‘Cadáveres en la playa’, la última novela de Ramiro Pinilla

No por ser invierno dejo de asomarme al acantilado dos veces por semana. Es un inagotable escenario natural, como tantos otros. Pero es el nuestro. Aun siendo Getxo tierra de marinos, muchos elegimos la mar solo para pasear y no vamos más allá de la playa. Es marzo y me azota una una llovizna transversal de la que me defiende a duras penas el chubasquero.

Creo que mis adocenados cincuenta y tres años se sienten jóvenes arrostrando este reto -por una parte, elegido- con ánimo tartarinesco.

-Cada día queda menos arena- oigo de pronto a mi espalda.

Es una voz de mujer. Me vuelvo y la veo enterrada en un grueso chaquetón amarillo con capucha de esquimal.

-Sí, arena -repito-. Este invierno la mar ha pegado duro a la playa y la…

-No lo bastante duro -me corta.

-Cuando la desnuden del todo nos quedaremos sin playa -protesto suavemente y algo asombrado. El medio rostro que puedo ver es de una intensa belleza madura, y al final de sus frases tiembla un quiebro de angustia.

-Una playa no es solo su arena, sino lo que oculta debajo.

Se sobrepone a este último declive de su voz con cierta entereza. ¿Quién es? ¿La conozco? ¿Tendría que conocerla? La naturalidad con que me ha abordado parece anunciar un nuevo despiste por mi parte. Su acento, su compenetración con el escenario transmiten cercanía, seguramente es un espécimen de Getxo que sabe de mí más que yo de él.

-Bueno… -le respondo vagamente a modo de despedida, dándome la vuelta e iniciando la retirada. No dejo de pensar en las palabras que ha dedicado a la playa. Los de Getxo hemos tardado en aceptar que la arena que se llevan los temporales del invierno es restituida solo a medias en las calmas del verano, algo así como un parco equilibrio de la propia naturaleza. Pero el incremento, invierno tras invierno, de piedras blancas como grandes huevos y de bloques cementados vertidos por la industria llevan años poniéndonos en alerta. El aviso de los expertos de arrasadoras corrientes transversales ha arrojado una insospechada responsabilidad culpable a los simples ignorantes enamorados de la playa.

Aunque no ponemos palabras a nuestro pensamiento, algunos, o todos, o yo solo, atribuimos esta resignación a la fatalidad,  convertida en segunda naturaleza que arrastramos desde la guerra. ¿Cómo comparar la simple pérdida de una playa con lo mucho ya perdido?

Extracto de Cadáveres en la playa, la última novela de Ramiro Pinilla, decano de las letras vascas y españolas.

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Cadáveres en la playa, de Ramiro Pinilla, está disponible en librerías y tiendas en línea bajo el sello Tusquets.

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