¿Cómo saber si tu hijo(a) es una posible víctima de bullying?

Nadie desea que su hijo sea lastimado. ¡Cómo nos duele cuando lo vemos sufrir por un romance que termina! Es mucho más intenso aún cuando se convierte en objeto de tortura, crueldad y/o maltrato. Queriéndolo como lo hacemos, lo único que nos interesa es alejarlo lo antes posible del potencial depredador. Nuestras estrategias se concentran en analizar el exterior, en lo que rodea al niño, para idear la manera de protegerlo y evitar que lo dañen.

Por supuesto, hay muchas situaciones en las que puedes ser una “víctima circunstancial”. Por ejemplo, si estás en el banco en el momento de un asalto o si, sencillamente, un rayo te cae encima, sufrirás las consecuencias de lo que te sucedió sólo por estar en el lugar y momento equivocados. Pero, en muchos otros casos, tratas de cuidar cada uno de los detalles para que tu hijo no padezca ningún mal. Así, llamas a los padres del amigo que lo invitó a dormir para verificar que todo esté en orden o procuras no estar en sitios inadecuados para niños en horas imprudentes.

Si has visto en televisión documentales sobre la vida animal, habrás notado que cuando la leona sale a cazar no persigue a los miembros jóvenes y fuertes de la manada. De alguna manera, logra localizar al cachorro, al enfermo o al viejo, y a ese lo convierte en su presa. Sabe distinguir para poder alimentarse ese día.

Estoy convencida de que algo similar sucede con las personas. Todos “emitimos” señales distintas que otros pueden leer, indicando características específicas sobre nuestra personalidad. Si un hombre controlador va a un bar, sabrá identificar cuáles son las mujeres más dóciles y fáciles de manejar, e irá tras algunas de ellas. Sería absurdo que se acercara  a una que también fuera controladora, pues a él le costaría mucho trabajo tener el mando en la relación, que finalmente es lo que está buscando.

Estas conductas, gestos y expresiones que permiten a la gente conocer parte de nuestra personalidad suelen ser inconscientes. Puedes pasar años emparejándote con personas con las mismas características, preguntándote por qué te pasa esto a ti.

Tu hijo, de la misma manera, entrega señales de su carácter: su comportamiento, tanto en el colegio como fuera de él, expresa quién es, y los agresores, abusadores, aprovechados e incluso los criminales del mundo sabrán identificar si es o no una de sus víctimas potenciales.

Pero no he respondido la pregunta que titula este capítulo: ser víctima, ¿se nace o se hace? En el caso de la “circunstancial”, sabemos que esta surge por el contexto. Es su presencia en un lugar y momento determinado lo que finalmente le perjudica. En cambio, de toda una sala de clases el agresor selecciona a un niño en particular para lastimar. A pesar de que muchos pequeños tengan las características físicas y la edad que atraen a un abusador sexual, este elegirá sólo a quien detecte que puede seducir. Y estas señales son una combinación entre la personalidad de tu hijo y la manera en que fue criado. En este sentido, entonces, la víctima nace (temperamento), pero también se hace (crianza).

Hay rasgos con los que se nace y cada persona tendrá esas particularidades hasta el día de su muerte. Sin embargo, como padre de familia puedes enseñarle a tu hijo a conocerse mejor para que él pueda identificar sus fortalezas y debilidades, manejarlas para lograr sus objetivos y aprender a protegerse. Por otro lado, con tu estrategia educativa tu pequeño puede ir fortaleciendo su carácter para que sepa defenderse sin ser violento; mostrar seguridad y confianza en sí mismo sin ser prepotente; tener una vida digna y valiosa, resguardándose de los abusadores del mundo, y construir una vida buena y feliz.

Si quieres saber cuáles son las claves para construir el carácter de tu hijo y evitar que sufra de bullying, tienes que leer No más víctimas, de Mónica Bulnes.

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No más víctimas, de Mónica Bulnes, está disponible en librerías y tiendas en línea bajo el sello Paidós.

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Mónica Bulnes

Consejos para criar hijos con buena autoestima, capaces de defenderse de posibles abusos.

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