¿Cómo pueden los científicos comunicarse con las masas?

Uno de los problemas más comunes al que se enfrentan los científicos como parte de su trabajo es comunicar los resultados de sus investigaciones a un público no especializado. Imaginemos la siguiente situación: mediante un periódico nos enteramos de la conferencia “Los agujeros de gusano en el universo: ¿túneles para viajar por el tiempo?”, impartida por el reconocido físico Roger Penrose. Esperamos con entusiasmo el día de la ponencia, ¡por fin sabremos si es posible lo que películas como Terminator y Volver al futuro nos han planteado!, y si debemos temer que algún día el universo deje de existir una vez que nuestro “yo futuro” regrese al pasado a matar a nuestro “yo presente”. El día de la cita y a los dos minutos de iniciada la exposición, abandonamos el lugar en cuanto Penrose escribe las primeras ecuaciones, puesto que las matemáticas nos producen náuseas. 

Aunque parezca exagerada esta anécdota ficticia, la realidad no es muy diferente. Cuando Stephen Hawking estaba escribiendo Historia del tiempo, se convertiría en uno de los libros de ciencia más vendidos (aunque no necesariamente uno de los más leídos) en los últimos años, sus editores le advirtieron que por cada ecuación que incluyera, el número de lectores descendería drásticamente (Historia del tiempo contiene, a pesar de ello y gracias a la terquedad de Hawking, una ecuación: E = mc²).

Por otro lado, investigadores de la talla de Richard Feynman, quien ganó el premio Nobel de Física por su contribución a la teoría cuántica, están convencidos de que “es imposible comunicar honestamente la belleza de las leyes de la naturaleza, de manera que la gente pueda realmente sentirla, si la gente no posee un conocimiento profundo de las matemáticas”. Ante la pregunta “¿Por qué no me explicas estas cuestiones científicas con palabras en lugar de utilizar símbolos matemáticos?”, Feynman, en El carácter de la ley física -y muchos científicos están de acuerdo con él-, respondería: “Porque las matemáticas no son simplemente un lenguaje; son un lenguaje más una lógica. Las matemáticas son un instrumento para razonar”.

Una opción para explicar a un público no especializado teorías científicas diversas consiste en inventar metáforas, lo que hace más accesible la exposición de ideas, principios y términos científicos poco utilizados en nuestra vida cotidiana. Por ejemplo, a mediados del siglo pasado el meteorólogo Edward Lorenz utilizó una mariposa para explicar cómo puede un sistema volverse caótico mediante lo que nombró el efecto mariposa.

Extracto de Mariposas en el cerebro: cuarenta aleteos sobre ciencia, de Luis Javier Plata Rosas.

mariposas en el cerebro portada

Mariposas en el cerebro: cuarenta aleteos sobre ciencia, de Luis Javier Plata Rosas, está disponible en librerías y tiendas en línea bajo el sello Paidós.

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