Celos: claves para comprenderlos y superarlos

Mario y Lola asistían como invitados a una boda de alto copete. Durante el cóctel previo al banquete nupcial paseaban por los amplios jardines y lujosos salones del palacete, saludando a quienes conocían. Estaban asombrados tanto de los elegantes modelos que lucían las señoras, como de las celebridades y autoridades locales presentes, fundidas con las dos familias y el resto de los invitados. De golpe se encontraron con un antiguo novio de Lola. Mario saludó a Federico y permaneció un tanto ausente mientras los dos hablaban. En un momento dado, Mario observó que el semblante de Lola se iluminaba con una sonrisa y un brillo en los ojos no habituales en ella. Fácilmente podían atribuirse a la alegría y sorpresa de reencontrar a su primer amor. Tras unos instantes, la pareja continuó su periplo entre los invitados. Minutos después, Lola se dirigió al baño. Mario, con una copa en la mano, deambuló por los salones. Pasados cinco minutos se dirigió a las inmediaciones de los aseos de señoras y esperó un rato a Lola. Después, con una preocupación que aumentaba conforme transcurrían los minutos, se alejó y fue dando tumbos sin rumbo. Habló con dos o tres personas, pero no podía concentrarse en lo que le decían. En su mente se había instalado la imagen de que, en ese momento y en un lugar escondido, Lola y Federico estaban viéndose, tal vez besándose o haciendo el amor. No podía apartar ese pensamiento de su cabeza. A los 15 minutos de haberse separado, Lola reapareció radiante y simpática como siempre. Mario esperó en vano algún breve comentario de su pareja respecto a su demora, tal vez había tenido que esperar para entrar en el baño o se había parado a hablar con alguien. Mario estaba fuera de sí, pero pudo controlarse y no manifestar sus sentimientos. La idea de que su mujer le había sido infiel se instaló en su mente y, pasados muchos años, aún está convencido de que eso fue  lo que pasó. Curiosamente, existen explicaciones para la demora de su mujer perfectamente plausibles y que no tienen nada que ver con la infidelidad. Es más, Mario nunca había tenido indicios de una posible infidelidad, ni se considera una persona celosa. Pero siente una llamarada y una intensa quemadura psicológica cuando esa imagen le asalta. Su relación ya no volvió a ser la misma. El demonio de los celos le había pinchado con un tridente al rojo vivo. La duda, la desconfianza y la sospecha entraron en su cabeza y, muchos años después, sin ninguna razón que lo justifique, ahí siguen. Cuando Mario reflexiona sobre estos sentimientos, no entiende lo que le pasa. Sólo  sabe que tiene celos. 

Si quieres saber qué son los celos y qué los ocasiona, debes leer Celos: claves para comprenderlos y superarlos, de José María Martínez Selva.

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Celos: claves para comprenderlos y superarlos, de José María Martínez Selva, está disponible en librerías y tiendas en línea bajo el sello Paidós.

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