones que nos preocupan no existen. Son aquellas contenidas en lo que llamamos “teorías de la conspiración” o “teorías del complot”. Se trata de términos muy extendidos, aunque usados de un modo quizá demasiado libre. Para saber qué debemos entender por “teorías de la conspiración”, es necesario considerar que comparten, por principio de cuentas, tres características que son justamente las opuestas a las que señalamos en las conspiraciones reales. La primera es que, debido a la capacidad de planeación y ejecución que se atribuye a sus perpetradores y a los medios inagotables con que cuentan, las conspiraciones que describen parecen libres de fallos. Se refieren, en una palabra, a conspiraciones perfectas, o poco menos. En segundo lugar, tratan de conspiraciones de alcance universal, ilimitadas, que dejan señales en literalmente todo el mundo, y que tienen como meta alterar por completo el orden establecido, derrocar todas las instituciones conocidas y poner el planeta entero en manos de los complotistas. Hablamos, pues, de conspiraciones nacidas de una vocación de absoluto, dirigidas hacia la supremacía total. Por último, generalmente tratan de conspiraciones muy antiguas, concebidas hace décadas, siglos o incluso milenios.

Extracto de Conspiraciones, de Julio Patán.

conspiraciones portada

Conspiraciones, de Julio Patán, está disponible en librerías y tiendas en línea bajo el sello Paidós.

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