Alejandro González Iñárritu, un excéntrico representante del Power Mexicano

Desde hace un tiempo, es aficionado al buceo. Lo que más disfruta de las inmersiones es cómo transcurre el tiempo. Bajo el mar la percepción cambia y una hora parece durar 5 minutos. Así siente que han pasado estos últimos diez años: rápido, como si hubiera estado sumergido en la profundidad del océano.

Me lo dice una mañana de agosto, en la que nos encontramos para una entrevista y una sesión fotográfica. Estamos, por coincidencia, en el Edificio Basurto -una construcción estilo art déco, de 1944, ubicada en la colonia Condesa- donde se rodó gran parte de Amores Perros. Ahí mismo, unos pisos más arriba, se filmó la perturbadora historia de una modelo que pierde a su perro bajo un piso de madera. Desde que entra al lugar, el director empieza a recordar anécdotas. Cuenta cómo destruyeron el piso del apartamento y cómo los vecinos estuvieron a punto de llamar a la policía. Mira por el balcón y señala el muro de un edificio aledaño en el que colgaron un afiche enorme: en la película la modelo lo observaba mientras su vida se derrumbaba.

Alejandro González Iñárritu lo mira, también con atención, y seguramente piensa en su propia vida. En lo mucho que ha pasado desde ese azaroso rodaje.

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Desde el comienzo, Biutiful fue una apuesta riesgosa. Después del éxito de sus tres primeros largometrajes, González Iñárritu decidió tomar un camino diferente al que muchos esperaban. Babel, de 2006, le había dado una enorme notoriedad y los reconocimientos más importantes de su carrera: el premio a Mejor Director en el Festival de Cannes y siete nominaciones al premio Óscar, entre ellas la de Mejor Director. Su trayectoria, además, lo convertía en el líser natural de una generación de mexicanos que brillaba en la escena internacional. Las puertas estaban abiertas para dirigir un proyecto de algún gran estudio en Hollywood.

Pero, cuando terminó la extenuante gira promocional de Babel, que lo llevó a recorrer el planeta, decidió hacer una pausa. En los últimos cuatro años había tenido muy poco tiempo libre y estaba agotado: por eso quiso que su siguiente proyecto fuera a menor escala. Que marcara, de alguna forma, el comienzo de un nuevo proceso creativo. A esto se sumó la muy publicitada ruptura con Guillermo Arriaga -sobre la que los medios aún siguen especulando-, el guionista con quien había concebido todas sus películas.

Extracto de una entrevista realizada a Alejandro González Iñárritu, incluida en el libro 16 retratos excéntricos, de Felipe Restrepo Pombo.

16 retratos excentricos

16 retratos excéntricos, de Felipe Restrepo Pombo, está disponible en librerías y tiendas en línea bajo el sello Planeta.

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